Nuevo Amanecer

Aforismos de Freddy Quezada


Vivimos tiempos extraños. Ahora se trata de economizar el lenguaje, y decir lo más grave que pensamos en el menor tiempo y espacio posible. No con libros, sino con conclusiones. Twitter, una comunidad virtual, que opera con un techo de 140 caracteres, obliga a sus usuarios, si quieren parecer profundos, a ser aforistas a lo Cioran. Presento algunos que he enviado por ese medio o por celulares (Freddy Quezada).
Nada hay en América filosóficamente más destructivo para la cultura colonizadora, que la pregunta de Nicarao a Gil González, sobre si hay que sentir culpa por comer, coger y matar.
Nuestra cultura vive de atribuirle sentido al dolor, al que llama sufrimiento, del que alguien debe ser culpable y alguien emancipador.  
El movimiento es incapturable, los intelectuales que lo hacen, caen en un punto ciego. No se ven a sí mismos y por eso separan al mensaje del mensajero.
Todo intelectual vive de la crítica y la utopía y, ambas detestan el presente, lo que les hace creerse a los muy cretinos, sucesores de los dioses.
Las nuevas utopías debiesen secuestrar a todos los científicos y torturarlos, como ellos hacen con nosotros cuando nos interrogan, para obligarlos a convertir parte del agua salada, en dulce y regar los desiertos.
Los intelectuales viven de hacer de las soluciones, los verdaderos problemas. Oferentes de divorcios, donde aún la gente ni siquiera se ha casado.
Revolucionario: transformador del mundo a base de discursos, autoridad y promesas    
Rebelde: transformador del mundo a base de sexo, drogas y música 
Revoltoso: centauro mitad rebelde (cabeza) y mitad revolucionario (patas)   
Gente: personas que superan en número las obsesiones de los tres anteriores.
Mao y Pol Pot, no tenían que hacer trabajar a los intelectuales para domesticarlos a su favor, bastaba decirles que una minoría de ellos mismos los eliminaría.
No queremos juzgar a los intelectuales; lo que queremos es que se maten entre ellos, como de todos modos lo han hecho siempre.
El pensamiento de fronteras,  el híbrido, el intersticial, el eurotaoísmo y el supermestizaje, paradigmas del mañana, nos dominarán haciéndonos creer que todo será un juego.
Yagoda, Yezhof y Beria, jefes de seguridad de Stalin, sucesivamente eliminados uno por el otro, serán monjitas ante los que nos prepara INTERNET.
Al revés de Cristo, los intelectuales odian a la gente en secreto porque pueden crucificarlos en cualquier momento, y ellos, en reciprocidad, pueden traicionarla.
Un científico y un espía, hacen lo mismo: interrogar a los demás. Resultados que terminan en el mismo lugar: en los servicios de inteligencia.
Todo el maldito secreto de nuestra existencia descansa en no saber cómo callarnos
Cuando nadie quiera ser salvado, por eso mismo, todos lo seremos.
Todas las culturas giran alrededor del sentido; sólo el budismo zen y el taoísmo no lo hacen. Ambas dicen que no hay que desear: ni desear ni no desear
Todos pensamos, pero algunos cobran por eso.
“Soy diferente” es, precisamente, ser igual a los demás porque dicen lo mismo; decir “soy igual” es, también, falso porque nadie lo es.
Episteme de los mass media:  estar = saber; ver = comprender; repetir = demostrar; describir = explicar; conectarse = desarrollo; rapidez = jerarquizarse.
Todo narrador de los demás, sufre una borradura de sí mismo, tiene un punto ciego que le impide verse como el soporte de su mensaje y marcador de lo narrado. Uno es lo observado. Uno es el mensaje.
La astucia del intelectual consiste en inventarse sus dualismos y, al oponerlos, situarse en medio (sustancia aristotélica), encima (ideal platónico), más allá (reino judeocristiano o emancipación moderna), o por fuera (objetividad científica) de ellos.
El poder es la única relación social que nos hace creer que nunca pierde ante su resistencia, porque cuando lo hace, la convierte en él.
Uno somos todos, sucesivamente, en el tiempo. Ej: Ahora, soy el padre que desobedecí. Todos somos uno, alternadamente, en el espacio. Ej: Ahora, estoy en el lugar de los vencidos.
El suicidio (Camus), el no haber nacido (Cioran) y el no saber (Krishnamurti) no son el problema principal de la filosofía, sino callarse.
No podemos aceptar demasiada realidad, al reconocer que la vida no tiene más sentido que ella misma. O nos hacemos sabios o nos matamos.
El sentido: reflexión + imaginación. Sentidos mediáticos: vista + audio. Los euclidianos: los dos anteriores más tres irreproducibles: tacto, olor y gusto. Nuevas estrategias inarchivables anti-internet: tocarnos como las hormigas, lamernos como los gatos y olernos como los perros.
En el futuro silbaremos lo que queremos decir y bailaremos, como Zorba el griego, lo que pensamos.
Nada es tan difícil como aceptar la vida como es, sin criticarla ni mejorarla.
Los migrantes derribarán a los países ricos, como los bárbaros y los cristianos hicieron con Roma: dejándoles creer que son superiores.
Los migrantes como conocen las miserias de sus huéspedes, los envidian, pero no los admiran, porque nadie es un héroe para sus sirvientes.