Nuevo Amanecer

La evolución histórica de los derechos de las mujeres en Nicaragua


En la Biblia, encontramos en el libro del Génesis que Dios consideró que no era bueno que el hombre estuviera solo y decidió hacer a alguien que fuera una ayuda adecuada para él. Así, de una de sus costillas, creó a la mujer, la cual el hombre al verla dijo: “Ésta sí es de mi propia carne y de mis propios huesos”. Agrega el texto bíblico que al unirse hombre y mujer “llegan a ser como una sola persona”.
Lamentablemente, la historia ha relegado a la mujer a un segundo plano o borrado de la memoria en una injusta exclusión que prevalece todavía. Las madres de los Grecos en Roma o los Maceos en Cuba, son simples referencias de mujeres cuyo carácter y temple forjaron héroes y grandes hombres. Mujeres cuyos nombres no registra la historia.
Por eso, me parece trascendente la obra que hoy se presenta. Esta publicación de la Asamblea Nacional, “La Evolución Histórica de los Derechos de las Mujeres en Nicaragua”, sienta precedente en el rescate de las mujeres que en Nicaragua han tenido protagonismo y participación en nuestra historia. Es la primera vez que conocemos nombres y hechos que hasta ahora han permanecido ignorados. Con esta publicación la Asamblea Nacional, hace justicia a muchas mujeres.
Se han publicado obras sobre algunas mujeres nicaragüenses, entre ellas, doña Josefa Toledo de Aguerri y la Beata Sor María Romero. Hay antologías de mujeres escritoras, sobre todo poetas. La obra que hoy se presenta es un reto para continuar investigando sobre tantas mujeres con suficientes valores para que sus nombres no sigan en el olvido.
El principal mérito es que la obra no es excluyente. Es un error pretender escribir la historia partiendo de prejuicios, criterios políticos-partidarios o conceptos machistas. Se ha respetado la militancia política, destacando la labor hecha por los derechos de la mujer en nuestro país. Me refiero en particular, sobre la participación de la mujer durante la dictadura dinástica de la familia Somoza. Creo que los logros que beneficiaron a la mujer deben ser reconocidos. Las mujeres que los hicieron posibles no pueden seguir siendo estigmatizadas por los abusos de poder de ese período histórico.
Tampoco pueden ser estigmatizadas aquellas mujeres que en Puerto Cabezas se lanzaron al mar para rescatar los fusiles que empuñaron en su gesta libertaria las tropas del Gral. Augusto C. Sandino, las que participaron a lo largo de la lucha en las montañas segovianas o más recientemente en la guerra de liberación que culminó el 19 de julio de 1979. Es lamentable que mientras se destaca a los hombres a pesar de sus sombras personales, se ignore a las mujeres por encima de sus luces. Se hace necesaria una revisión profunda de nuestra historia. En muchos casos, escribirla de nuevo.
En la obra figuran nombres que se suman al de Rafaela Herrera, hasta ahora uno de los pocos nombres de mujeres que aparecen en nuestra historia. Doña Josefa Chamorro, trasciende la inscripción que está en el mármol del Obelisco de la Independencia, ubicado en la plaza de Granada. Sabemos ahora que fue encarcelada y sus bienes confiscados, por su participación en los primeros movimientos independistas de 1811 y 1812. Rescata esta obra el nombre de Josefa Vega, la que luchó por ingresar a la universidad que funcionaba en Granada. Hija de don Fulgencio Vega, logró que éste convenciera al Jefe de Estado, don Laureano Pineda, para promulgar un decreto, el Nº 7 del 21 de agosto de 1852, autorizando se pudiera matricular para estudiar filosofía, graduándose con excelentes calificaciones.
Gracias a esta obra sabemos de Josefa de Rivera Castro en julio de 1896, en Granada, fue directora del periódico “La Tarde”, saboteado por un grupo de hombres que no concebían que una mujer fuera periodista, la primera en Nicaragua en ejercer ese oficio o profesión. Se resaltan los méritos de doña Elena Arellano Chamorro, en el campo de la educación, superando así, a la par de doña Josefa Chamorro, los prejuicios hacia determinados apellidos, otro estigma en contra de las mujeres en nuestra historia. Doña Josefa Toledo de Aguerri, tiene una amplia mención, igual que la Dra. Concepción Palacios Herrera, la primera mujer que se graduó de médico, además se destacó por su conducta revolucionaria.
Esta obra por ser incluyente, está por encima de cualquier diferencia política, partidaria, religiosa o social. Así encontramos a Sor María Romero Meneses, beatificada el 14 de abril de 2002. A la doctora Olga Núñez de Saballos, la primera mujer graduada de abogado y primera también que fue diputada y miembro del gabinete presidencial. Se rescata la memoria de la Ingeniera Otilia Guadalupe del Socorro Chávez Campos, la primera mujer graduada de ingeniero agrónomo en 1960. A pesar de haber hecho estudios de post-grado en Perú y Estados Unidos, cuando se le nombró en un alto cargo, se le pagaba la mitad del sueldo asignado, sólo por ser mujer.
