Nuevo Amanecer

DON QUIJOTE puesto así al natural…


Sin tratar de ir más allá desde donde se pueda divisar toda la figura de ese extraordinario personaje, más bien lo que se me antoja decir con esto que ahora escribo, es zafarme de la luminosidad de su contorno y señalar a su orilla todo lo que naturalmente existe allí como es lo simple, corriente y cotidiano que necesariamente prevalece en toda persona, sea quien sea y haga lo que pueda hacer.
Empezando con el nombre de QUIJOTE que no es inventado así no más, sino que resulta del juego que hay entre los apellidos de Quesada, Quijada, Quijano que van a dar en QUIJOTE, y que tampoco no es un aumentativo, que además se escribe al principio la obra con X, “QUIXOTE”.
En una ocasión un “maestro” nuestro de gramática que quería enseñarme la forma del cambio de las letras que sufrían algunas palabras con el tiempo, me ponía, muy ufano, el ejemplo de que primero se dijo QUIXOTE y luego fue cambiando a Quijote... !qué divertido..! No sabía el maistro que la letra X no pertenece al abecedario español, sino que es “árabe” y que más ha valido como signo matemático. Eso me da la ocasión de señalar que en realidad escribir QUIXOTE, con X, fue necesario porque era, así se presentó, como un manuscrito árabe que se lo dieron a traducir a Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo; previniendo cualquier complicación por las dificultades dadas en las tormentosas condiciones que se daban por causa de la INQUISICION, de donde viene la expresión de “duelos y quebrantos los sábados” por lo de tener que comer chorizos y tocino, porque se sabe que Cervantes era considerado como un converso… -más adelante me ocuparé de esto-
Lo que yo decía anteriormente que don Quijote no es nada inventado, lo digo así porque no surge el nombre agarrado de la improvisación; EL QUIJOTE nace como el resultado del personaje que se hace a sí mismo; que él mismo se origina; sin embargo si resulta al fin un personaje imaginario viene resultando, de alguna forma, parte de la realidad de su misma imagen, sin dejar nada fuera: es lo auténtico de la objetividad que comprende toda creación.
En términos directos de lo que podemos guardar ni más ni más sobre EL QUIJOTE, de quien todo está dicho ya, todavía es importante señalar en la obra lo que también en la humanidad es puro y esencial, como son: EL AMOR, LA LIBERTAD y LA JUSTICIA.
Con lo del amor, en El Quijote, está en todo el ancho que la imaginación abarca: es pues consustancial, no está animado en nada material, ni tampoco adherido a los sentidos. Nunca don Quijote ni siquiera le tocó la mano a Dulcinea y su imaginación tuvo la fuerza de crear a Dulcinea dentro de su mismo amor como íntima materia suya. Pensar con su amor y no pensar con su pensamiento, eso dio en el corazón de don Quijote el aspecto nítido del ser amado y es por esa razón que el resultado de lo imaginado en su mente puede llegarse a palpar.
Por esas mismas razones Ortega y Gaset refiriéndose a Madame Bovary, decía.. “que era un Don Quijote con faldas.. por la conducta de esa mujer, que basta que una idea asome en su conciencia para que la vuelva realidad”.
El otro aspecto en el ir y venir de la vida de don Quijote está de lo que él vivía, para decirlo de lo que él comía.
Hay un dato de que ya antes de morir don Alonso que se había desprendido de la persona de Quijote, ya no quiso cenar. “Don Quijote murió sin cenar..” – explicó en seguida que este es un dato que no tiene fuente segura.
Siguiendo con la “boca” de nuestro personaje, que fue un hombre de parco comer, o quizá así lo quiso aparentar, porque al comienzo de la obra cuenta como se alimentaba él… muy parcamente: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura”.
Así también en su primera salida, don Quijote llega a la venta y le pide al “ventero” a quien don Quijote creía Gobernador del Castillo, le pide que le atienda a su caballo: “porque era la mejor pieza que comía pan en el mundo”… (?)
Llegaron enseguida las mozas y le preguntaron si quería comer alguna cosa: “Cualquiera yantaría yo -respondió don Quijote-, porque a lo que entiendo me haría mucho caso”… entonces le sirvieron: “unas raciones de un pescado que en Castilla se llama abadejo y en Andalucía bacallao, y en otras partes curadillo y en otras truchuela” que son pescados salados.
Con esto podemos ver que hay una clara inclinación en el gusto de don Quijote por los “pescados”, y que se explica por sus no gustados “duelos y quebrantos de los chorizos y el tocino”.
Don Rubén Darío, también interesado en lo que a su boca se llevaba don Quijote, se fue por ahí siguiendo su propia ruta, llegando a Argamasilla de Alba, donde no halló ninguna fonda dónde comer y se fue entonces a una posada llamada Parador del Carmen, que era de lo más pintoresco llevando de la civilización del S. IXX a la vida de oros días muy remotos. A don Rubén le aconsejaron una pensión que administraba la madre del sastre del lugar, quien curiosamente llevaba el nombre de la mujer de Sócrates -JANTIPA-; dice don Rubén que le pidió a doña Jantipa…”que me conformaba con una olla con algo más vaca que carnero, salpicón, duelos y quebrantos, lentejas y algún palomino de añadidura. Jantipa se puso las manos en la cabeza y me manifestó que a lo más me serviría un ajo de patata y abadejos a la arriera, huevos pasados por aguas gachas y algún chorizo de su matanza”.

(nota: ajos corresponde al bulbo del ajo corriente que se emplea para condimentar las comidas y así se aderezan las papas; y los abadejos son pescados como el bacalao y las truchas, estas últimas de agua dulce.)
Con lo anterior quiero concluir que la mesa de este Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha estuvo más socorrida con pescados de diferentes especies, frescos y secos, por lo que yo ahora quisiera agregar, si es que se pudiera permitir acercarme a esa mesa, como si fuera un altar, y haciendo el oficio del “ventero”, llegaría allí a ofrecerle a Don Quijote un “guapote sin espinas” servido igual al que preparaba la “Cunuy” en el barrio de Pueblo Chiquito en la GRANADA de mis tiempos.
mg./4 nov-09.