Nuevo Amanecer

Margarita, está linda la mar


(Narrador, narratario, simbolismo y carnavalización en Margarita, está linda la mar, de Sergio Ramírez Mercado)

Fue Mijail Bajtin quien registró la diferencia entre las novelas monológicas y dialógicas en su conocido estudio Tolstoi-Dostoievski. Y lo dialógico nos remite directamente a lo polifónico. Es, pues, Margarita, está linda la mar, una novela de tipo polifónico no exenta de la concepción de un destino controlado por tres costureras o “remendonas” 1 que tejen o juegan con los hilos la suerte dichosa o desdichada del elenco. A esto agregar la representación carnavalesca, siempre con Bajtin, predominante en la novela y que tomando en cuenta las lecturas de críticas que se han hecho al respecto, Sergio Ramírez ya ha utilizado en novelas anteriores.
Utilizando la clasificación de Gerard Genette prima un narrador heterodiegético –intradiegético, porque se encuentra ausente de la historia, es decir, no sabemos quién es, cómo se llama o cómo luce, únicamente sabemos que auxiliado por una focalización múltiple o perspectivas varias y también por diferentes voces va desarrollando la diegésis. Seymour Menton habla de “narración omnisciente” 2.
Es, pues, un omnisciente que realiza intervenciones relevantes en primera persona, pero también cede la perspectiva a personajes clave como Quirón o La Caimana, e incluso al doctor Baltasar Cisne, por mencionar algunos. Este mismo narrador nos avisa, incluso antes de ceder la palabra. Un ejemplo claro (de lo anterior) para introducir la perspectiva de otro personaje a través de una analepsis hasta 1912, lo encontramos en las páginas 230-231: “Quien mejor puede auxiliarme con esa historia es el doctor Baltasar Cisne (…) Dejen al doctor Baltasar Cisne seguir su camino sin distracciones, porque lo necesito y que lo ayuden a arrancar las hojas del calendario las aspas de los abanicos”. Se aprecia lo intradiegético porque según Genette se refiere a “los eventos o acontecimientos contados en las memorias”, ¿por qué necesita el narrador a Baltasar Cisne? Pues porque él sabe algo, recuerda algo que debe revelarse o contarse en la narración. Recuerda entonces aquel encuentro entre Quirón y La Caimana cuando niños.
De acuerdo con Ignacio Campos y al referirse a la crítica que la novela plantea respecto al uso de lo biográfico, nos habla de un “narrador de arraigo decimonónico, reactivado con las libertades de la vanguardia narrativa (…) en su afán de focalizar al personaje Rubén Darío, dicho narrador involucra al lector implícito, (…) este narrador (que en ocasiones se dirige ambiguamente al lector o a los de la mesa maldita) adquiere una perspectiva panóptica que observa y conoce a los personajes y al entorno, es capaz de mantener una relación paralela, incursionando en el ámbito íntimo del personaje observado, con la intención de hacer ver la fidelidad de la información que posee y sobre la cual no deben quedar dudas. Ese narrador afecta el diálogo de los personajes haciéndolos participar con informaciones que suponen, piensan o han oído”3.
Volviendo a Genette “el tratamiento dado a la perspectiva puede ir, entonces, desde un grado cero de privilegio no concedido a ningún personaje hasta la focalización variable y múltiple”, Margarita, está linda la mar se centra, se focaliza principalmente en la planificación del asesinato de Somoza y los últimos días de Darío, a través de una multiplicidad de ojos y voces que configuran el entramado y al mismo tiempo otorgan una visión amplia de la historia. Pero no se dejan al margen vidas trágicas y fantasiosas, caso de La Caimana y Quirón respectivamente.
