Opinión

Reconsiderando la Justicia Fiscal


— Liam Murphy and Thomas Nagel —

Recortar los impuestos ha sido el credo de los conservadores de mercado libre desde los días de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Ahora hay otras personas que se han unido al llamado por menores impuestos, como Jacques Chirac, presidente de Francia, Edmund Stoiber de Alemania y hasta los socialistas suecos. La eficiencia económica es el argumento principal utilizado para justificar la reducción de impuestos, pero también ha habido una serie de confusas declaraciones acerca de la Ťjusticiať de los impuestos que han tenido un importante papel en esto. Sorprendentemente, la misma confusión afecta tanto a quienes apoyan los recortes como a los que se oponen a ellos.;


Los impuestos son la herramienta más importante para una sociedad cuando se trata de alcanzar su concepción general de justicia. Pero la mayoría de los debates acerca de la justicia de los impuestos consisten sólo de demandas conflictivas relacionadas con la forma más justa de repartir las cargas fiscales entre los distintos grupos de ingreso. Tal postura es irremediablemente miope pues no hay manera de evaluar la justicia de ninguna distribución de cargas fiscales en relación al ingreso si se considera a tal distribución como un ente aislado de los valores que una sociedad estima y pretende mantener.;


Consideremos la controversia generada por el debate acerca de si se debe reemplazar la gradación del impuesto al ingreso con una tasa única o impuesto Ťconstanteť. El impuesto constante del 13% de Rusia, introducido el ańo pasado, ha sido muy aplaudido por los conservadores estadounidenses, incluyendo al presidente Bush, y la idea tiene un apoyo considerable en el Congreso de Estados Unidos.;


El argumento oficial para la introducción del impuesto constante en Rusia fue en gran medida la eficiencia económica, dando particular énfasis al incremento del pago de impuestos, mientras que los partidarios del impuesto constante en Estados Unidos (EEUU) basan sus argumentos en la justicia que implica el aplicar el mismo porcentaje de impuestos a todos. Para muchas personas, un impuesto constante o igual parece ser intrínsecamente justo.;


Otras personas, sin embargo, sostienen que un impuesto constante es intrínsecamente injusto. La justicia de la aplicación de impuestos, desde este punto de vista, no requiere de un trato igualitario. Más bien, la justicia depende de si la gente que tiene más dinero paga un mayor porcentaje de impuestos, es decir, una porción justa de la carga fiscal es aquella que refleja la habilidad para pagar del contribuyente. Algunos países, incluyendo Alemania, Italia y Espańa, han llegado al grado de incluir el principio de Ťhabilidad para pagarť en sus constituciones.;


Esos divergentes principios de justicia no son sólo base del debate político. Con notables excepciones, se les puede encontrar en los escritos legales y económicos acerca de la política fiscal. Pero extraer la visión Ťcorrectať de tales principios conflictivos es imposible, porque todo el marco de comparación, es decir, la búsqueda de un estándar de justicia en la distribución de cargas fiscales, se basa en un error fundamental.;


Cualquier argumento acerca de la justa distribución de cargas fiscales tiene que utilizar una base de comparación, algo en relación a lo cual se pueda medir la carga que soporta cada contribuyente. Casi sin excepción, ese punto de partida es el ingreso antes de impuestos.;


A primera vista, eso parece ser apropiado. La gente obtiene salarios o adquiere un ingreso de otras maneras; entonces, el gobierno toma parte de ese ingreso en forma de impuestos. La cuestión a resolver es qué tanto del ingreso de cada persona es justo que el gobierno tome.;


Pero es un error asumir que la distribución del ingreso antes de impuestos es un punto de partida moralmente significativo, tanto como asumir que la justicia de las cargas fiscales depende de la manera en la que se definan esas cargas tomando en cuenta el ingreso. De hecho, la distribución del ingreso antes de impuestos no tiene ninguna relevancia moral y, por lo tanto, la distribución de las cargas fiscales establecida en comparación a eso tampoco puede tener significación moral.;


Esa es una cuestión de mera lógica. La distribución del ingreso antes de impuestos tendría significación moral si todos fueran dueńos de su ingreso antes de impuestos hasta que algo de tal ingreso fuese retirado para cubrir los impuestos. Pero de ninguna manera podríamos tener un derecho de propiedad en la totalidad de nuestros ingresos antes de impuestos. Los ingresos son ganados en un mundo en el que ya existe un gobierno, el cual es necesariamente un mundo que ya incluye impuestos.;


Sin las instituciones legales y económicas, mantenidas por los impuestos, que hacen posible tener una economía de mercado, no tendríamos nada, o si acaso tendríamos algo que de ninguna forma se parecería a lo que tenemos ahora. Lo que ganamos antes de impuestos es resultado de lo que nosotros y otros hacemos en el marco de las políticas y las instituciones gubernamentales, incluyendo la aplicación de impuestos. El ingreso antes de impuestos no puede utilizarse como un punto moral de partida independiente para definir la justicia de los impuestos puesto que no tiene sentido evaluar a los impuestos como algo surgido de algo que los mismos impuestos ayudaron a crear.;


Rechazar el espurio debate acerca de la justicia de la distribución de las cargas fiscales no significa negar la importancia moral de las cuestiones fiscales. Pero las verdaderas cuestiones relacionadas con la justicia y los impuestos son distintas. En lugar de considerar a los impuestos como incursiones gubernamentales en derechos de propiedad ya existentes, deberíamos considerar a los impuestos como parte de una estructura legal y económica que es necesaria para crear y diseńar un sistema de derechos de propiedad.;


La justicia en la aplicación de impuestos se encuentra en los objetivos y en la implementación de la política económica general del gobierno, incluyendo la política fiscal. Si creemos que tales objetivos son justos o no, dependerá de qué tanto reflejen nuestros compromisos con el bienestar humano, la igualdad y la responsabilidad individual, o con cualesquiera valores que pudiésemos pensar que merecen reconocimiento en nuestra sociedad.;


En eso deberían centrarse los argumentos políticos acerca de la política fiscal, no en si los ricos deberían o no pagar una mayor tasa de impuestos que los pobres. Los debates tradicionales acerca de la justicia de los impuestos se enfocan en una cuestión ilusoria y le roban atención a la verdadera importancia moral que tienen los impuestos: el hecho de que la justicia en la aplicación de impuestos es inseparable de la justicia prevaleciente en el sistema económico y social en su totalidad, cuya existencia es soportada por la aplicación de impuestos.;


Liam Murphy y Tom Nagel son profesores de derecho y filosofía en la NYU y son coautores de The Myth of Ownership: Taxes and Justice, publicado por la Oxford University Press.;


Copyright: Project Syndicate, octubre de 2002.