Nuevo Amanecer

Raíces del Centro Norte de Nicaragua

Eddy Kühl Aráuz presentó esta semana en Managua un bien documentado estudio sobre los primeros pobladores de la altiplanicie central de nuestro país

En 1532, el alcalde mayor de León Viejo, Francisco de Castañeda, escribía al consejo de la ciudad de Granada, solicitando apoyo de soldados para proteger de los indios chontales las minas ubicadas sobre el río Coco. Si este apoyo no llegaba, los españoles tendrían que ir olvidándose de estas importantes fuentes de riqueza. Al mismo tiempo, los indígenas no solamente acabarían con ellos, sino que también tomarían sus propios cultivos y mujeres.
¿Quiénes eran estos indígenas que mostraron una férrea defensa de sus tierras a los soldados españoles, y que por lo menos hasta el siglo XVIII seguía siendo una zona aún sin conquistar por el imperio español? La etnohistoria y la arqueología del Norte de Nicaragua y del Centro del país son aún muy poco estudiadas por nuestros investigadores, y en una buena parte es muy especulativa y se basa en documentos de segunda mano.
El libro que nos presenta en esta oportunidad Eddy Kühl tiene como objetivo primordial poner en perspectiva el estado de la investigación de su Norte natal, y hacer un contraste con el Centro del país, dos áreas que según las fuentes históricas del siglo XVI, eran habitadas por los chontales. La palabra en sí es un término peyorativo que los indígenas del Pacífico de Nicaragua utilizaban para designar a las culturas que se encontraban en las montañas del Norte de Nicaragua y el Centro de país.
El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo los describe como gente avillanada y rústica. Esta visión un tanto sesgada ha influido de manera negativa en la percepción que tenemos de estas culturas que no se doblegaron a la conquista española muy fácilmente.
Los estudios arqueológicos emprendidos en los últimos 20 años muestran una realidad completamente distinta. Vemos que existe una diversidad en los patrones de asentamiento, y cómo estos utilizan y controlan recursos importantes.
En el Norte de Nicaragua observamos que las sociedades evolucionan de pequeños asentamientos independientes a sociedades jerarquizadas que controlan territorios bastante extendidos. En Chontales, igualmente, se observan cambios en los patrones culturales que inician por lo menos unos trescientos años antes de Cristo, hasta principios del siglo XVII.
La organización de la información que Eddy ha tomado me pareció muy novedosa, algunos podrán criticar que falta un “marco teórico de referencia”, pero lo que mueve al autor es poner en manos del público datos e investigaciones que se encuentran dispersas en varias publicaciones inaccesibles o simplemente agotadas.
A la par de la recopilación bibliográfica, Kühl construye una “mesa redonda” y reúne a varios investigadores para compartir opiniones sobre el origen y desarrollo social de la parte central de Nicaragua. Creo que este tipo de intercambio de información le da al documento cierto aire coloquial que, de alguna manera, elimina el academicismo y los tecnicismos que a veces los historiadores utilizan al escribir para el público no especializado.
Aunque si bien es cierto es difícil conjugar los datos arqueológicos y etnológicos, esa dicotomía se disuelve en la medida que los datos son presentados, y se puede contrastar la opinión y los diferentes puntos de vista de los investigadores que se citan en la obra.
No me queda más que felicitar el esfuerzo que Eddy Kühl ha hecho y lo en serio que se ha tomado el trabajo de organizar la presente publicación.