Nuevo Amanecer

Escuchando a Nicaragua

La académica nicaragüense María Auxiliadora Rosales Solís obtuvo el máximo premio de la academia española por la elaboración del Atlas lingüístico de Nicaragua

La tierra de lagos y volcanes está de fiesta, porque la Real Academia de la Lengua Española laureó a la doctora María Auxiliadora Rosales Solís, una lingüista pinolera, con el máximo galardón concedido a las investigaciones filológicas durante el año 2009, por la elaboración del Atlas lingüístico de Nicaragua, nivel fonético.
Desgraciadamente, la mayoría de nicaragüenses no entienden la magnitud de este premio, más que por desconocimiento por falta de conciencia de su variante dialectal.
Para comprender de qué estamos hablando, hay que partir de que la lingüística es el estudio científico tanto de la estructura de las lenguas naturales como del conocimiento que de ella tienen los hablantes, y una de sus ramas es la fonética, encargada de estudiar la producción y percepción de los sonidos.
En Centroamérica en general, y Nicaragua en particular, hay tradición lingüística, mas carecemos de facultades que se dediquen a esta ciencia, por ello tenemos pocos trabajos científicos en el nivel fonético, pues los mayores esfuerzos se han dado en literatura y lexicología. Como resultado de esta escasez, nuestro país se ha ubicado en zonas dialectales equivocadas.
Algunos lingüistas han dicho que los nicas hablamos como los salvadoreños y otros nos relacionan con los mexicanos, sin embargo, esas y otras tesis son objetadas en este Atlas lingüístico, elaborado gracias a que la también catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, viajó por cielo, mar y tierra a las 15 cabeceras departamentales y a las dos regiones autónomas del Caribe con el único fin de verificar in situ las pronunciaciones y establecer las isoglosas (línea imaginaria que separa dos áreas geográficas que se distinguen por un rasgo dialectal concreto) y lograr determinar las zonas dialectales del país.
Para alcanzar su objetivo, la investigadora aplicó un método lingüístico moderno, logrando un estudio pluridimensional. Lo novedoso es que rompe con el esquema de que sólo se tomaba en cuenta a los hombres y hace un balance exacto entre el sexo de los informantes, además los dividió en dos generaciones: hombres y mujeres de 30-45 años y de 55 en adelante.
Una vez grabadas las pronunciaciones, procedió a realizar las transcripciones fonéticas y a identificar los diferentes alófonos que utilizamos para cada fonema.

No hablamos mal
Erróneamente, a los nicas se nos critica porque dizque no pronunciamos el fonema fricativo, alveolar, sordo /s/ en posición final, por lo que despectivamente nos llaman “mucos”, pero el problema no es cómo nos dicen sino cómo nos sentimos.
Por desgracia, a muchos les mortifica esa forma de pronunciar la /s/, pero en realidad esta realización no debe verse como desventaja frente a otras variedades del español, porque simple y sencillamente no existe una forma correcta de pronunciar, por ende los parámetros normativos no se corresponden con la articulación real de la lengua, debido a que se trata de imponer un código lingüístico diferente al registro verbal.
En conversación con la autora de este Atlas lingüístico, ella resaltaba que lo importante de describir cómo pronunciamos radica en el hecho de que no hablamos como escribimos, pues de ser así quienes tienen una educación media o alta hablarían en sus conversaciones cotidianas como libros y eso sería simplemente terrible.
Un hallazgo que nos debe llenar de orgullo es que si bien es cierto que tenemos tendencia a suprimir /s/ en posición final, ésta no es la única realización. Entre los resultados se infiere que los nicas somos innovadores en cuanto a la articulación de este fonema ya que hacemos seis realizaciones o alófonos, siendo uno de los países con mayor versatilidad en su uso.

Principales conclusiones
Gracias a este trabajo la doctora Rosales Solís pudo demostrar las percepciones erróneas de algunos estudioso, como Caravedo, Lope Blanch y Vaquero, quienes clasificaron a nuestro país entre las zonas en las que el fonema dental sonoro /d/ se pierde cuando está entre vocales, es decir que según ellos no decimos cansado sino cansao. Sin embargo, esto es falso y en el Atlas se demuestra que realmente entre vocales, /d/ se articula muy suave, pero no se pierde.
Por el carácter pluridimensional del estudio logró establecer que los hombres son los que reflejan mayor pérdida de /s/, tienden más a velarizar /n/ en posición final y a fricatizar /r/. Por su parte, las mujeres se inclinan más hacia usos conservadores del lenguaje.
Asimismo, dividió Nicaragua en tres zonas dialectales: Zona del Pacífico, Zona Central y Zona Costa Caribe. También creó las isoglosas, es decir, agrupó qué regiones comparten la realización de un mismo fonema. Una de las isoglosas que propone es pronunciación del fonema /s/ dentalizada y afirma que se da en posición intervocálica en la zona norte (Chinandega, Ocotal, Somoto y Puerto Cabezas) con mayor concentración en Estelí y Ocotal.
Prácticamente, recogió las pronunciaciones predominantes en cada región del país y dibujó un mapa sonoro en el que caracteriza la realización fonética del idiolecto de los nicaragüenses y le da voz a los que han querido opacar y discriminar por creer que “hablan” o pronuncian mal.