Nuevo Amanecer

Derroche de jazz


Transcurría mayo de 1814. Noruega buscaba modernizar su vida nacional y lo logró el 17 de ese mes, día en que se firmó la Constitución del país, erigiéndose como una de las más democráticas y modernas de Europa. El documento vino a renovar el carácter de la sociedad y su magnitud fue tal que su conmemoración fue elevada a Día Nacional. 196 años después, pese a que larga distancia nos separa, Nicaragua está celebrando a lo grande esa fecha, a través de dos conciertos de Jazz.
El festejo es posible gracias a la fusión del esfuerzo de la Real Embajada de Noruega en Nicaragua, Instituto Nicaragüense de Cultura, Teatro Nacional Rubén Darío y la Alcaldía de Bluefields.
Asimismo, el embajador de Noruega en Nicaragua, Tom Tyrihjell, reconoció que el sueño se concretó gracias a la insistencia del exitoso bajista Aril Andersen, quien se empecinó en aportar al Programa de Apoyo a la Cultura Nicaragüense (Pacnic) para ofrecer gratuitamente dos conciertos de Jazz.
“Todo tiene que ver con individuos teniendo ideas y el bajista noruego quería venir a Nicaragua a ofrecer un concierto con su grupo, pero también a ofrecer capacitación o clínicas de improvisación, de ritmo. Él ha tenido este plan por mucho tiempo y solicitó apoyo financiero por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Oslo, lo acordaron y por eso viene”, compartió el embajador.
Asimismo, hizo énfasis en la experiencia que compartieron el jueves 13 de mayo, en la clínica de jazz compuesta por dos ejes: módulos “improvisación e interacción en el Jazz”y “ritmo y percusión”.
Respecto de la clínica, el diplomático dijo que “se enmarca dentro del programa de apoyo a la cultura nicaragüense porque nosotros como Embajada estamos apoyando. Esperamos que lo que ofreció sea algo que le guste a los músicos, que hayan aprendido algo nuevo y hallan intercambiado con artistas de fama internacional, creo que ese es el resultado que logramos”, declaró Tyrihjell.
La gala de jazz es vista es un espacio en el que la música une en un solo lenguaje a todos los pueblos, por lo que en el espectáculo se combinaron el talento de una orquesta cubana, el de un grupo nicaragüense y el de un trío noruego.
La representación cubana es particular porque está integrada por cuatro jóvenes cuyas edades en escalera ascienden de los 17 a los 20 años. Ellos dan vida a Sursun Corda, que significa “Arriba Corazones”, en Latín.
El director de la agrupación es Dayron Ortiz, quien compartió que para ellos “no sólo es jazz, sino que defendemos nuestras raíces. Tenemos un repertorio muy variado y muchos temas fueron compuestos por nosotros. El jazz nos sirve para expresarnos”.
Además de la juventud, lo novedoso de Sursun Corda es que cuenta con una mujer en sus filas.
Daymé Arocena es la chica de 18 años que deleita con su voz y toca el teclado en Arriba Corazones.
“No hay muchas mujeres en el jazz y llegué a él porque mi papá es amante del jazz y me fui enamorando de esa música. A mí mamá no le agradaba la idea pero al final tuvo que aceptar que estuviera en un grupo y ahora me apoya”, dijo Arocena.
El toque nicaragüense en esta gala musical lo puso el grupo Jazz Ta.
Según Ronald Hernández, director, ellos se sienten “honrados y privilegiados de haber sido escogidos para participar en este concierto internacional, que es una experiencia enriquecedora porque permite intercambiar con los muchachos de Cuba. A pesar de que tenemos algunos años de cultivar el jazz nos vamos a nutrir con las nuevas corrientes que están impulsando estos muchachos”.
Jazz Ta tiene diez años de cultivar este ritmo en nuestro país y con muy buena actuación.
En la gala presentaron un trabajo “interesante con piezas que son del folclor nacional y con temas propios”, señaló Hernández.

Dos conciertos
Anoche se llevó a cabo el primero de los dos conciertos de Jazz, en el Teatro Nacional Rubén Darío, con una excelente acogida del público, pues desde el jueves los boletos estaban agotados.
Mañana, 16 de mayo, concluirá la Gala del Jazz en el Gimnasio Moravo, de la ciudad de Bluefields.