Nuevo Amanecer

Lluvia de luna llena


La explosión transparente de una mujer llena de fuerza, vital, con todos las consecuencias, escribe el primer poemario de esta “...chorotega/que ve con ojos vivos/que ama con fuerza volcánica”. Página tras página, en diversos contextos, se toca ese fuego y, entonces, sólo queda gozarlo, sufrirlo, bailarlo. Y así compartir el “jeroglífico del sentimiento” y experiencias de esta poeta, como Margo Glantz habla de Sor Juana.
El poemario nos expresa una mujer habitada de amores y dualidades, con la pasión insaciable de lluvias de búsqueda, encuentro y pérdida, que –indómita- sueña y vive el “eros permanente y fugaz” . Ella es luna llena y luz negra. Desborda de amor, de entrega, del placer de amar y sentirse amada, con la transparencia que adivina las metáforas. Ella, Lilith, una mujer de poder de seducir y ser seducida, sin límites artificiales, y que sucumbe impotente ante el prodigio del amor del hombre que mágicamente la conquista hasta su hondura más bella; y así en la fusión y memoria de sus sangres penetra y “sabotea su mito”: la resuelve, resolviéndose.
Como señala Luis Melgar Brizuela, en este libro (por antonomasia, en el poema El Omeyocan” ) se conjugan los temas del indigenismo y el amor, con una nueva alquimia de mujer que se atreve a expresar libremente su deseo y sus experiencias “vestida de luz/habitada de sombras... deseando comer el corazón de los hombres”, ella “cihuacoatl/nube huracanada”, ella “mujer serpiente”, ella “Magdalena que vacía sus ánforas”, ella que ama intensamente y con apuro, no sin tener “interrogantes” y espantar fantasmas y cuestionar si el destino de amar es un “cruce de destinos o un destino de cruces”, con la continua y paradójica presencia/ausencia del amor.
De esta manera, el poemario entero recorre una geografía, una biografía, un cuerpo y alma de mujer con un hombre, un esposo estable o un amante, un músico, un poeta, acaso una fantasía, en el que el conjunto de poemas conjuran y contrastan elementos entrelazados con experiencias activas para darnos, con una inmediatez sincera (“Ser sincero es ser potente”, decía Darío), una calidez de lecturas que le permite a cada lector/lectora vivir en ellos de una manera única, distinta y universal. Por eso es mágico, tangible, atractivo, porque lo involucra al lector/lectura desde su intimidad a la universalidad de la experiencia erótica, amorosa, de relaciones, con una variedad enriquecedora de expresiones en el mundo de la realidad y de la ensoñación. 
Podemos afirmar  que este poemario entra de lleno en la frondosa y sensual expresividad de la poesía amorosa centroamericana de voces como la de Ana Istarú, Gioconda Belli y Claribel Alegría, por citar sólo algunas de ellas; también a la de la mexicana Coral Bracho. “Lluvia de luna llena” de Marisol Briones configura así una valiosa contribución a la literatura erótica femenina.

* Poeta argentino. Academia norteamericana de la Lengua Española.