Nuevo Amanecer

La Nueva Gramática de la Lengua Española


El próximo 23 de abril será presentada oficialmente en Nicaragua, en la Embajada de España, la Nueva Gramática de la Lengua Española. Se trata de una obra colectiva de carácter panhispánico, es decir, elaborada por la Real Academia Española —bajo la dirección del lingüista Ignacio Bosque— y las veinte americanas; mejor dicho, de un proyecto iniciado en 1999 que, hasta ahora, es una hermosa realidad.
Producto de una comisión interacadémica específica, distribuida por áreas (Centroamérica y México es una de ellas), formó parte de ella nuestro consagrado lingüista Róger Matus Lazo, quien tuvo la ayuda de dos becarios nicaragüenses egresados de la Escuela de Lexicografía Hispánica, su producto final renueva la editada en 1931. Por eso encarecía su urgente oportunidad de actualización. Más aún, la de 1931 era la de 1920 reeditada y completamente “española” en cuanto se sustentaba exclusivamente en los usos peninsulares. Se imponía, entonces —después de 86 años—, una nueva gramática que incorporase todos los aportes de la Lingüística, disciplina desarrollada intensamente en el siglo XX.
Además, es una gramática policéntrica, pues reconoce las diferentes normas cultas de las regiones del idioma. Anteriormente, repito, se limitaba a la peninsular. También es una obra de síntesis, no de análisis; de índole descriptiva y a la vez normativa, apoyada en dicho criterio policéntrico, según usos consolidados en las distintas regiones. Con ello se mantiene la unidad fundamental del español general y se reconoce sus variedades dialectales que lo enriquecen. Es una obra generosamente ilustrada con ejemplos reales, tomados de obras literarias, fuentes periodísticas, corpus electrónicos, variantes orales, etcétera, o sea: con diversidad de niveles y registros de uso de la lengua.
La Nueva Gramática de la Lengua Española [NGLE] conforma un mapa completo de la realidad del español actual, donde cada área lingüística está presente con sus respectivas normas cultas, las cuales respeta las diferencias dialectales. Por ejemplo, contiene observaciones sobre el voseo hispanoamericano y, en concreto, el argentino y el nicaragüense. Como se sabe, nuestro país se puede definir como un país de voseo nacional, dado el uso por todo el territorio del “vos” como pronombre personal en vez del “tú”. Su grado de generalización prevalece no sólo entre miembros de la familia sino en otros ámbitos más amplios, en donde los destinatarios son de ambos sexos y sin distingo de edad ni clase social. Está generalizado en todos los niveles lingüísticos y goza de prestigio. Su empleo es expansivo: hasta la publicidad lo utiliza como un recurso de identificación con los usuarios y consumidores de determinados productos. Se encuentra —resumiendo— en un estado de consolidación dialectal.
En sus periódicos envíos a la Comisión Interacadémica, Matus Lazo registró usos del voseo predominal-verbal, como término de proposición, en forma imperativa, etc., pertenecientes a textos literarios de Hernán Robleto, Adolfo Calero Orozco, José Román, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, Fernando Silva, Carlos Mántica, Carlos Mejía Godoy, Sergio Ramírez, Iván Uriarte, Gioconda Belli, Pedro Avellán y Erick Aguirre . También, naturalmente, especificó que la conjugación en español en Nicaragua se realiza, en el caso del presente indicativo del verbo amar, así: Yo amo / Vos amás / Él ama / Nosotros amamos / Ustedes aman / Ellos aman; en el caso del verbo temer: Yo temo / Vos temés / Él teme / Nosotros tememos / Ustedes temen / Ellos temen; y en el caso del verbo partir: Yo parto / Vos partís / Él parte / Nosotros partimos / Ustedes parten / Ellos parten.
Además de aprovechar las doctrinas y concepciones de la Lingüística de todo el último siglo —definiendo con claridad los conceptos que maneja—, la NGLE comprende morfología, sintaxis, fonética y fonología, constando de 47 capítulos, destinada a gramáticos estudiosos y profesores universitarios. Pero de ella se elaborará un manual para estudiantes universitarios y un compendio para la enseñanza secundaria. Este último destaca de forma didáctica los usos normativos y simplifica considerablemente las cuestiones técnicas. Completa, desde otra perspectiva la labor del Diccionario Hispánico de Dudas, presentando una descripción general del idioma que resulta accesible para todos los hablantes que no poseen especial preparación gramatical.
Cabe señalar que el diseño, proyecto y redacción inicial de todos los capítulos de la NGLE fue obra del académico español Ignacio Bosque —un auténtico sabio y, en consecuencia, humilde— y la Comisión Interacadémica estuvo constituida por delegados de las regiones: Víctor García de la Concha, Guillermo Rojo y José Manuel Blecua (RAE, España); Juan Carlos Vergara (Colombia); José Moreno de Alba (México y Centroamérica); Rodolfo Cerrón Palomino (Perú), José Luis Samaniego (Chile); Alicia Zorrilla (Río de la Plata); Amparo Morales (El Caribe); y Gerardo Piña-Rosales (Estados Unidos).
La NGLE lleva como apéndices un glosario, que explicita los términos usados en el texto; una nómina de los autores y textos citados para el estudio y la ejemplificación, más un índice completísimo y discriminado de voces y materia. En suma, asocia la unidad y la variedad, refleja los usos vigentes y constituye un mapa total de la Lengua Española.