Nuevo Amanecer

Una re-lectura del pensamiento de Sandino


En “Sandino y el pensamiento otro” (Amerrisque, 2009), Carlos Midence nos ofrece una nueva y moderna visión sobre la lucha del general; lucha que interesa a toda nuestra existencia y que supone un tema siempre imprescindible debido a que toca nuestras propias vidas, nuestra propia existencialidad, esta vez planteada de una manera distinta.
Midence nos ofrece una visión en la cual la lucha del guerrillero aparece no sólo como una propuesta libertaria, sino como una intervención epistémica y por lo tanto también como una búsqueda de nuestro propio ser histórico.
El escritor ve la historia no como fracciones de momentos o de espacios, sino de modo global, donde la concatenación de los fenómenos se conjugan dialécticamente sin dejar lugar a cortes antojadizos e inconexos que constituyen la metafísica historicista productora de errores interpretativos. Carlos nos plantea su obra en tres partes, no con afán divisorio, sino con afán didáctico e interpretativo, en la que de una manera seria, cuestiona la forma eurocéntrica con que nos han enseñado a historiar, lo que nos ha llevado a clasificaciones impropias que siempre terminan en cánones pre- establecidos con respecto a la “perfección europea”.
Por ese camino y en el fundamento de tales principios clasificatorios se excluyen a las mayorías y se conforman patrones de poder social, económico y político.
Con visión renovada Midence valora el pensamiento de Sandino en una dimensión universal, exaltando su lucha decolonial, es decir, un Sandino que se introduce en la conciencia procurando con su quehacer arrancarnos de la colonialidad.
Más que un desafío a la manera convencional de ver la historia, Midence rompe barreras y nos obliga a enfrentarnos con nuestro propio yo contaminado con la colonialidad que Sandino enfrenta y combate.
Sandino enuncia y ejecuta una forma de protesta, un proceso sociocultural y sociopolítico que reinterpreta, rea-propia y subvierte la idea del conocimiento desde las fundaciones de las llamadas repúblicas independientes en Centroamérica; así comenta Midence en el pensamiento otro: Sandino se ubica fuera de la neocolonia ilustrada y capitaliza una perspectiva que establece nuevas reglas del juego.
Con lo dicho queda claro cuál es la pretensión de Midence: se trata de una relectura totalizadora del pensamiento de Sandino, cuya aspiración es construir una visión latinoamericana que nada tiene que ver con el academicismo eurocentrista, falso y falseador de nuestra realidad, de nuestra historia.
Midence demuestra que la insurgencia de Sandino es una insurgencia no revoltosa, sino una ruptura con el pasado, una proyección clara hacia el futuro y que además su lucha es una lucha aleccionadora; él articula su movimiento no sólo como reivindicatorio; él se esfuerza por construir una comunidad, y en tal sentido Sandino no solo aparece como un líder insurgente sino como un proyectista cultural epistémico, en cuyo proyecto tenemos cabida todos.
Sandino hace temblar los cimientos, no tan sólo de la colonialidad, sino que se opone al expansionismo imperial en América. De ahí que, efectivamente, el libro de Midence nos sitúe frente a una nueva perspectiva histórica. Sería incongruente y hasta un reduccionismo mental suponer siquiera que Sandino fue tan solo un guerrillero; él es propiciador de condiciones para algo más amplio, él revoluciona las estructuras del conocimiento y del pensamiento, yendo en contra de lo que se denomina ego política del conocimiento; en medio de un conflicto propiciado por el imperialismo que alimenta y alienta la estructura del poder colonial.
Es deber de todo revolucionario entender que la insurgencia sandinista renueva y alienta la pluralización de las luchas populares, en tal sentido Sandino lidera con brillantez, no tan sólo una lucha anti imperialista sino, con una pedagogía transcendente, nos muestra un sentido comunitario, solidario, plural y cultural; subvirtiendo el conocimiento moderno hasta llevarlo a la trascendentalidad en defensa de la naturaleza del espíritu humano que mientras permanezca atado a los patrones devenidos del egocentrismo no será libre.
Midence lo reproduce en la página 194 de su obra cuando señala: “Sandino levanta la bandera de liberación nacional y de la justicia social, combate a las fuerzas de ocupación y a las elites liberoconservadoras e inicia el primer movimiento sandinista en Nicaragua; en sus escritos y manifiestos, Sandino llama a la oligarquía y a los grupos vende patrias, minorías opresoras, explotadores y racistas de los campesinos, es decir, inclinándose por una denominación más social que partidaria como suele pasar en periodos revolucionarios”.
Hasta tal punto es cierto lo aquí expuesto que no resulta casual concluir diciendo que la tarea de Sandino está en pie y que sus continuadores debemos retomarla rompiendo la hegemonía de la colonialidad persistente, en el sentido de que Sandino sigue siendo lucha por recuperar la independencia. Sin realizar esa hazaña no podemos hablar de ella.
Traducir las ideas de Sandino en práctica revolucionaria para poder ser justos con él, con su claridad, la lucha independentista ligada a la necesidad objetiva de alcanzarla en plenitud está indisolublemente ligada a la necesidad de la unión y solidaridad entre los pueblos latinoamericanos. Tales son las enseñanzas que la lucha de Sandino nos lega y que Midence nos plantea con claridad innegable en su libro.

aburtolombardo@yahoo.com