El principio dialógico bajtiano 4 se presenta en ese espacio que es “la mesa maldita” desde donde se investiga la vida de Darío y también se planea el asesinato de Somoza, razón por la que es necesario conocer la vida de éste último. Se realizan ambas acciones a través del diálogo, a través de las diferentes opiniones, puntos de vistas, diferentes datos que poseen o saben los contertulios de la mesa maldita. Este mismo espacio también posibilita la interacción entre varios discursos: el modernista, propio del contexto de Darío, así como las vejaciones y las vergüenzas que tuvo que pasar porque no le pagaban su sueldo o se lo pagaban tarde (por eso le debía plata al sastre) y el contexto político propio de 1956 y en relación a la tiranía, la dictadura, la corrupción, la injusticia. No olvidemos que lo dialógico está muy ligado a la intertextualidad, y según Vulture vía María Amoretti se puede hablar de tres dimensiones: “1) la intertextualidad como factor de deconstrucción (Kristeva, Barthes, Derrida, Sollers) (…) implica la superposición y la intersección de un material textual al mismo tiempo leído y escrito y, en consecuencia reescrito (…) 2) la intertextualidad como hipercodificación liderada por Umberto Eco, pone énfasis en los aspectos metacomunicacionales que orientan al lector en función de la regla de la ficcionalización (…) 3) la intertextualidad como organización participativa del lector en la construcción del texto (…) desarrollada por Riffaterre: la intertextualidad es un fenómeno que orienta la lectura del texto y contradice la lectura lineal. La lectura es entonces una dialéctica memorial entre el texto que el lector descifra y los textos que el lector recuerda”, la intertextualidad, siguiendo a Amoretti se deprende del concepto de diálogo, lo que liga directamente con Bajtin.
Desde ese espacio dialógico, que es la mesa maldita, se investiga y conversa sobre las biografías (o aspectos biográficos) de Darío y Somoza. Caben aquí rumores, suposiciones, pero también documentos como el cuaderno de Rigoberto donde están colectados varios datos productos de su investigación, se hace referencia también el testimonio de Eulalia, donde relata su encuentro y discusión con Rosario Murillo, ambas rivales por Darío, boletos de viajes, testimonios de otros ciudadanos leoneses. Y más adelante otros documentos como el curriculum de Somoza, que de acuerdo con Seymour Menton es real en su información pero sobrescrito por Ramírez, lo mismo la carta intacta, auténtica, real que Rigoberto deja a su mamá y que Ramírez inserta en la novela. Otro documento de gran importancia es la libreta de Van Wynckle donde se anotan los pormenores y las evidencias en torno a la “conspiración” y plan para el asesinato de Somoza. Y luego, el informe que redactará basado en los apuntes de esa libreta. Y aquí entra el Capitán Prío, otro personaje clave para la estrategia narrativa, pues la novela empieza y concluye con él, y es ése narrador que no vemos quien le habla en ciertas ocasiones al Capitán porque nuestro personaje (el Capitán Prío) está nada más y nada menos que leyendo el informe de la investigación que realizara Sartorius Van Wynckle: “Ya en Managua, mecanografiará un informe con los resultados de la investigación. Y ahora que tantos años después el Capitán Prío puede leer ese informe, que no llegó a figurar en las actas del Consejo de Guerra, se sonríe” (1998: 365). Podríamos decir que Prío también funge como un narratario. Con esto quiero decir que en la novela existirían dos tipos de narratarios: el auditorio o grupo a quien el narrador se dirige siempre en plural y también el Capitán Prío, a quien se dirige en segunda persona. Si bien la palabra narratario pertenece a la terminología de Genette, quien más ha profundizado al respecto es Gerald Prince, y éste, vía Hugo Carrasco nos dice: “Toda narración (oral y escrita) requiere un narrador y alguien a quien dirigirse (un narratario) (…) en cuanto al lector real Prince dice que el lector de una ficción en prosa o en verso y el narratario de esta ficción no deben ser confundidos. Uno es real, el otro ficticio; y si sucede que el primero se parezca asombrosamente al segundo, es la excepción y no la regla”. De acuerdo a la clasificación de Prince, el Capitán Prío sería una especie narratario-personaje, porque se dan momentos en que se dirige a él en segunda persona, e incluso otras donde lo interroga. Es como si el narrador lo estuviese viendo leer ese informe, y de alguna manera describa y comunique lo que Prío razona, recuerda o siente (ata cabos igual que los ató Van Wyckle