Nuevo Amanecer

Análisis ecocrítico de “Conspiración”


Hacia el futuro de una conciencia inaugural del discurso virtual y ecológico en la novela de Gloria Elena Espinoza
Dra. Addis Esparta Díaz Cárcamo

La novela Conspiración de Gloria Elena Espinoza de Tercero puede ser analizada desde numerosos enfoques de la teoría literaria contemporánea, tales como: desconstrucción, intertextualidad, psicoanálisis, estructuralismo, sociocrítica para mencionar algunos. Es una novela dirigida a un archilector que puede funcionar ante un texto disociativo, capaz de percibir su organización y la dimensión interior con que ha sido configurado su contexto: las utopías sociales en América Latina. Mi intención es referirme expresamente al tema crucial planteado por su autora en esta novela: la ética ecológica y la responsabilidad virtual y real por el planeta.
Su personaje América coexiste con ese narrador enamorado de su esencia, la cual está fundada en sus relaciones con otros seres a los cuales involucra en su práctica cultural. Don Juan, con ayuda de Don Fito, tiene una nueva percepción de la tierra como una inmensa comunidad de la que somos miembros responsables tanto de su equilibrio energético como de sus suelos, aire y bosques; comunicación y atención a la voz de la naturaleza que habla en nosotros (daimon). Leonardo Boff (1996) expresa que “ya nunca más se apartará de la conciencia humana la convicción de que somos tierra (adam-adamá del relato bíblico de la creación) y de que nuestro destino está indisociablemente ligado al destino de la tierra y del cosmos en el que se inserta la tierra.”
El desorden y el caos producto del mundo global es el mecanismo de la naturaleza para mantener la vida. El calentamiento global, planteado por la autora en Conspiración, es el impasse actual, que sólo puede ser superado por una ecología holística a poner en práctica. El holismo, del gr. Holos, totalidad, debe ser el medio para cuidar este planeta vivo que es un enorme organismo que depende de la energía del sol y está constituido por complejos sistemas físicos como la atmósfera, las aguas, los nutrientes. De su preservación depende nuestra existencia. La cruel paradoja es que los creativos seres humanos nos hemos transformado en saqueadores y destructores al modificar el mundo.
La ficcionalización de América como personaje, deviene en alegoría, no obstante nuestra responsabilidad ética reside en una postura epistemológica, atenta al valor de una conciencia ambiental por el nuevo continente: El objetivo de su autora es detener el ecocidio del planeta. El rasgo escriturario de Conspiración es reordenar este mundo de caos e introducirnos en complejos juegos interconectados. Las utopías de Tomás Moro, Campanela y muchos otros, considerados como sueños de los hombres, pueden realizarse si revaloramos las estrategias de manera que se pueda producir un diálogo abierto entre hombres y mujeres para cuidar el planeta azul. Es fundamental que no sigamos cargando como dice Forns-Broggi (2004) “el lastre de la mentalidad colonial que ve la naturaleza tan solo como recurso natural”.
La conciencia inaugural en el contenido discursivo se presenta a causa de la desilusión del estado de la sociedad actual. En este contexto una organización improvisada y carnavalesca compuesta por don Fito, don Juan y Eulogio Cantarero, dueño de una gigantona, se unen para llevar a cabo su proyecto de nación. El narrador atraído por este plan ambientalista, exhorta a la especie humana a renunciar a su dominio sobre la naturaleza para mejorar el historial del planeta y replantear políticas acertadas para salvarlo. Fontana y Fontón (1992) plantean que “tiene sentido organizar una sociedad en armonía con la naturaleza. Sin embargo, surgen problemas cuando uno intenta traducir esta propuesta general a la práctica.”
Sin embargo, podemos afirmar que uno de los sueños utópicos del narrador intradiegético es la experiencia espiritual, adquirida que lo asusta y lo hace exclamar:

-¡Qué pasa! Ameriquita --dijo desorientado.
-No sé, Narrador. Ahora te ha dado por incursionar en…digamos, ¿sueños?
-¿Sueños?
-Sí sueños. Porque estabas soñando, ¿no?
-No puede ser, ¡Fue real! Tú papá, tú Fito y don Eulogio…el proyecto de Nación Muralla Paniculada…el jardín, todo ha sido real, no puedo creer que he soñado. ¿Existe don Fito y don Eulagio? Tu papá, ¿está vivo? La tierra, ¿está verde?

