Nuevo Amanecer

Mario Bellatin y la EDDE


Mario Bellatin fundó la Escuela Dinámica de Escritores en 2001, proyecto sui géneris donde lo único prohibido es escribir, pues no se enseña lo que no puede enseñarse: a ser escritor. “Antes de enseñanza y aprendizaje, encuentro y diálogo de experiencias artísticas”, enfatiza Bellatin. ¿A qué va uno, entonces? A dialogar, a cazar excusas que amplíen el mundo sensible a través del contacto directo con creadores de diferentes disciplinas. Porque si bien no se puede enseñar a escribir, sí se puede acercar al discípulo a las otras formas de creación artística, dado que todas comparten un origen común. “No es extraño que pidamos a nuestros alumnos calzar zapatillas de ballet, hacer esculturas, tocar un instrumento musical”. En 2007 el Fondo de Cultura Económica y la EDDE publicaron el volumen El arte de enseñar a escribir (302 pp), donde se recogen más de treinta textos breves de los discípulos.

-¿Qué es la EDDE?
Es una experiencia ambiciosa –actualmente en receso-, una escuela que no existe en el mundo; de alguna manera construida a la medida de la escuela a la que yo hubiera querido ir, donde la premisa inicial es que no se puede enseñar a escribir, por eso se debe hacer una escuela. A lo largo de dos años treinta personas aspirantes a la escritura conocen a cincuenta y dos maestros durante seis horas cada uno, para producir juntos un proyecto no sólo de literatura pero además de otras áreas. El modelo es replicable, pero tiene que ser igual, no más ni menos maestros ni alumnos.

-¿Qué se le pide al alumno?
No les pedimos nada, excepto asistencia y puntualidad. Después no nos interesa saber si escribieron o no, si ganaron tal premio o no.

-¿Qué diferencia a la EDDE de cualquier otro taller o curso similar?
Que nuestro énfasis radica en los maestros, y en la lista de nuestros maestros han pasado escritores y artistas de otras áreas, de México y del extranjero.