Nuevo Amanecer

Para que no se mueran las palabras


Afirma Suad Marcos que las palabras duermen desnudas… y que la piel arde en versos. Y no cuesta creerle después de leer sus poemas, pues en ellos, las palabras viven y se expresan lúcidas y sin atavíos, porque la diosa no necesitó hojas de parra cuando decidió parir sus intimidades con el garbo, la dignidad, el honor y la belleza anidadas en su sangre palestina.
Pocas veces cupo, en la brevedad de un verso, tanta inmensidad, ternura y apasionamiento para predecir y conjurar amores, y los de Suad son intensos, vigorosos, sorpresivos, sorprendentes, nostálgicos, esplendorosos, exaltados y trascendentes; estuches de cantos y desencantos, amores y desamores ahítos de corajes y linajes, amantes, delirantes, sugerentes, sugestivos, enigmáticos, eróticos, lúdicos, renovados… ¡versos negados al olvido y aferrados a la vida!

Mario Urtecho Managua, Semana Santa de 2010.