Nuevo Amanecer

Poemas de Ninfa Farrach

(Del poemario inédito “La bala no sale de mi dedo”)

Niña pájaro
Soy Ninfa Farrach,
la hija de Ismael y Aura Estela.
La de las tardes sin permiso, la poeta.
La que una vez confesó sentir lástima
por los perros solitarios,
la rebelde desde niña, amorosa siempre.
Soy esa niña que ayer recorrió en bicicleta
la finca de su abuelo palestino,
la mayor de sus hermanos,
la que soñaba con tener una lámpara
maravillosa de Aladino.
Soy esa niña de ayer, en otro tiempo,
que juega cada tarde a ser libre
y moviliza estas alas que se han desarrollado,
la que en breve tiempo cruzará el océano
para ver la luna desde otra perspectiva.
Cuando muera
colgarán mis palabras
Cuando muera colgarán mis palabras
en las viejas alambradas,
descifrarán los pergaminos
que ahora leo a gritos
pero que nadie escucha.
Es una pena inmolarme
para que me oigan…
Es hora del ¡clic!
la bala no sale de mis dedos…
Destierro
Hoy amanecí sobre mi lápida
sin alas, sin aureola,
con los dedos enterrados
en la orilla de la tumba.
No sé si lo que está aquí
sea un fantasma callejero
que ha tomado la forma de este cuerpo,
o me han echado del mundo de los muertos
porque allá, abajo, veo mis alas silenciosas.
Llanto de niño es mi tristeza
Llanto de niño es mi tristeza
porque algo perdí en este día:
una mañana,
unos ojos,
una mirada.
El aire decembrino me atormenta,
ésta no soy yo, no me parezco
y los pies no los tengo
han huido.
Tiré muy lejos mis zapatos
Tiré muy lejos mis zapatos
y me quedé en el tiempo,
en la lluvia,
en el viento.
Ellos admitieron mi desnudez
sin tratar de mutilarme,
no se avergonzaron
de las caricias de mi lengua
ni miraron de reojo
los pies que tiritaban.