Nuevo Amanecer

El arribo del ángel de la imaginación


El arquitecto y urbanista de origen suizo, Le Corbusier, señalaba en su ensayo La Ciudad del Futuro, que la poesía es un acto humano, son las relaciones concertadas entre imágenes perceptibles. La poesía de la naturaleza sólo es exactamente una construcción del espíritu. La ciudad es una imagen poderosa que acciona nuestro espíritu, es una creación.
Se preguntaba entonces el famoso arquitecto: ¿por qué no habría de ser la ciudad, también ahora, una fuente de poesía? Poesía urbana, de calles empedradas o polvorientas, de barrios, momentos citadinos que han sido captados por la mirada atenta de más de un poeta e inmortalizados en sus obras; unión entre los elementos materiales de la urbe con la creación artística, danzaria, musical, entremezclada con poesía, los performances como otra forma de expresión cultural. Fusión perfecta entre lo tangible e intangible de nuestro patrimonio cultural.
Este mes de febrero, Granada será la sede principal, por sexto año y de forma ininterrumpida, del Festival Internacional de Poesía, actividad que se extenderá a otras ciudades del país, incluyendo León, cuna del poeta más humilde entre los humildes, Azarías H. Pallais, a quien este año se le dedica dicho evento.
La colonial Granada, incluida en la Lista Indicativa que Nicaragua presentó a la Unesco, desde hace ya algún tiempo, para ser nominada Patrimonio de la Humanidad, será durante una semana una ciudad que, siguiendo las líneas de Le Corbusier, no “gastará nuestros cuerpos ni se opondrá al espíritu”, porque todos los que participamos en esta celebración a la Poesía, a la cultura en general, nos dejaremos envolver por la energía que emanará de ese ángel de la imaginación.
Un merecido reconocimiento a los organizadores y al equipo de apoyo del Festival, pues la celebración ha tenido una aceptación nacional e internacional, la cual demuestra la nutrida participación de poetas de muchas nacionalidades (130 poetas de 58 países), el apoyo del Gobierno y de la empresa privada, la intervención de artistas de muchas disciplinas, quienes en atrios, tarimas o en las mismas calles de la aldea señorial comparten su talento con los poetas y con un público que crece cada año, con personas de varios departamentos del país, o bien turistas extranjeros que ya tienen prevista hacer de esta ciudad, durante el tiempo que dura el festival, su lugar de descanso, de reflexión y/o esparcimiento.
Con este magno encuentro, nuestros escritores y escritoras nos demuestran que ellos también aportan al desarrollo del turismo cultural nacional, o dicho en los términos del Convenio Andrés Bello, que son un activo de la memoria colectiva y no un pasivo de la nostalgia.
¡Qué mejor ejemplo de democratización de la Cultura, del valor actual de la poesía y la diversidad cultural!

* Gestor regional de patrimonio cultural.