En el status de conciencia hay un elemento importante de ilusión del narrador al construir un sistema de ideas, de valores destinados a interpretar y justificar la presencia de un grupo y su accionar histórico de luchar por un mundo sin contaminantes. La Muralla Paniculada es la vía para el poder hacer y el deber hacer de alcanzar una justificación, verbos modales que actualizan la actorialización y los roles conferidos a los personajes.
Este discurso virtual, carece de un softwar o sistema operativo, pero es una simulación por la habilidad del narrador de crear un entorno virtual para impulsar las necesidades del mundo real, sin que éste se vea afectado por la presencia de asumir como propios identidades ajenas.
Según Larijani (1994) “Andar y volar a través de un espacio virtual son las opciones más comunes de conducción (…) volando al viajero se le presenta una vista aérea de la escena y con secuencias de imágenes que le proporcionan la ilusión de ser transportado por el aire.” En este sentido, la idea biorregional alcanza un potencial único de los ingentes esfuerzos ambientalistas de los personajes manipulados en el mundo paralelo de la novela:

El reportaje es visto por el mundo. El follaje cubre la faz de la Tierra. El globo verdeazul es observado más brillante por los astronautas. Los satélites mandan datos positivos sobre el comprtamiento del ecosistema terrestre, acuático, atmosférico.”
(Conspiración, pág. 134)
Ante el panorama anterior la telepresencia trabaja de tal manera, que en su esencia, la mente humana viaja a un lugar remoto, en este caso se trata, que los participantes compartan los espacios virtuales ayudados por esa telepresencia onírica de la que depende la teleoperación. “El sistema esta acoplado de tal manera que una “persona sincronizada” de la misma forma que un robot, lleva a cabo tareas en una localización remota y a veces hostil.” (1994:id.) Este traspaso a entornos paralelos se localizan en varios lugares.

Todo el mundo habla del proyecto de Nación y compra la planta (…) Los jardines lucen rebosantes de Murraya Paniculada. (…). Corresponsales de revistas extranjeras son enviados hasta el sureste de Asia, desde la China a Japón y Malasia por ser los lugares de origen de la planta y escudriñan la vida de sus descubridores. El trío es nombrado “orgullo nacional”.
(Conspiración, pág. 133)

Umberto Eco (2002) afirma que “Todo objeto, ya sea terrenal o celeste, esconde un secreto. Cada vez que se descubre un secreto, se referirá a otro secreto en un movimiento progresivo hacia un secreto final. No obstante no puede haber secreto final.” El secreto de la Murraya Paniculada es compartido por los actores e involucran, de manera considerable a toda la población en su ya formulado proyecto. La gran batalla, es no obstante virtual y se concentra en la búsqueda de una imagen cambiada del mundo. La capacidad demostrada por la confederación masculina y núcleo patriarcal de la novela, difunde su idea, lo cual satisface sus vacíos y el poder económico.
También se infiere que el maniqueísmo demonio-Dios responde a la eficiencia del proyecto mismo, el cual tiene un éxito rotundo. Conviene distinguir la relevancia de tal proceso y la incertidumbre y desasosiego que causa en el narrador virtual, que es claramente una alegoría del mal. Para James Lovelock (1995) “Cualquier teoría sobre la Tierra no puede mantenerse como un secreto de la ciencia. Está destinada a atraer la atención de humanistas, medioambientalistas y de aquellos con creencias religiosas.” El discurso de Conspiración da como resultado dos mundos virtuales: el cielo, donde los ángeles gozan debido a la visión de un planeta libre de contaminación y el infierno, donde Lucifer sufre por el proyecto de Nación y el éxito de la Murraya Paniculata.
En todo el discurso del narrador informante el impacto ambiental de la tecnología de producción es catalizador de la “vía dura” que se caracteriza por esas fuerzas centralizadas de las grandes transnacionales que han intensificado el efecto invernadero y el avance de la frontera agrícola. Esto lo expresa el enunciador:

