Nuevo Amanecer

Pequeña Carta a Augusto Sandino


General:
A sus 17 años, Ud. vio el cadáver de Benjamín Zeledón,
Arrastrado por los marines que lo fueron a botar a Catarina.
Hace 18 años todos los 4 de octubre visitamos su tumba,
Excluida del cementerio,
Mi bisabuelo, Don Francisco Castillo,
Lloraba cuando le contaba el episodio de la muerte de Zeledón a mi papá.
Hubo un marine o un soldado conservador que levantó la mano para fusilarlo,
Igual a Ud. lo fusilaron, preso de guerra
El capitán Delgadillo con las 15 armas calibre .45,
Sin asco, dio la orden levantando la mano, le dispararon…
Conozco la tumba de Zeledón, pero no la suya. ¿Dónde lo habrán enterrado?
Yo ¿qué puedo decirle, General?
Qué triste y qué orgullo pronunciar su nombre en Nicaragua
Usted dijo: “Y si morimos, otros nos seguirán”, y también los han fusilado.
Han arrastrado sus cuerpos, los han sepultado y después desenterrado,
Los han dejado ir al cráter del volcán Santiago…
Han sido pasto de los zopilotes…
Déjeme decirle que le siguieron... Y le seguimos…
Los que pensamos que usted es un astro surcando el cielo oscuro de nuestra patria…

Managua, 22 de agosto de 2010

Ernesto Rogelio Laureano Valle Moreno