Nuevo Amanecer

Lo terrenal y lo etéreo

Universidad Americana inaugura la Cátedra Abierta Ernesto Cardenal, en homenaje a los 85 años del poeta

Lo terrenal y lo etéreo, el hombre y el santo, el devoto y el poeta conforman la armónica simbiosis dibujada en cada verso de la obra del consagrado aeda Ernesto Cardenal, figura emblemática de la literatura nicaragüense, cuyo cumpleaños número 85 fue celebrado de manera muy particular por la Universidad Americana, UAM, institución que en el marco de la Jornada Dariana inauguró la “Cátedra Abierta Ernesto Cardenal”.
Dicha actividad académica estaba dirigida a acercar a la juventud nicaragüense a esa humilde estela que no ha divagado en el universo, sino que ha construido una obra pisando fuertemente la tierra que lo parió y que lo sustenta, constituyéndose en un verdadero filántropo, interesado en hacer germinar la métrica, la escultura y la pintura en el fragmento de paraíso llamado Solentiname, donde sucumbió ante el hechizo de la naturaleza que ha inmortalizado no sólo en papel, sino en lienzos y efigies de vivaz colorido.
Pese a que desde el lunes 18 de enero, Rubén Darío fue el eje de celebraciones y conmemoraciones a nivel nacional, en la UAM decidieron unir el festejo a Ernesto Cardenal, logrando la máxima realización académica y cultural en materia literaria para esta Alma Máter.
“La cátedra abierta será un acontecimiento histórico, porque a través de ella muchos jóvenes podrán tener una aproximación exacta acerca de la obra de Ernesto Cardenal, un poeta que ve a Dios a través de los problemas de los hombres, sin perder la espiritualidad. Su legado es inconmensurable y es justo celebrar que alguien como él sea parte de nuestro entorno, por eso pretendemos que la cátedra se realice dos veces al año”, compartió la licenciada Eva Córdoba, Directora de Cultura de la UAM.
Este 20 de enero, a las 6:30 de la tarde, el salón de un hotel capitalino fue el elegante escenario en el que se citaron poetas consagrados, cantautores, diplomáticos, catedráticos y alumnos de la UAM, movidos por el devocional cariño que le profesan al poeta trapense.
Los versos del Himno Nacional develaron el telón y rompieron el hielo para dar inicio a una noche llena de aproximaciones al humanismo y misticismo en la obra de Ernesto Cardenal, tema de la cátedra inaugural.
El doctor Ernesto Medina, rector de la UAM, abrió la jornada con un discurso en el que destacó que “es un deber moral y patriótico realizar este homenaje a Ernesto Cardenal, un ejemplo de rectitud e integridad. El propósito es que su obra siga viva y que su vida sea ejemplo para las nuevas generaciones de nicaragüenses y latinoamericanos que necesitan un modelo como el de él para que les dé fortaleza en la búsqueda de la construcción de un mundo mejor”.
La licenciada Eva Córdoba se dirigió a los presentes con el fin de fundamentar la apertura de la Cátedra y aseguró que la idea surgió debido a que desde su experiencia como docente ha logrado comprobar que los jóvenes no conocen el legado cultural del místico nicaragüense, asimismo, destacó que no sólo por su gran valor literario decidieron promover estudios en su honor, sino también por su trabajo en Solentiname y por su aporte a la plástica nacional.
Por otro lado, la tarea de analizar el humanismo y misticismo en la obra cardenaliana estuvo a cargo de dos connotados eruditos latinoamericanos. Los perfiles académicos del doctor Raúl Arias Lovillo, rector de la Universidad de Veracruz, y de la doctora Luce López-Baralt, catedrática de la Universidad de Puerto Rico, fueron presentados por la poeta y pintora Luz Marina Acosta, mano derecha de Ernesto Cardenal. Ambos ponentes tienen una estrecha relación con el poeta y conocen su obra.