con la salvedad que éste último involucró a gente que nada tenía que ver intencionalmente con el plan de asesinato para Somoza), sin necesidad de que Prío lo escuche directamente, porque a fin de cuentas es la historia la que está hablando, la historia novelada desde la voz de este narrador lúdico que ha mezclado hechos reales con hechos ficticios. Carrasco prosigue diciéndonos que hay otro tipo de narratario: “este puede ser auditor (si se le comunica un relato oral) o lector (si es destinatario de un relato escrito). Puede ser un narratario individual si es interpelado en forma personal, o forma parte de un grupo; si el grupo a que pertenece es muy homogéneo, el narratario es el grupo mismo”, sabemos también que en Margarita está linda mar, el narrador se dirige siempre en plural, a un grupo “vengan”, “se acuerdan”, “ustedes ya lo saben” son algunas de las formas que utiliza. Digamos pues que en esta novela tanto el Capitán Prío como el grupo o audiencia a quien el narrador se dirige son narratarios principales de la diegésis puesto que ambos conocen todo los datos proporcionados por el narrador. Si bien es cierto, Prío los llega a saber a totalidad posteriormente con la lectura del informe de Van Wynckle. Aunque en relación con el grupo Prío sepa menos detalles de algunos pasajes o decisiones secretas de Rigoberto. Pero considero que ambos son principales y quien pareciera tener más cercanía con el narrador es Prío, pues a éste se dirige por su nombre “¿verdad Capitán?”. Digamos pues que el narrador conversa con el grupo directamente “ustedes ya saben” y con Prío lo hace veladamente porque no sabemos si Prío lo está escuchando pese a que se dirige a él directamente.
Luego tenemos la carnavalización presente en Margarita, está linda la mar, cuando decimos carnavalización nos referimos a “La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento” de Bajtin. Fernando Gómez Redondo nos dice: “Bajtin revoluciona las bases desde las que debe articularse una teoría de los géneros literarios, demostrando que el carnaval, como reflejo de la visión del mundo, no es sólo un dominio ligado al folclore o las fiestas populares, sino que llega a cuajar en un amplio abanico de formas literarias que aprovechan sus elementos esenciales: la relativización de los valores, la burla de lo sagrado, la subversión del orden (…) de este modo, puede hablar de una serie de géneros carnavalizadores de la realidad, que imprimen en la misma una percepción liberadora desde la que se invierten los códigos y manifestaciones más serias y jerarquizadas (…) la literatura carnavalizada es el cauce por el que el dialogismo triunfa, por el que se ponen en pie estructuras de conocimiento plurales y diversas” (2008: 172-173), así en Margarita, está linda la mar hay subversión de códigos y hay carnavalización, el sabio Debayle por ejemplo es una figura del carnaval.
Respecto a las relaciones de correspondencia y oposición y que también están ligadas a la subversión de los códigos tenemos: Somoza-Sabio Debayle, Rigoberto López Pérez-Rubén Darío, el sabio Debayle acelera la muerte de Darío (se insinúa que lo asesina) y en el otro caso Rigoberto López Pérez es el sujeto activo que mata a Somoza. Hay dos que matan, por distintos motivos, en circunstancias disímiles hasta en el tiempo y el espacio, claro está, e incluso puede que la intención de Debayle no haya sido esa y que cegado por la ambición haya incurrido en negligencia médica. Y por otro lado López Pérez con su propio motivo y acribillado por la guardia de Somoza, lo que lo vincula con otra temática afín al sacrificio y al patriotismo según la visión que se nos plantea tras bambalinas. Pero tenemos también la relación Darío -López Pérez, ambos son poetas, pero uno se deja operar por Debayle, lo que lo conduce directamente a la muerte, el otro de armas tomar se lanza a su empresa de ajusticiamiento patriótico según su idea, y dispuesto a pagar el precio como lo demuestra la carta que deja a su madre, que como mencioné anteriormente de acuerdo con Seymour Menton es “auténtica”.

Otra relación la tenemos entre Quirón y La Caimana, ambos de vidas trágicas y marginales, y que a la larga son los custodios del cerebro de Darío y los testículos de López Perez, es decir, son los depositarios a nivel simbólico de la inteligencia y el coraje 5. Quirón es quien rescata el cerebro de Darío de los militares norteamericanos (marines) que lo habían confiscado durante el pleito entre el sabio Debayle y Andrés Murillo, y es también quien rescata los testículos de Rigoberto de una de las oficinas de la guardia.
