Nuevo Amanecer

AGHN rinde homenaje a Martínez Sanz

Academia de Geografía e Historia organizó una conferencia vulcanológica y anunció el ingreso de nuevos Miembros Honorarios

En el auditorio de la Biblioteca “Roberto Íncer Barquero”, del Banco Central de Nicaragua, tuvo lugar el martes 13 de abril la conferencia magistral y didáctica del geólogo José Viramonte: “Los volcanes del área de Managua y su peligrosidad”. Organizada por nuestra Academia, fue precedida por un homenaje póstumo a Dionisio Martínez Sanz, a quien se le declaró Explorador emérito de Nicaragua, por recorrer casi todo el territorio nacional y escalar todos nuestros volcanes durante la primera mitad del siglo XIX, “dejando testimonios escritos de su experiencia aprovechados, entre otros vulcanólogos, por el alemán Karl Sapper y el inglés T. Ifor Rees”.
Por su lado, Viramonte ingresó a la Academia como miembro honorario, categoría que le fue otorgada también a la licenciada Marcela Sevilla Sacasa por haber desempeñado “una valiosa labor durante varias décadas como ejecutiva de la Colección Cultural de Centroamérica, y apoyado varios proyectos de nuestra Academia”; y a don Fabio Gadea Mantilla por distinguirse, en su carácter de comunicador y escritor radial, “como un auténtico promotor de nuestras raíces e identidad cultural” y por haber “enriquecido recientemente los fondos hemerográficos de la Academia”. Tanto Gadea Mantilla como Viramonte, emocionados, agradecieron el reconocimiento.
He aquí los méritos de Martínez Sanz (Serón de Soria, España, 20 de octubre / Managua, 15 de enero, 1971) y de Viramonte, de nacionalidad argentina. Don Nicho fue un gran explorador de nuestra tierra, donde se arraigó desde los 19 años, fue agricultor, ganadero e industrial. Fundó “La Nutritiva”: fábrica de chocolates, pinol, pinolillo y café molido —la primera en su género y sostén de su ejemplar familia.
Cónsul honorario de España en Nicaragua de 1924 a 1933, se distinguió por sus servicios filantrópicos, pertenencia a la masonería y entrega al trabajo: administró, por ejemplo, fuertes capitales. Publicó dos libros: Ríos de oro, torrentes de lava (1951) y Montañas que arden (1963), además del folleto Setenta años por Nicaragua (1970). Como aficionado a nuestros volcanes, alcanzó la cima de todos ellos: desde el Cosigüina hasta el Maderas. Dos veces escaló el Momotombo, siete el Masaya y una vez —en 1926— se introdujo en el cráter del Santiago para desplegar la bandera de Nicaragua.
Miembro honorario de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, recibió la Orden Isabel La Católica, en el grado de Comendador. Su vida inspiró al héroe —un inmigrante español en América— de la novela Brújulas fijas (1961) de la Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
En cuanto a José Viramonte, es doctor en ciencias geológicas por la Universidad Nacional de Córdoba. El tema de su tesis fue “Algunos volcanes cuaternarios de la Costa Pacífica de Nicaragua: su composición, estructura, evolución y actividad”.
Fue Jefe del Departamento de Petrología del Servicio Geológico Nacional (Managua, Nicaragua) de 1968 a 1971. Desde entonces ha desarrollado una extensa e intensa carrera científica que ha incluido docencia en la Universidad Nacional de Salta, cursos de postgrado en otras universidades sudamericanas, participación en congresos internacionales, organizador de eventos vulcanológicos y autor de artículos en publicaciones periódicas y capítulos de libros.
Entre ellos figuran, desde luego, los dedicados a las erupciones volcánicas de Nicaragua en general y particularmenet a la del Cerro Negro en 1971. Su último trabajo sobre nuestro país lo publicó, con el doctor Jaime Íncer Barquero, en el Journal of Vulcanology an Geotermical Research: acerca del volcán Masaya.
Coautor de la Patente de Invención Argentina número 242308. Ha formado a becarios y discípulos, y dirigido, hasta hoy, 14 tesis de licenciatura y 10 de doctorado. El doctor Viramonte es una autoridad mundial en vulcanología.