Opinión

No tenemos radiodifusión nacional


— Julio César Sandoval —

Hasta que El Nuevo Diario dijo, usted no sabía que había una emisora que se llama Radio Nicaragua. Es un rescolgo de lo que fue una hoguera. Antes del terremoto, frente al costado Oeste de lo que era El Gran Hotel, se instaló la Radiodifusora Nacional. Esa era una emisora del Estado, por el Estado y para el pueblo. Nicaragua tenía voz con el mismo tono de las grandes naciones. Contaba con un presupuesto digno y suficiente para cubrir las responsabilidades de capacidad y cultura.;


La Revolución, que destruyó los conocimientos radiofónicos acumulados, no sólo respetó la importancia de la radio del Gobierno, sino que alimentó su importancia y, con el nombre de La Voz de Nicaragua, la convirtió en el alma de todo el pueblo.;


Caído el sandinismo, cayó la radio. Dejó de ser Ťla voz de Nicaraguať cuando más se la necesitaba. Se le cortó el cordón umbilical al pueblo soberano y, ahora con otro nombre, ŤRADIO NICARAGUAť, vencida y olvidada, se colocó en la fila de las pequeńas emisoras mendicantes.;


Desde el 1960, cuando la entonces poderosa Asociación Interamericana de Radiodifusión sesionó en Washington, San Salvador y Panamá, las siete mil emisoras representadas, de todos los países del Continente, sostuvimos y pregonamos un principio de ética: ŤQue las emisoras estatales y religiosas no podían ser comerciales. ŤPoseen un incentivo diferente que las coloca en posición de privilegio.;


El gobierno de dońa Violeta aparentó desconocer este principio y puso a la abandonada Radio Nicaragua en manos de Dios y del comercio. ;


De 1990 a esta parte, los gobiernos devenidos han demostrado ignorancia. Ignorancia a tal extremo, que ni los entes del Estado han entendido el deber de ayudarla.;


Radio Nicaragua no recibe del Gobierno más que un exiguo presupuesto para cubrir los gastos básicos y como, dada su inoperancia, carece de auditorio, también carece de anunciantes. De esta manera, con la programación cuesta abajo, Radio Nicaragua es un fantasma cuyos boqueos se concretan a poner locutores sin espíritu que anuncian traídos números musicales, más algún noticiario como tantos. Los aficionados que ocupan espacios intrascendentes son un lastre.;


Parece que el Gobierno, mirando finalmente hacia la radio, para levantarla, busca un administrador de empresa extraordinario. Buena cosa. Un administrador Ťadministrať. ¿Pero administrar qué en Radio Nicaragua? Una emisora de radio se hace con gente de radio. Hay muy poca gente de radio en nuestra patria, porque hay sólo una programación emergente. Hay que hacer gente de radio pero... nadie puede enseńar lo que no sabe. Mucho está por hacerse y mucho que brillantemente está hecho, no lo ven los ignorantes y no se usa.;


Muy oportuno un buen administrador... para que administre Ťalgoť. Una Radiodifusora Nacional debe ser una catedral de la patria. Debe ser el corazón de la cultura y la exposición de los más altos valores de la comunicación y el arte. Ahí, los mejores locutores, los más ágiles libretistas, los maestros fogueados del periodismo; ahí, los músicos y cantantes profesionales, los artistas escénicos expresivos, los más respetados criterios y los más alegres y bullentes animadores. Esto no está pegado en el cielo ni exige un supremo presupuesto. Pero sí pide... que el Gobierno entienda que la RADIO NICARAGUA no es un chunche, ni un lastre, ni una inveterada costumbre de los pueblos. Es la voz suprema del Estado que debe tener una programación ejemplar por su atractivo y cultura. Radio Nicaragua debe ser como un Ministerio, la expresión del pensamiento del Gobierno y el recipiente de las palpitaciones del hombre de la calle. Básico: la radio se hace con gente de radio. ĄPor el amor de Dios, no la improvisen!.;