Opinión

Bush Necesita Poner Atención a México


— Denise Dresser —

¿Está George Bush ocupado en tonterías mientras la infraestructura financiera de América Latina se consume en el fuego? Muchas personas de la región parecen pensar que así es, dada la actitud Ťmanos fuerať del presidente de Estados Unidos (EEUU) ante el desmoronamiento de Argentina y la tormenta financiera formándose en Brasil.;


Es tiempo de recordarle al presidente estadounidense sus palabras de cuando recién entró a la Casa Blanca. En aquel entonces el presidente Bush dijo que estaba profundamente comprometido con una América Latina próspera, libre y democrática. En alguna ocasión hasta viajó al sur del Río Grande para probarlo. Pero aunque los electores latinoamericanos e hispanos de EEUU aprecian su interés intermitente, ahora las personas que viven en América Latina necesitan más que dulces suspiros al oído.;


Si el presidente Bush quiere que se le tome en serio en América Latina, debe saltar la brecha entre parecer preocupado y de hecho estar preocupado acerca del destino de los vecinos meridionales de EEUU. El mejor lugar para empezar sería México, una víctima del abandono benigno desde los ataques terroristas en Nueva York y Washington el otońo pasado.;


México es un punto de referencia para qué tanto EEUU está dispuesto a hacer y no sólo decir acerca de un nuevo tipo de relación con América Latina. Si el equipo de Bush no puede sentarse a la mesa y finalizar las negociaciones acerca de inmigración y desarrollo compartido con su Ťmejor amigoť de la casa de junto, lo más posible es que no está siendo serio acerca de remodelar el vecindario. Ese vecindario, la administración estadounidense no debería necesitar un recordatorio, está a punto de desmoronarse. No sólo Argentina está implosionando y Brasil se tambalea, sino que Colombia explota, Venezuela regresa a la inestabilidad y Perú no está progresando.;


Al enfrentar una región que se arremolina fuera de control, el presidente Bush urge a los latinoamericanos a apoyar los mercados libres y a vacilar por el camino de la reforma. Bueno, México ha estado ahí y ha hecho eso. México privatizó las paraestatales y desrreguló los mercados y abrió sus fronteras al comercio libre y se movilizó hacia la democracia. México jugó de acuerdo a las reglas y otros países latinoamericanos quieren ver que sí es posible ganar al hacerlo. Pero para concretar él éxito del pasado, México necesita un compromiso por parte de EEUU que vaya más allá de las palabras amables y las caras amigables.;


El presidente mexicano, Vicente Fox, le apostó a mejores relaciones con EEUU e incurrió en costos políticos al hacerlo; ahora necesita una respuesta que iguale su bravata y le agradezca por ella. Si Fox sigue con las manos vacías mucho tiempo más, sin nuevos entendimientos en problemas bilaterales clave que recompensen sus esfuerzos, tanto los mexicanos como los latinoamericanos sabrán que no vale la pena apostarle a su nada confiable vecino del norte.;


Sabrán que hay demasiado sufrimiento y muy poca ganancia. Se preguntarán si realmente hay una recompensa al final del camino a la reforma y la reestructuración. Pensarán que la perspectiva de Bush es sólo un espejismo más. Los electores hispánicos de EEUU también verán la realidad de las promesas del Sr. Bush.;


Como trate EEUU a México le dirá mucho a los latinoamericanos y a sus hermanos hispanos acerca de cómo pueden esperar que se les trate. Dado el desarrollo de los eventos recientes, o más bien la falta de desarrollo, aquellos que observan tienen razones para ser cautelosos.;


La estrategia del presidente Bush para con México parece estar diseńada para buscar el máximo impacto simbólico comprometiendo el mínimo de recursos. A pesar de las oportunidades para posar en las fotos y la persistencia del amable e indistinto ruido de fondo, los temas no resueltos de la inmigración siguen cociéndose a fuego lento, o peor aún, ni siquiera están en la estufa. Los gestos de buena voluntad, como la aprobación de un proyecto de ley que permite a los mexicanos que viven ilegalmente en EEUU obtener visas sin tener que volver a casa, son insuficientes. Hoy en día las relaciones EEUU-México están en pausa, en un paréntesis dentro del cual las apariencias triunfan sobre las acciones.;


Las relaciones entre EEUU y México nunca serán exitosas hasta que la buena atmósfera sea acompańada de cambios significativos. México no puede ser introducido al mercado como un nińo latinoamericano en carteles de publicidad que muestran la nueva forma de actuar y relacionarse con EEUU hasta que la retórica sea convertida en realidad. Para que eso suceda, las negociaciones acerca de la inmigración deben sacarse del cajón en el cual fueron puestas cuando los presidentes Fox y Bush se reunieron en Monterrey en junio y deben ponerse de vuelta en la agenda. EEUU y México podrán construir lo que el presidente Bush llamó Ťfronteras inteligentes para el siglo XXIť sólo cuando establezcan un ordenado flujo de personas a través de ellas.;


México es uno de los pocos modelos que quedan en América Latina que combinan el desarrollo democrático con la orientación de mercado. El presidente Bush puede ayudar a que México esté permanentemente en ese camino. Puede ser el presidente estadounidense quien se Ťganeť a México y a los votos hispanos que eso genera en EEUU desarrollando un acercamiento bilateral a la inmigración basado en disposiciones estables.;


No hay ningún país en el hemisferio occidental que sea más importante para EEUU que México, y para poder enfrentar al primero, la administración de Bush debe probar que le pone la debida atención al segundo. Hablar de una expansión comercial eventual con América Latina es un buen decorado para las ventanas; reiniciar las pláticas sobre inmigración con México sería hacer buena política.;


Denise Dresser es profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de Monterrey, México, y socio invitado en el Consejo del Pacífico de Política Internacional de la Universidad de California del Sur.;


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