Nuevo Amanecer

Sergio Ramírez, cuentista de estilo


A Glenda McCoy y a María Isabel Tiffer A.

Tengo que confesar y lo señalo en estas páginas en que se deleita la cultura y juegan en algarabía la prosa y la poesía, que son pocos los cuentistas de nuestra querida Nicaragua que guardan y manejan con mucho celo su propio estilo, y tengo en buen lugar como cuentista de muchos méritos y con estilo propio a mi dilecto amigo de muchas décadas Sergio Ramírez Mercado, en León al frente de Ventana con otros compañeros universitarios; en Costa Rica, en Alemania y en funciones de Estado, hemos tenido comunicación fluida, sincera, respetuosa y muy vertical como para decir que nuestra amistad llega muy limpia a los linderos de la fraternidad.
He recibido recientemente de Sergio su última publicación, Perdón y Olvido, que conforma una selecta y sobresaliente Antología de cuentos de su fértil cosecha en un período calendario de 1960, del siglo pasado, al 2009 de este nuevo siglo. El libro en cuestión me causó mucho regocijo, y en especial la fina dedicatoria de Sergio que compromete mi gratitud y mi admiración para su persona y para toda su obra literaria.
Este libro Perdón y Olvido, que he terminado de leer la semana pasada, tiene a mi entender, como dije, una serie de cuentos selectos, y cada cuento facilita al lector entrar --si se quiere-- a seguir paso a paso las andanzas de los personajes en su modo de ser, en su modo de actuar y lo que arroja su lenguaje, que culmina en una lectura de muchas pausas para un mejor entusiasmo literario.
En verdad cada uno de estos cuentos tiene como sello el estilo de Sergio, prosa limpia, muy meridiana, y tan agradable que siente uno el placer de otra lectura que promueve su sentimental contenido.
En El estudiante, El centerfielder, Charles Atlas también muere, que en sus múltiples laberintos y pasadizos lúgubres me hizo recordar los laberintos y pasadizos de la novela El Código Da Vinci, y lo digo y lo proclamo que esos laberintos que describe Sergio fueron escritos y bien descritos en 1976.
El juego perfecto, Kalimán y Mesalina, y La puerta falsa, calman el interés literario del buen gusto del lector de cuentos.
Expreso aquí en Nuevo Amanecer Cultural mis gratas felicitaciones a Sergio Ramírez por este libro Perdón y Olvido, que viene a enriquecer nuestra bibliografía nacional, y finalmente cierro este reconocimiento literario con estas palabras de mi querido y fraterno Sergio:
“Antes de todo yo quise ser cuentista… y ver juntos mis relatos desde 1960 en este libro me hace recordar que si yo nací para algo fue para contar historias a los demás; porque siempre sentí esa necesidad; urgente e imprescindible. Esto ha sido invariablemente para mí la literatura”.
¡¡Así sea!!

Dr. Alfonso Dávila Barboza