Nuevo Amanecer

Cine, puro cine puro


CAPÍTULO UNO:
EL TARANTINO´S SPAGUETTI WESTERN
Este es el reconocimiento más impresionante de uno de los hijos del cine a sus maestros; todo el film es la recreación continua de filmes, directores, actores, incluyendo los alemanes Pabst y Leni Riefenstahl y para remarcar aun más esto, la parte final se realiza en un cine y la explosión se produce por una montaña de películas de nitrato, pariente cercano del TNT, a las cuales se les prende fuego para matar a Hitler y sus cercanos.
En Malditos Bastardos (2009), Quentin Tarantino, como guionista y director, utiliza los recursos de los filmes bélicos como: Los doce del patíbulo (1967) o El Álamo (1960), y le rinde tributo de nuevo a las películas de espaguetis, no sólo en la manera cómo construye sus puestas en escena, que nos recuerdan a Sergio Leone con El bueno, el malo y el feo, o Por unos dólares más… sino que utiliza a su gusto y antojo la música de Ennio Morricone, hecha ex profeso para dichos filmes.
Sólo a una mente “perversa” (en el mejor sentido de la palabra), mente cercana a Buñuel, a Berlanga y Almodóvar, se le puede ocurrir crear una pandilla de bastardos desgloriosos, para romper con la historia y ubicarlos en mitad de la Francia ocupada para traer venganza judía; creando el terror… mejor dicho devolviéndoles el horror impuesto a los judíos por los gloriosos arios en nombre de la pureza ideológica y racial, utilizando a Nietzsche no como el libertador de lo humano que fue, sino como su esclavizador y victimario… Pobrecito poeta que era yo, decía nuestro entrañable salvadoreño.
CAPÍTULO DOS:
El ROSA CAZADOR DE JUDIOS
Crea con el personaje de Hans Landa, el prototipo del servil; astuto, malvado, corrupto y feminoide que encuentra en la muerte cruel y violenta de judíos una satisfacción personal y una manera de escalar y mantenerse vivo en el poder, con la actuación magistral de Christopher Waltz, que opaca las otras actuaciones, incluyendo la de Brad Pitt (Aldo Raine).
El impulso primigenio de Tarantino es la venganza, hilo conductor en general de sus films. Pero la venganza con todo rigor y llevada a los extremos. Siguiendo paso a paso como fanático, el Arte de la guerra de Sun Tzu.

CAPÍTULO TRES:
NOS VEMOS EN EL CINE AMORE MÍO
Este dramaturgo consumado recrea la historia de amor imposible de toda obra trascendente, en este caso, entre el joven militar alemán Frederick Zoller (Daniel
Bruhl) y Shosanna Dreyfus (Melanie Laurent), la dueña del cine cuyos padres habían sido asesinados por el “Cazador de judíos”, años antes y al comienzo del film. Ambos mueren sobre un extraordinario charco de sangre en el piso de la caseta de proyección, a la manera de Kurosawa u Oshima.
Todo esto con un sentido muy particular de la violencia en el más amplio sentido de la palabra: real y visual y virtual, en un homenaje continuo a oriente.
Esta perversa, bendita mente creadora, capaz de escribir diálogos memorables, tiene confundidos a los críticos, porque no están acostumbrados a ver que un realizador y guionista lleve a los extremos, a los límites… y más allá, su historia y sus personajes, en libertad absoluta de creación, algo que se había perdido hace ya algún tiempo.
En pocas palabras, Tarantino sólo le rinde cuentas a su genio, y aunque a algunos críticos les cueste entenderlo, no le resta brillo a su intelecto; digo esto mientras enciendo el cigarrillo con mi zippo, regalo de Quentin.