El humanismo de Cardenal
Conversamos con el doctor Arias acerca de su disertación y compartió que Cardenal es digno de cualquier homenaje que se le tribute, ya que es un poeta universal que a lo largo de su vida ha trascendido generaciones y barreras idiomáticas.
“Me complace hablar de su humanismo, porque Ernesto es un hombre fuera de serie. Se trata de alguien que reivindica la ética para salvar al hombre y construir una sociedad menos injusta y más igual”, aseguró.
Por otro lado, manifestó que como representante de la Universidad Veracruzana estaba hablando en nombre de miles de estudiantes y docentes que sienten cariño por ese ser en cuya vida y obra han visto su indeclinable amor a sus semejantes, sobre todo a los que menos tienen.
Y precisamente fue la Universidad de Veracruz la que el 26 de marzo de 2009 homenajeó a Ernesto Cardenal con la máxima distinción que otorga: Doctor Honoris Causa. Según el doctor Arias, la asistencia al evento rebasó cualquier expectativa, pues el inmenso lugar dispuesto para la ceremonia resultó insuficiente ante el desborde de admiradores de Cardenal.
“Cardenal lucha contra las injusticias y se expresa en su lucha contra los retos que enfrenta hoy la humanidad. Él lucha a favor del medioambiente y contra el autoritarismo, la intolerancia, la mentira y la desmemoria”, prosiguió Arias Lovillo.
Finalmente, el doctor Arias Lovillo destacó que “ojalá y los políticos de nuestros tiempos pudiesen tener la ética, la visión y el humanismo de Ernesto Cardenal, pues definitivamente el mundo sería distinto”.
Con su potente voz, el rector de la Universidad Veracruzana mantuvo atentos a los asistentes mientras destacaba los hechos que marcan el profundo humanismo del padre del exteriorismo y compartía su profunda admiración hacia éste. Su cátedra fue amena y muy aplaudida.
Tríptico a Cardenal
Luis Enrique Mejía Godoy fue invitado a subir al escenario, donde leyó un tríptico a Cardenal, impregnado de metáforas que parecían salir del cincel de un gran escultor. Y como si la sola música de los versos no bastaba para deleitar el oído de los presentes, el acorde de las cuerdas de la guitarra de Luis Enrique Mejía Godoy fue el preámbulo de la interpretación de dos epigramas: “Cuídate Claudia” y “Al perderte yo a ti”.
Mientras Mejía Godoy cantaba, la emoción del vate fue evidente, y contempló atentamente al cantautor. Asimismo, la doctora Luce López-Beralt no pudo ocultar el goce en que la sumió la interpretación y se mantuvo sonriente durante la intervención musical, antesala de su cátedra.

El misticismo en Cardenal
“Vida perdida y ganada en el Amor: el cántico místico de Ernesto Cardenal”, fue la lección dictada por la doctora Luce López-Baralt, quien dijo que el mundo conoce a Cardenal por ser un poeta revolucionario que adelanta la teología de la liberación, mas ella conoce más de cerca al místico, “el que se hizo revolucionario por amor al Reino justamente tras recibir la indecible gracia del éxtasis sobrenatural un 2 de junio de 1956”.
Según la doctora, a Cardenal no le gusta hablar “sobre este estado alterado de conciencia, en el que, más allá de las coordenadas espacio-temporales, de la razón y del lenguaje, el ser humano participa directamente de la esencia insondable e infinita de Dios”.
Para la literata, el poeta trapense es el fundador de la literatura mística latinoamericana moderna y citó al escritor cuando dijo: “la mística es la que me ha dado a mí la radicalización política. Yo he llegado a la revolución por el Evangelio. No fue la lectura de Marx, sino Cristo”.
A lo largo de la ponencia la crítica literaria fue ratificando sus postulados con versos de Cardenal. Asimismo, abordó la presencia del amor en su obra y fusionó ese sentimiento con el diálogo del poeta con las estrellas, “comprende pues los misterios del espacio-tiempo en términos de sus antiguos amores, que le merecen un canto renovado”. No pudo dejar al margen la interpretación astrofísica en la obra del nicaragüense y el amor al prójimo.
“Sé bien que tu compasión con el prójimo lastimado, tu compromiso político inalterable, tu verticalidad y tus renuncias, que ´todavía chorrean sangre´, así como tu telescopio dirigido a las aleccionadoras estrellas, tienen su origen en aquel remoto 2 de junio de 1956 que ha ido creciendo en tu alma y que has sabido traducir siempre en el más auténtico de los amores: el amor a los demás. Pienso que con cada libro tuyo vuelves a cumplir el mandato supremo de amar al prójimo, porque no sólo de pan vive el hombre, y todos seguimos hambrientos de tu palabra”, concluyó López Baralt.
El inmortal rapsoda de resplandeciente cabello blanco que cae sobre su blanca camisa, y cuya lozana piel no demuestra los 85 años que carga, tomó la palabra y lleno de humildad agradeció a los ponentes y culminó la actividad diciendo:
“Se dice que soy el poeta vivo más importante, y puede ser cierto, pero no es por mérito propio sino porque otros murieron antes”.