Opinión

Los delitos políticos de Perduellio y Majestatis


— Sergio Torres Cruz —

En la Iglesia de San Miguel de París el día de la celebración del santo: ŤHoy es la fiesta del admirable arcángel que arrojó al diablo del cielo; si el diablo hubiera arrojado a San Miguel, sería la fiesta del diabloť.- La iglesia es eterna en el sub desarrollo y una de las causas del mismo.;


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Desde los albores de la humanidad, la influencia de lo mágico, místico y sobrenatural, ha evolucionado hacia las diferentes formas de religión que hoy conocemos, y mantiene influencia decisiva en la organización política de los pueblos más atrasados de la tierra.;


En Roma, gran parte de los delitos contra el imperio se identificaban con los delitos religiosos. Esta anomalía se explica porque el emperador además de ser el dirigente máximo de la colectividad, estaba investido de las atribuciones de ;
Sumo Pontífice del culto, y hasta para obtener la calidad de ciudadano, era requisito primordial participar en el culto de la ciudad. Los crímenes de Lesa ;
Majestad aseguraban la protección del emperador y la familia imperial, y el ;
Perduellio, la lealtad al imperio. Ambos delitos estuvieron confundidos inicialmente. La idea de la divinidad de la que estaba investido el Emperador ganaba terreno conforme se acentuaba la decadencia del imperio romano. Los estados modernos en su decadencia, tienden al caudillismo y al fanatismo religioso.;


El derrocamiento de las monarquías, el triunfo de las ideas liberales, la separación de la Iglesia del poder civil, y el surgimiento de los Estados nacionales, revitalizaron la figura del Perdullio romano, etimológicamente Ťguerra malať y de aquí, derivó su concepto a la idea de traición al país, para terminar configuradando finalmente los delitos modernos contra el Estado.;


Más recientemente, Mucio Escévola distinguía tres clases de religiones: la del poeta, la del filósofo y de la del hombre de Estado. Para este pontífice, y artífice de las injerencias eclesiales en los asuntos públicos, las dos primeras había que rechazarlas por supérfluas y nocivas, no así la última, que debía aceptarse, pues la religión del Estado era la que prevalecía con influjo decisivo en la organización política. Desde entonces, la búsqueda de estas influencias religiosas sobre la organización política se convirtieron en un objetivo vital para la pervivencia de los clérigos alrededor de los políticos y los círculos de poder.;


El protagonismo e injerencias de conocidos líderes religiosos en los avatares de la política nacional y sus errores de cálculo; se ha traducido en un obstáculo para el fortalecimiento de la democracia y las instituciones de la sociedad civil. De forma simultánea, la percepción general y la valoración de estas incidencias eclesiales en los asuntos del Estado, se está convirtiendo en un factor determinante para el equilibrio de liderazgo entre las religiones más aceptadas en Nicaragua. Este hecho, tendrá notable influencia en las contiendas electorales futuras por la búsqueda del poder entre los partidarios de la democracia occidental por un lado, y sus detractores populistas por el otro. ;


Para los clérigos sin embargo la lucha de San Miguel contra el diablo, cualquiera que sea su resultado, siempre será un motivo de fiesta, porque lo mismo le da a Miguel, Arnoldo que Daniel y no acepta la Nueva Era en detrimento de la iglesia.;


ĄA Dios lo que es del César!..., parece ser la máxima de los clérigos receptores de prebendas y regalías mal habidas por los funcionarios del gobierno anterior acusados ahora de corrupción y otros delitos contra el Estado, a los cuales se empeńan torpemente en defender cuando el pueblo ya los condenó.;


¿Es prevesible la reacción de los fieles al enterarse que sus líderes espirituales abusando de su investidura se han lucrado del dinero público en contubernio con políticos corruptos?;


¿Dónde encontrará su fuerza moral esta nación para salir del círculo vicioso creado por la avaricia, la deshonestidad, la ambición y la torpeza de clérigos y políticos corruptos?...;


Con políticos y clérigos como estos, Roma nunca hubiera alcanzado el esplendor y la gloria por la que aún es conocida.... Ningún extranjero hubiera invertido tiempo en el culto para obtener la ciudadanía romana... Ni los romanos de entonces, intuyendo la existencia potencial de estos funestos personajes, hubieran aceptado como ciudadano a ningún nicaragüense, pues hubieran valorado el riesgo de ver convertido el Agora, y el Senado, en una réplica de nuestra conocida chanchera.;


Perduellio, o traición sería entonces, omitir esta reflexión a mis conciudadanos, a riesgo de ser considerado sacrilegio, y encontrado culpable del crimen de Majestatis por recordar a los líderes espirituales su verdadero rol en el rescate de los valores éticos, cívicos y religiosos de su grey, manteniéndose alejados de los asuntos políticos y la tentación del oropel, las mitsubishi y sus treinta monedas.;