Nuevo Amanecer

Fiesta de la lengua española


Embajada de España y Academia Nicaragüense de la Lengua presentan la Nueva Gramática de la Lengua Española

Las notas musicales que movían a Preciosa, la Gitanilla de Cervantes, invadirán las celebraciones del Día del Libro en los países que loan la gloria del padre del Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha.
En el caso particular de Nicaragua, la celebración se revestirá de especial regocijo, pues al fin ha llegado a nuestra tierra la Nueva gramática de la lengua española, un universo heterogéneo del uso del español, en el que se sintetiza el trabajo conjunto de las academias asociadas de la lengua española.
En 1931 se publicó la última gramática oficial, y desde entonces, el calendario siguió su curso y nuestro idioma estaba huérfano de esa madre normativa, descriptiva, comparativa e histórica que sirve de guía para su uso.
Sin embargo, los años no pasaron en vano y hoy contamos con un trabajo inmejorable y tenemos el privilegio de ser testigos del nacimiento de la gramática oficial del idioma español en 79 años. Seguramente son muy pocas las personas vivas que estudiaron aquella obra del 31.

Una historia para contar
El académico Francisco Arellano, secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua, embargado por el entusiasmo que conlleva disfrutar de un trabajo como éste, hizo un recorrido por la ruta que se ha seguido para llegar a tan cara meta.
“Desde los 70 había interés en tener una gramática oficial. Samuel Gili Gaya y Salvador Fernández Ramírez, por mandato de la Real Academia Española, se dieron a la tarea de perseguir tal fin y lograron elaborar un Esbozo acorde con el avance de la lingüística, pero la comisión técnica de la Real Academia Española consideró que no entrara en vigencia tal cual aparecía”, compartió el académico.
Pero el Esbozo no fue desechado, sino que --según Arellano-- en los 80 encomendaron a don Emilio Alarcos, quien estudió en EU y estuvo en contacto con los últimos avances de la lingüística, que hiciera una gramática basada en la teoría que aparecía en el esbozo.
“Él lo hizo pero solicitó que no lo obligaran a ceñirse a los criterios que aparecían en el esbozo. Finalmente, logró elaborar la gramática pero advirtió que estaba basada en la norma culta de España y que no representaba a la lengua española, por ello quedó como propia del autor”, afirmó.
Pero este intento fallido no menguó la necesidad de confeccionar la tan deseada gramática, y así, a finales de los 90, se piensa en una gramática panhispánica, es decir, en la que colaboraran activamente todas las academias.
Puntualmente, en 1998 se designó a Ignacio Bosques Muñoz como ponente principal de la gramática. Ese mismo año, con Puebla como escenario, Francisco Arellano hizo hincapié en la necesidad de atender la función normativa, porque había distorsión enorme en la lengua, “argumenté que había anarquía en el uso y que eso estaba ocurriendo en parte por los medios de comunicación que presentan una serie de palabras snobs, también por la gente que hace rótulos y “artistas” que pretenden hacer arte despedazando la lengua e irrespetando las normas ortográficas.
Así que desde 1998 se cuentan once años de sistematización, revisión, aportes e intercambios entre las distintas academias, los que culminaron en los dos inmensos tomos en los que fue presentada la obra.

Adiós a dogmas arbitrarios
“Se enfatizó en el pasado en la gramática normativa, que era bastante dogmática, se cayó en la imposición que decía ‘es así porque así lo usa fulano de tal’, el criterio era el de los autores, principalmente el de los poetas, que usan un lenguaje artificial creando una distorsión de la lengua”, dijo Arellano.
Para superar este fenómeno que se puede considerar excluyente, por el hecho de que daba por correcta cierta variante del español en detrimento de las demás, la Nueva Gramática recoge y reconoce el uso en todos los países hispanohablantes, respetando el desarrollo propio de la lengua en cada punto geográfico, lo que se alcanzó gracias a que “cada una de las academias evaluó los capítulos propuestos acorde con su realidad lingüística e hizo sus observaciones y aportes al respecto”. En Nicaragua, D. Róger Matus Lazo y algunos jóvenes, calificados por la RAE, asumieron la ardua tarea de revisar las ponencias, presentar nuestros aportes e informar periódicamente a la Academia Nicaragüense de la Lengua.
Otro punto que resaltó el señor Arellano es que para ilustrar de mejor manera el uso en cada región los más de 40 000 ejemplos que trae la obra fueron tomados de la literatura, “pero no de la poesía, como era tradición, sino de la novela, el cuento, los periódicos y de la lengua oral, un criterio muy importante, porque no hablamos en verso”, aclaró Arellano.
En el caso de Nicaragua, retomaron citas de Rubén Darío, Sergio Ramírez, Gioconda Belli y de otros de nuestros máximos orfebres de la palabra.

“Cuestión de género”
En el afán de alcanzar la supuesta igualdad entre hombres y mujeres, feministas radicales se han dado a la tarea de reclamar ese espacio a través del idioma, en el que incluso han recurrido a anexar el símbolo @, por “cuestión de género”.
Ante esta inevitable realidad, la gramática viene a aclarar de una vez por todas lo concerniente a este fenómeno.
Según Arellano, “hay una concepción equivocada que se ha llevado a últimas consecuencias. Se parte de la confusión de sexo con género gramatical. El género gramatical es una cosa y el sexo de las personas es otra cosa. El lenguaje funciona en base a términos convencionales y el género las palabras lo heredan de su lengua madre, en nuestro caso lo heredamos del latín”.
El elemento de la tradición es considerado como un criterio valedero para rechazar ese “feminisno mortal”, pues según el académico, “es innecesaria la reiteración los niñas y las niñas porque históricamente, y eso vale como un criterio, en la lengua española, cuando hay presencia de masculino y femenino, prevalece el masculino porque representa convencionalmente a los dos géneros”.
La única excepción que hace esta gramática es en los casos de saludos de cortesía, como Señoras y Señores, al inicio de un discurso, después en todos los casos debe prevalecer la tradición de usar el masculino como representativo también del genero femenino de las palabras, misma que descuella desde 1492, cuando don Antonio de Nebrija publicó la primera gramática.
“El género está en la estructura de la palabra y no tiene nada que ver con el sexo biológico”, aclaró Arellano.
Éste y muchos otros tópicos que estaban ambiguos o cuyos argumentos no se habían rebatido sobre la base de criterios científicos son aclarados en la Nueva Gramática.

Honoris Causa a Bosques
Ignacio Bosques, ponente principal de la Nueva Gramática, es un hombre cuyos conocimientos contribuyeron a que la obra alcanzara el nivel tan relevante que tiene.
Como muestra de reconocimiento a tan ardua labor, en Nicaragua se le entregará el Doctor Honoris Causa en la Universidad Americana, UAM, a las 10:30 de la mañana del 23 de abril.
“Vamos a hacerle homenaje a un especialista de la lengua española considerado nada menos que por don José Moreno de Alba, estudioso del español de América, como el mejor gramático de la lengua española”, aseguró Arellano.