Nuevo Amanecer

La ciencia es una empresa de la humanidad

La ciencia como un elemento fundamental de la cultura, el descuido en que ha caído la investigación científica en Nicaragua y el valor que tiene la tecnología para el desarrollo, son temas que aborda en esta entrevista el doctor Jorge Huete, Presidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua, cuyo objetivo central es promover el conocimiento para el desarrollo del país

Mi entrevistado en esta ocasión reconoce que es fundamental la divulgación de la ciencia como parte de la educación y la cultura, y por eso está empeñado en que Nicaragua sea una nación educada. Es más, asegura que ésta debe ser parte de la actividad cotidiana de la sociedad.
El doctor Jorge Huete, nos concedió esta entrevista exclusiva y aprovechamos para indagar sobre el mundo de la ciencia, que nos rodea e influye y hasta determina en cierta manera nuestras vidas.
El gran pensador barcelonés José Luis Sampedro, afirma que el siglo XX se caracterizó por la estupidez y la brutalidad humana, salvo en ciencia y tecnología, donde el progreso fue alentador. Nos quedamos con su reflexión y le damos la palabra al doctor en Bioquímica/ Biología Molecular, Jorge Alberto Huete Pérez.

-¿Cómo ve el panorama de la ciencia en Nicaragua?
El panorama de la ciencia en Nicaragua es cadavérico, en términos realistas. Tenemos una estructura básica incipiente para la investigación. Con muy pocos investigadores y muy pocos científicos. No obstante, el país ha tenido un importante desarrollo cultural, principalmente en poesía, en novelas, con buenos exponentes, pero se ha descuidado mucho el tema de la investigación científica. Sin embargo, la tendencia mundial apunta hacia la profundización del conocimiento como el elemento fundamental para el desarrollo de las economías y de la sociedad. Es preocupante que en Nicaragua estemos tan atrasados, y lo que es peor, limitados en el desarrollo. Debo señalar que en las últimas tres décadas se ha dado un auge en la ciencia y la tecnología, pero aún es incipiente. Urge sentar las bases para proyectar un mejor desarrollo.

-¿La sociedad reconoce el valor de la ciencia?
Vale la pena que la sociedad se involucre y ponga su atención y reconozca el valor que tiene la ciencia para el desarrollo del país, no sólo en el aspecto económico, sino también en el desarrollo humano. Es importante señalar el valor de la ciencia como un componente de la cultura.

-¿Desde cuándo existe esta Academia?
La Academia de Ciencias de Nicaragua se constituyó el 30 de marzo de este año, y su objetivo central es promover el conocimiento de la ciencia para el desarrollo del país. De igual manera reconocer el valor de los científicos del país. Intensificamos esfuerzos en promover la consolidación de los centros e institutos de investigación, así como la creación de nuevos en otras áreas del país. Influir desde la visión de los científicos en promover la ciencia y la tecnología y en los programas de ciencia y tecnología que el país debe desarrollar. Actualmente, estamos impulsando muchas tareas de relevancia a nivel nacional, en las que participan los científicos impartiendo los seminarios de ciencia y sociedad, que procuran dar a conocer a la sociedad los avances científicos que tengan relevancia inmediata en el quehacer del país. Nuestra estrategia está fundamentada en una mirada al país, como eje de consolidación. El asunto es devolverle a la sociedad el conocimiento como resultado de las investigaciones de los científicos nicaragüenses. Queremos desarrollar un vínculo en donde la sociedad tenga algo que decir respecto a las investigaciones y a las políticas de investigación.

-¿Cómo cree que se puede mejorar el desarrollo científico del país?
Podríamos tener un mejor impacto como país, pero no tenemos una política de ciencia y tecnología, y sólo se trabaja con planes de desarrollo de este gobierno. Lo cierto es que el Estado no ha considerado a la ciencia como fundamento de desarrollo. No hay reglas claras sobre ese devenir que incluya el desarrollo científico integrado al desarrollo de la sociedad y esa es una falta grave.

-Pero, ¿cómo incidir?
Trabajar con los tomadores de decisiones, con el Estado en general, el gobierno y en particular con la Asamblea Nacional, donde se aprueban las leyes. Trabajar con el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conycit), que es el brazo encargado del estado para impulsar estas acciones. Y desde la Academia coincidir con ellos en tareas fundamentales, en un tipo de relación en el que se respete la independencia de la organización y trabajar en conjunto en una misma dirección con el Conycit.

-¿Cuál es el rol del Conycit?
El rol del Conycit es enorme. Debería funcionar como el brazo promotor de una agenda científica del país. Consolidar ese esfuerzo desde el gobierno y armonizarlo con lo que se hace en las universidades que se dedican a la investigación y extensivo con los centros que trabajan en la misma línea científica a nivel del país como un sistema total de educación. Y para que coincida procurar los suficientes recursos económicos. Una tarea prioritaria es definir la ciencia y tecnología, y trabajar en la ley general de ciencia y tecnología.

-Se debe impulsar la educación científica…
Sí, éste es un tema importante para la Academia. La educación en ciencia no es de carácter científico y debería ser. No es que estemos pensando que todo el que salga de la escuela tenga una formación como un científico. Estamos diciendo que el estudiante de secundaria en su formación pueda adquirir una educación general en asuntos de ciencia y tecnología. Pero más que el conocimiento de leyes y teoría de la ciencia, tenga un pensamiento científico y salga preparado para hacerse preguntas y cuestionar, y eso requiere un pensamiento independiente, que se proyecta en un pensamiento propositivo. Si consiguiéramos que la educación en Nicaragua tuviera un carácter científico nuestra sociedad sería distinta y más democrática, que exige gente que tenga elementos para la toma de sus propias decisiones. Pero además estaríamos construyendo también una formación ciudadana.

-¿Usted aprobaría un programa regional de la educación de la ciencia?
La modernidad exige que las investigaciones se hagan en las redes. Un investigación desde un laboratorio a otro con programas internacionales y resolviendo los problemas específicos de manera integral, multidisciplinario, pero con la participación de actores de distintos países y regiones, esa es una tendencia.

-¿Los jóvenes están interesados en la investigación científica?
Por lo general, el atractivo de la investigación científica no es un asunto de masas. Como profesión es un campo más reducido, pero viene tomando auge con la consolidación de los procesos de investigación en Nicaragua. En estos tiempos, la participación de los jóvenes interesados por la ciencia sigue siendo un número muy poco, diría que ínfimo. Sin embargo, hay que buscar la manera para encauzarlos en una corriente que fortalezca una visión de futuro del país.

-¿Son suficientes los recursos destinados para la investigación científica?
En realidad el Estado sigue sin aportar recursos para la investigación científica. El tema de los recursos para la ciencia es un asunto completamente ignorado. Esperamos que con la nueva Ley de Ciencia y Tecnología se destine una partida para el desarrollo científico del país. Actualmente, Nicaragua es el país que menos invierte en ciencia y tecnología en el continente.