A propósito de lo simbólico es sintomático en este sentido el nombre de Quirón, en primera porque proviene del poema de corte filosófico El Coloquio de los Centauros de Darío, y en segunda por la información reveladora que nos brinda Jean Chevalier acerca de la simbología del centauro, pues es Quirón el más célebre de todos y representa “la fuerza de buena ley al servicio de los buenos combates (…) son la imagen chocante de la doble naturaleza del hombre, una bestial, otra divina”. Así mismo Borges en Libro de los seres imaginarios vía Chevalier escribe “El más justo de los centauros, Quirón (Ilíada, XI, 832), fue maestro de Aquiles y Esculapio”. Quirón en Margarita está linda la mar fue una especie de maestro de Rigoberto. Y continúa Chevalier: “Respecto al símbolo “Quirón” señala Paul Diel: implica una contradicción señalada por signos complementarios: el centauro cuyo sobrenombre es el “sabio”, fue iniciado en el arte médico por obra de Apolo. La visión mítica de la medicina (Apolo) y la búsqueda primitiva de las causas orgánicas (Quirón) se aúnan con la intención de librarse de las prácticas supersticiosas de la magia. Al respecto la medicina representada por Quirón debe ser considerada un progreso. Progreso que no es, de todas maneras suficiente” (2003: 271-272). De donde podemos extraer la relación paradójica y burlesca Sabio Debayle-Quirón, con las implicancias obvias que el anterior pasaje nos refiere.
Cabe mencionar, siempre en lo simbólico, que en la novela además de los testículos de López Pérez se mencionan los testículos de Sandino, ambos de tamaño considerable y vinculando dicho tamaño (Freud) de los órganos con el de la valentía, es decir es proporcional.
Así mismo existe una relación de continuidad entre Darío y Quirón, pues el primero le traspasa “el numen de la musas” o la inteligencia, por así decirlo, suceso que divide la opinión de los contertulios de la mesa maldita pues el Capitán Prío y Rigoberto optan por creerlo, pero Erwin se muestra incrédulo y escéptico ante tal afirmación. Quirón es una especie de personaje fantástico, del realismo mágico diría Menton, y que además sirve de enlace entre los dos tiempos que se narran en la novela.
Luego tenemos a La Caimana, si Quirón es maestro de Rigoberto, a quien le confía datos indiscretos de la vida de Darío, La Caimana es afín a Somoza, una especie de espía o agente, agitadora o turba a quien Somoza le debe el matrimonio con Salvadora Debayle, por la operación fracasada de cambio de sexo que le hiciera el Sabio Debayle gracias a la intencionada gestión de Somoza en aquellos días de juventud.
Otro aspecto a destacar es la figura de Rubén Darío. En Margarita, está linda la mar se nos presenta a un Darío más humano, grotesco, borracho, mal humorado, resignado, con deudas, mujeriego. Se opta por una biografía de Darío alternativa y no oficialista de acuerdo con Ignacio Campos, se pugna pues por no sacar conclusiones y no absolutizar. Es decir, la versión alternativa de la novela no pretende ser absoluta, únicamente llenar los espacios, los silencios, las omisiones respecto a la vida de este poeta. Así mismo es consabida la mitificación-desmitificación que se maneja en torno a la figura de Darío. Este mismo procedimiento el autor lo aplica a Somoza a como señala José Ángel Varas en su estudio sobre la obra de Ramírez Mercado: “en su afán por proporcionar una visión amplia de la realidad y de explorar la vida de Anastasio Somoza García y Rubén Darío, el autor los somete a un proceso de mitificación, ya que empieza tratándolos como la representación de una realidad sobrenatural, superior o extraordinaria, vista en relación con el mundo real y objetivo” y ya referente a la estrategia de desmitificación nos dice: “la desintegración de la imagen mítica de estos dos personajes se produce al explorar su dimensión humana, para lo cual el autor se adentra en la vida personal y en los detalles íntimos que los presenta como individuos de carne y hueso, con sus sueños, debilidades, aspiraciones y defectos. Para lograr esta aproximación a los personajes se apoya en la caricaturización y la ironía, como las dos principales estrategias que permiten desmitificarlos (…) en Margarita, está linda la mar la caricaturización se manifiesta en forma concreta en la exageración de los rasgos físicos y al enfatizar la degradación moral que consume a los personajes”.
