Nuevo Amanecer

Elegía a Alvaro Urtecho


Sonó la trompeta angélica.
Voló Psiquis de la oscuridad de la materia
hacia la luz increada; fue reabsorbida
a la fuente de todo amor, de todo gozo,
de toda belleza y de toda verdad.
Nombre y forma, sombras de una sombra son.
Pero el fuego de la vida y de la muerte
no cesa nunca.
Lo infinito se prolonga en lo finito.
La unidad del mundo es indestructible.
Ahora moras en la realidad absoluta
sin espacio ni tiempo.
Pero tu partida nos deja tristeza y vacío,
pues así es la vida en ausencia
de los buenos amigos.