“Somos una raza intolerante, envidiosa, prepotente, guerrera, nociva, corrupta. No sé cómo somos hijos de Dios. ¿Será por la inteligencia”, ¿cuál?, si nos suicidamos al destruir nuestro planeta y las bases de convivencia, ¿lo somos?
(Conspiración, pág. 124)

El subtexto propone una “vía blanda” que es aquella que conduce a tecnologías más adecuadas en escala y diseño cuya finalidad humana es la sostenibilidad, y a su marco ecológico: cogeneradores, energía solar, agricultura orgánica, vehículos pequeños, transporte público y bicicletas. Es a su vez un duro camino político. América, esa gran alegoría de la mujer, puede morir asfixiada por la contaminación o por esa semiótica del “tufo” que trae consigo la muerte del hombre: Don Juan, el cual representa al ser humano en su totalidad. Metafóricamente el interdiscurso presenta la salida de la Murraya paniculada:

“Un estallido de Murraya paniculada se escucha en el firmamento…el perfume tan amado se va por un hoyo y sale de nuestra tierra…”
(Conspiración, pág. 138)

Ese estallido representa las grandes concentraciones de dióxido de carbono, por consiguiente el hoyo no es sino la reducción de la capa de ozono, lo cual inhibe el sistema inmunológico de los seres humanos y la extinción de especies a niveles elevados. El lector, por tanto, se subsume en la degradación ambiental de un mundo postmoderno en donde las grandes carencias son la deshumanización y el nihilismo.
“Con sus ramas y hojas, los sobrevivientes a la orilla del río tocan el agua, espesa de troncos pasados por una cuchilla…Sus raíces yacen resignadas en lo profundo con el río de luto, atragantado, podrido…moribundo también…”
Este panorama desalentador hace que pensemos con claridad sobre el futuro de esta tierra viva: Gaia. La actividad humana ha sido tan intensiva que en todo el globo existe una radiactividad que no teníamos (explosiones nucleares), así como los nocivos gases contaminantes; de tal manera que hoy han sido detectados en la leche materna plaguicidas carcinógenos, tala de selvas que han destruidos los nichos ecológicos y las especies.
En este estado, la planta denominada científicamente como la Murraya paniculata representa la esperanza, tal como lo dice el personaje masculino Juan:
…Y lo traigo a mi memoria también, porque seguiremos bailando y sembrando estrellas. Ahora somos tres.
-¡Magnífico!, don Juan, usted ha sido dotado no cabe duda.
_¡Sembremos estrellas! Repiten.
El sentido espiritual en estrecha conexión con el mundo astral significa, según Eco (id. 2002) que actuando a través de una planta es posible influir en el curso de las estrellas. Es, entonces, que para Don Juan y Don Tito el universo refleja ese principio de emanación divina del mundo por el poder que representa la Murraya paniculada. En síntesis, podemos decir que la dianoia, como reflexión y actividad racional de la episteme del discurso de la novela de Gloria Elena Espinoza de Tercero es la acción de conspirar para salvar el planeta azul, para rescatarlo, amarlo y cuidarlo igual que el perfume connotativo de la limonaria y no observar de manera romántica “esa hermosa esfera azul”. Los efectos globales no son una novedad; la superficie terrestre ha sido alterada por los países más poderosos de la tierra a los que se han unido los países más pobres.
La utopía de “sembrar estrellas” es la responsabilidad humana inmediata, para ello contamos con el Nous, que es la facultad intuitiva mística que desde Platón y Aristóteles tiene el sentido de engendrar ideas, ese Nous es parte del intelecto. Somos homo sapiens, homofaber y homohabilis, ¿por qué no cambiar nuestra actitud hacia el planeta? ¿Por qué no aceptar este proyecto ecológico y virtual de su autora? Acertadamente Ludevid Anglada (1997) reafirma que “Las amenazas a la seguridad ambiental sólo se pueden resolver mediante una gestión conjunta y mediante procedimientos y mecanismos multilaterales.” Felicito a su autora, Gloria Elena Espinoza de Tercero, que propone una nueva lectura reflexiva sobre el estado actual de la naturaleza que sustenta no sólo la novela, sino en su esencia la literariedad de un discurso no sólo artístico sino crítico, ecológico y ético.