Opinión

Presidente putativo de la C.S.J.


— Roberto Argüello Hurtado* —

En los próximos días tendrá que elegirse por imperio de nuestra Constitución Política, un nuevo Presidente y Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, pues el período de un ańo seńalando en la misma Constitución del actual Presidente y Vicepresidente está por vencerse.;


La opinión pública en general, abogados, jueces y Magistrados, lo mismo que los litigantes o querellantes y el Foro en especial están a la expectativa de lo que va a suceder dada la falta del nombramiento de parte de la Asamblea Nacional de cinco Magistrados de ese Alto Tribunal, que violando por omisión la Constitución que prometieron cumplir, es hasta hoy que los seńores diputados no han efectuado la elección, estando constitucionalmente la Corte Suprema desintegrada y disminuida.;


El arto. 163 de la Constitución expresa que: ŤLa Corte Suprema de Justicia estará integrada por dieciséis Magistrados electos por la Asamblea Nacional por un período de cinco ańos. La Asamblea Nacional deberá nombrar por cada Magistrado un Conjuez, lo cual no lo ha hecho así, pues nunca se publicó el acuerdo o decisión legislativa de los conjueces y no se sabe cuál de ellos corresponde a cada magistrado.;


Es necesario que cada Magistrado sea electo Ťcon el voto favorable de por lo menos el 60 por ciento de los diputados de la Asamblea Nacional, o sea 56 diputadosť.;


Más adelante agrega que los Magistrados toman posesión de sus cargos ante la Asamblea Nacional, previa promesa de ley, Ťy eligen de entre ellos a su Presidente y Vicepresidente por mayoría de votos (no la mitad más uno) para un período de un ańo, pudiendo ser reelectosť.;


De manera si hay varios candidatos 2, 3 ó 4 el que obtenga mayoría simple es el ungido.;


El tiempo se ha agotado, se ha vencido el período de los cinco magistrados, pues ya desaparecieron de la Corte, hace varias semanas y éstos no han sido sustituidos y también se va a vencer pronto el plazo o período del Presidente y Vicepresidente de la Corte y quedará acéfalo el plenario encargado de elegir los 16 Magistrados, está cercenado o incompleto pues faltan cinco Magistrados, estando solamente once Magistrados que no integran el plenario puesto que la Corte está desintegrada por voluntad de la Asamblea Nacional, que no se pone de acuerdo en la escogencia de los nuevos Magistrados que van a completar la Corte, para que ejerza en forma jurídico institucional sus funciones jurisdiccionales.;


Qué puede pasar en esta peligrosa coyuntura? Para mí sólo hay estas alternativas.;


Que la Asamblea elija a los cinco Magistrados que están vacantes, antes de la elección interna del Presidente de la Corte y entonces se cumple con la Constitución, entre ellos, los 16 Magistrados eligen a su Presidente y Vicepresidente, que sería lo juicioso y correcto y por simple mayoría.;


Que la Asamblea no elija el complemento para integrar la Corte, con lo cual se estaría efectuando un golpe de estado permanente de un poder sobre otro poder por comisión por omisión contra la Corte misma, que la debilitaría y haría sediciente el cargo mismo de la Presidencia y Vicepresidencia si fueren nominados en esa situación. Al no ponerse de acuerdo la Asamblea entre los candidatos por no completar el 60% de votos, por razones políticas, búsqueda de alter ego, mantener el control de la Corte, por medios organizados de algunos grupos dirigentes de los partidos que sirven hoy como abogados de gestiones o cabilderos en los casos no propios sino de particulares o empresas de influencia en la economía nacional y para favorecer a los poderosos y sobre todo en casos de corrupción, lavado de bienes, asuntos financieros, bancarios y fiscales, que llevan muchas veces a la impunidad o la injusticia y al descrédito de la Corte misma y de los dirigentes políticas que ejercen esas actividades. Algunos Magistrados no son impermeables al clima del poder.;


De salir electos un Presidente y Vicepresidente de la Corte cuando está desintegrado sería un representante no del Poder Judicial o Presidente o Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, sino un Presidente o Vicepresidente, de la mayoría aparente de los Magistrados que voten por mayoría en un plenario que no es plenario sino un grupo de Magistrados inorgánicos que disminuyen la fortaleza y seriedad del más alto Tribunal de la República y sus actos jurisdiccionales serían cuestionados peligrosamente en los juicios y recursos, lo mismo que en los nombramientos que efectúen de Magistrados de Apelaciones y jueces y la retardación de justicia por no decir denegación y procedería de inmediato y con un aumento con la serie de problemas que ocasionaría.;


Puede que la Corte se resuelva a incorporar a los conjueces que deben de existir por cada magistrado (arto. 163 Cn) y así se integraría el pleno de los 16 magistrados para elegir entre ellos al Presidente y Vicepresidente siempre y cuando se interprete que la falta de nombramiento de los cinco magistrados de parte del Poder Legislativo, es una ausencia que se ha producido en la Corte misma y siempre que los Conjueces hayan sido electos por cada Magistrado, lo que hasta ahora no se ha cumplido por el Poder Legislativo. En lo inmediato considero irreal y difícil esta solución.;


Los Conjueces deberán de integrar la Corte Plena (16 Magistrados) e integrar cada Sala en permanencia o parcialmente o temporalmente cuando haya motivo constitucional o legal, como en este momento en que la Corte como Corte íntegra, no existe, sino once Magistrados que no es la Corte Plena, sino está minusválida.;


Jamás puede interpretarse que hay quórum, cuando constitucionalmente se supone que para que haya quórum la Corte debe de estar plenamente completa con sus 16 miembros y no apartarse del precepto constitucional que establece que el Presidente y Vicepresidente de la Corte se eligen entre ellos, los 16 Magistrados por mayoría de votos, y no una Corte integrada con once o nueve magistrados. Aunque hubiere quórum las Salas de la Corte, partícipes de la jurisdicción de la Corte plena que las engendra, estarían viciadas en su elección pues no las elegiría la Corte plena de 16 Magistrados sino una minoría ad-hoc.;


Si se sucediera un nombramiento del Presidente y Vicepresidente de la Corte al margen de los preceptos constitucionales, estaríamos dando un mal ejemplo al país y al mundo internacional y volveríamos a plantear y discutir si se trata de un Presidente y Vicepresidente de jure o de tacto o putativo, que solo la propia Corte no podría resolver sobre la jurisdiccionalidad y la inseguridad se acrecentará, por estar desintegrada. Faltaría fe en los nuevos electos y no serían constitucionalmente dignos representantes del Poder Judicial, con las consecuencias evidentes en los subalternos que no recibirán de su superior una buena lección del Estado Constitucional u orden jurídico.;


Ojalá los miembros de la Asamblea Nacional reflexionen sin intereses partidarios y de dominación, sepan elegir a los cinco magistrados por su capacidad y virtud, que entrańa su independencia.;


Ayudemos a construir este poder del Estado eficiente y en Estado de Derecho para la imagen de Nicaragua, de lo contrario seguirá la dialéctica de graves contradicciones y frotamientos con los otros poderes del Estado e internamente en el Tribunal.;


Nuestra Constitución es la carta fundamental de la República, no tendrán valor alguno las disposiciones o leyes que se le opongan o alteren sus disposiciones.;


* Jurista;