La obra da la figuración merecida a doña Angélica Balladares Montealegre, llamada la Primera Dama del Liberalismo. Esta señora, aún postrada en una cama por problemas de salud, mantuvo en su ancianidad niveles de conciencia que muchos hombres no tuvieron en momentos difíciles. Permítanme compartir el siguiente hecho. En octubre y noviembre de 1967, el FSLN fue terriblemente reprimido por el régimen somocista. En la clandestinidad, Carlos Fonseca Amador enfrentaba una situación difícil y peligrosa. Él estaba en la casa que yo alquilaba, con mi entonces esposa Lesbia Carrasquilla, en el barrio Santa Rosa. Había el peligro de un allanamiento militar como en efecto sucedió después. Doña Angélica enterada de la situación permitió que su vivienda se convirtiera en casa de seguridad del fundador del FSLN. Sirva esta mención que aparece en el libro, primera vez que se conoce.
Cuántas mujeres participaron en la lucha libertaria del general Sandino cuyos nombres son ignorados. Se conocían los de Blanca Aráuz Pineda y Teresa Villatoro. Ahora se rescatan los de María Altamirano, Juana Cruz, Tiburcia García Otero, Dolores Matamoros Munguía, la popular Lola Matamoros de Telpaneca. Recuerda la obra hechos históricos en que las mujeres fueron determinantes, como la marcha de las enlutadas en 1944, en contra del régimen somocista. Con respeto al protagonismo histórico, se menciona los nombres de la doctora Olga Núñez de Saballos, Mary Coco Maltez de Callejas, Mina Hueck de Matamoros, Esperanza Centeno, Lucrecia Noguera, Alba Rivera de Vallejos.
A partir de 1960, la presencia de mujeres engrosó el movimiento de liberación en Nicaragua. Organizaciones como la Alianza Patriótica de Mujeres Nicaragüenses, la Asociación de Mujeres ante la Problemática Nacional (Ampronac), tuvieron una destacada participación. Son emblemáticos los nombres de Gladys Báez, Doris Tijerino Haslam, Benigna Mendiola, Luisa Amanda Espinoza, cuyo nombre tomó en 1979 la Asociación de Mujeres Nicaragüenses (Amnlae), Nora Astorga. Cárcel, torturas, infamantes violaciones, la muerte fue la alta cuota de las mujeres. Fue tanta la presencia de las mujeres que al triunfo de la revolución tres de ellas recibieron el grado de Comandante Guerrillero. Ellas son: Mónica Baltodano Marcenaro, Dora María Téllez Argüello y Leticia Herrera.
“La Evolución Histórica de los Drechos de las Mujeres en Nicaragua”, publicada por la Asamblea Nacional, contiene los nombres de las primeras mujeres que ejercieron importantes cargos públicos. Doña Violeta Barrios de Chamorro, presidenta de la República; doctora Julia Mena, Vice-presidenta de la República; doctora Miriam Argüello, presidenta de la Asamblea Nacional; doctora Rosa Marina Zelaya, Presidenta del Consejo Supremo Electoral; doctora María Lourdes Bolaños, Fiscal Adjunta de la República; doctora Alba Luz Ramos, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia; Doris Tijerino Haslam, Jefa Nacional de la Policía; doctora Silvia Rosales, Presidenta de la Corte Centroamericana de Justicia.
En el capítulo V, se destaca la participación de las mujeres en el Poder Legislativo, desde 1957 hasta 2010. Nombres, períodos, datos estadísticos permiten conocer su presencia. También por vez primera se hace esta recopilación que será de necesaria consulta cuando se investigue sobre el tema. Incluye la obra, historia y evolución de las constituciones políticas de Nicaragua, desde la primera en 1824, señalándose la legislación referente a la mujer.
Esta publicación es el fruto de un colectivo compuesto por diez mujeres y cuatro hombres, cuatro que no tuvimos mayor participación. Es justo darle crédito a la licenciada Belkis Kalina Picado Molina, Coordinadora del equipo. La Asamblea Nacional abre con esta obra una puerta a la participación histórica de la mujer en Nicaragua. Se supera el oscurantismo de tantos años, en los que con mucha presión de parte de las mujeres, apenas hubo rendijas y alguna ventana estrecha por el egoísmo, los prejuicios y la ignorancia. A partir de ahora la puerta está abierta para que penetren nombres y hechos que rescaten la memoria de la mujer nicaragüense.
Sobre la mujer han escrito otras mujeres. La biografía de doña Josefa, doña Chepita, Toledo de Aguerri, por Margarita López. La de la Beata Sor María Romero de Mercedes Gordillo. ¿Y qué de los hombres? En especial de los que nos dedicamos al quehacer de la historia. Con excepción de Jorge Eduardo Arellano, muy poco hemos escrito sobre la mujer. Se nos ha olvidado el pasaje bíblico del Génesis. Tengamos presente que si Dios creó a la mujer de una de nuestras costillas, es para que esté más cerca de nuestro corazón.

* Presentación de la obra la “Evolución histórica de los derechos de las mujeres en Nicaragua”. Salón Rubén Darío. Asamblea Nacional de Nicaragua, martes 28 de septiembre.