Vemos pues, que Margarita, está linda la mar es una novela clasificada como Nueva Novela Histórica según Seymour Menton, Erick Aguirre y Werner Mackenbach pues cumple con las características, estas características son: “1) Los protagonistas y casi todos los personajes son históricos, 2)la intertextualidad, Menton asegura que la hay con Crónica de una muerte anunciada de García Márquez, 3)Lo carnavalesco, 4) la metaficción. Desde el primer capítulo, se interrumpe de vez en cuando la narración omnisciente, aparentemente en tercera persona, con apartes en primera persona dirigidos a algún personaje o a los lectores en general”. Estos rasgos o caracterizaciones ubican a Margarita, está linda la mar, como una de las nuevas novelas históricas más destacada de la Centroamérica de posguerra, esa Centroamérica desencantada ya de los proyectos y utopías revolucionarios.
Cada personaje es una pieza de un tablero, cada voz con sus recuerdos, pensamientos, etc, son piezas que Ramírez utiliza para moverse convenientemente en los tiempos y espacios de la novela. La novela narra dos tiempos y dos espacios. Comienza con la llegada de Somoza a León y de la atalaya del capitán Prío nos ubica en la plaza pública, la plaza Jerez, como sabemos la plaza en la literatura es un lugar de convocatoria, de participación, y además símbolo colonial, desde ahí sabemos que los acontecimientos que presenciaremos son públicos, y cómo estos afectan la vida privada de las personas. De esa manera el autor va entretejiendo entre analepsis y prolepsis la planificación del asesinato de Somoza y la vida de Darío. En cuanto al asesinato de Somoza llega a León en la mañana a un almuerzo y es asesinado por López Pérez poco después de las 10:50 pm cuando sonaba la cumbia colombiana La Múcura. Gracias a las analepsis es que podemos leer cómo se ha venido planeando este asesinato desde antes y sabemos que se le dedica más tiempo narrativo y que al acto en sí del asesinato se le dedican apenas unos cuántos párrafos. De manera que ambos tiempos, el de Somoza y el de Darío, quien también llega a León y es recibido por una multitud, se van entremezclando y van formando la trenza gracias a los vasos comunicantes de los que ha escrito extensamente Mario Vargas Llosa: “sucesos diferentes, que narrados de una manera trenzada van recíprocamente contaminándose y en cierto modo modificándose. Debido a esa conformación, los distintos sucesos, articulados en un sistema de vasos comunicantes, intercambian vivencias y se establece entre ellos una interacción gracias a la cual los episodios se funden en una unidad que hace de ellos algo distinto de meras anécdotas yuxtapuestas” (1997: 139-140).
Estamos, pues, en presencia de personajes polarizados en un sutil y no por eso menos, juego maniqueo de poderes como trasfondo. Es decir, el tirano versus el héroe (que se auto-inmola) y como mediador Darío, o el tiempo de Darío, cuya conexión con la historia de los antagonistas se concreta con la familia Debayle, en particular con Salvadora de enlace. Ejerciendo su función catalítica se encuentran una serie de personajes y los narratarios, ambos piezas claves que configuran y dan vida a la trama. Y luego el narrador, ambiguo, ése que se oculta tras la multiplicidad de voces, una combinación que incluye lo rulfiano (Pedro Páramo), pero comprometida intencionalmente con una especie de narrativa que guía al lector y a los narratarios de la mano en el transcurso de la diégesis.
Es pues Margarita, está linda la mar una novela amplia, rica en elementos y aspectos para estudiarla, y que marca una época, un estilo, una técnica y una forma de hacer novelas no sólo en Nicaragua, sino también en Centroamérica.

* La autora es escritora. Ha publicado un libro de narraciones, “El texto perdido”, y el poemario “Escaleras abajo”. Actualmente es maestrante en filología hispánica, UNAN-Managua.

Notas:
1: En las mitologías tanto griega como romana se habla de tres moiras o parcas que controlan, tejen, hilan, miden o cortan el destino de los hombres: Cloto, Láquesis y Atropo.
2: En su ensayo titulado “Margarita, está linda la mar, una Nueva Novela Histórica en la época posrevolucionaria: 1989-2000”, publicado en la revista ITSMO de estudios literarios y culturales centroamericanos. Menton al detectar las características que definen esta novela como Nueva Novela Histórica enumera y dice: “El cuarto rasgo de la Nueva Novela Histórica que se encuentra en Margarita, está linda la mar es la metaficción. Desde el primer capítulo, se interrumpe de vez en cuando la narración omnisciente, aparentemente en tercera persona, con apartes en primera persona dirigidos a algún personaje o a los lectores en general”.
3: De su ensayo “Biografía Alternativa de Rubén Darío y el simulacro de su mito en Margarita, está linda mar”. Compilación de folleto-UNAN-Managua, 2010.
4: Tomamos en cuenta las reflexiones de María Amoretti: “nosotros no nos podemos jamás ver enteros y, por tanto necesitamos del otro para completar, aunque sea provisionalmente la concepción de nosotros mismos (es un hecho notorio que esta especia de antropología filosófica que recorre la obra de Bajtin, está más cercana al existencialismo que al marxismo) (…) para Bajtin la vida es por naturaleza, dialógica, vivir significa participar en un diálogo, interrogar, escuchar, responder, estar de acuerdo, etc. (…) aplicado a la teoría literaria se refiere al hecho de que todo texto es una conjunción de voces. Coincide también con la idea de la interacción de los diversos discursos que conforman un texto”. Diccionario de términos asociados en teoría literaria.
5: A este respecto Ignacio Campos al referirse a las formas de la presencia de Darío en el texto: “el texto ha recreado la disputa tragicómica que Debayle, Rosario Murillo y su hermano hacen del cerebro de Darío con finalidades no necesariamente de valor simbólico. El evento –a modo de nota roja- saca a la luz la participación de la marginalidad, la que al final de cuentas sería la depositaria de tan preciado “portento”.

Bibliografía
Diccionario de los símbolos, Jean Chevalier, 2003, Herder España.
Genette: El discurso de la narración. Compilación UNAN-Managua, Literatura Nicaragüense Contemporánea, selección del Dr. Alberto Pérez Solis, 2010, Maestría en Filología Hispánica.
La novela contemporánea centroamericana. La obra de Sergio Ramírez Mercado. José Ángel Vargas. Compilación Literaria UNAN-Managua 2010.
Biografía alternativa de Rubén Darío y el simulacro de su mito en Margarita, está linda la mar. Ignacio Campos, Compilación Literaria UNAN-Managua 2010.
Margarita, está linda la mar, Sergio Ramírez, 1998, Grupo Santillana de Ediciones (Alfaguara), España.
Diccionario de términos asociados en teoría literaria, María Amoretti, 1992, Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, CR.
Manual de crítica literaria contemporánea, Fernando Gómez Redondo, 2008, Editorial Castalia, España.
Mijail Bajtin
La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, Mijail Bajtin, 2003, Alianza Editorial, España.
Margarita, está linda la mar, una Nueva Novela Histórica en la época posrevolucionaria: 1989-2000, Seymour Menton, Revista Virtual Istmo: http://collaborations.denison.edu/istmo/n03/articulos/margar.html
Mentiras verdaderas contra verdades mentirosas. Historia y ficción en la obra novelística de Sergio Ramírez, Werner Mackenbach, Revista Virtual Otro Lunes: http://www.otrolunes.com/hemeroteca-ol/numero-09/html/unos-escriben/unos-escriben-n09-a51-p02-2009.html
Margarita está linda la mar, una aproximación a los personajes desde la recepción, Miguel Ayerdis, El Nuevo Diario: http://archivo.elnuevodiario.com.ni/1999/septiembre/18-septiembre-1999/cultural/cultural7.html
Cartas a un joven novelista, Mario Vargas Llosa, 1997, Editorial Planeta, España.
Introducción al estudio del narratario, Hugo Carrasco: http://www.humanidades.uach.cl/documentos_linguisticos/docannexe.php?id=434