Nuevo Amanecer

De drogas y humor negro

La última obra del escritor nicaragüense Sergio Ramírez retrata la situación de los cárteles del narcotráfico en América Latina

Legalizar el consumo de drogas a nivel mundial, para acabar con el crimen que genera, fue el pronunciamiento que realizó el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, quien presentó en México su más reciente novela, “El cielo llora por mí” (alfaguara, 2008), la cual aborda el tema del narcotráfico.
“La droga es generadora de crimen organizado porque es ilegal” subrayó, por lo que hay que legalizar el consumo en todo el mundo y el crimen que genera se acaba”, afirmó durante un chat con lectores de El Universal.com.mx previo a la presentación en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
En “El cielo llora por mí”, el autor narra la realidad de Nicaragua con un toque humorístico, en el contexto de que es un país puente del narcotráfico y su lucha contra los criminales.
Ramírez adelantó a los lectores que la temática de su reciente novela policíaca es el retrato de dos agentes de la división antinarcóticos que provienen de las viejas filas de la guerrilla nicaragüense, tienen que combatir al narcotráfico con los pobres recursos que se les otorga.
Para desarrollar la temática “hablé con policías antinarcos en Nicaragua, estudié expedientes de casos, me metí a fondo en el conocimiento de ese mundo, en lo que puede saberse...”, expresó.
Sergio Ramírez (Masatepe, 1942), Premio Alfaguara 1998 por su novela “Margarita, está linda la mar”, espera que el lector sienta el gozo similar al que el escritor siente cuando escribe una novela, además de enamorarse de los personajes.
Según el escritor, los grandes temas de la “nueva” realidad de América Latina se construyen a partir de los problemas interfronterizos que aquejan a los países que se encuentran por debajo de lo que él llama “la frontera del drama” (Estados Unidos): la corrupción gubernamental, el narcotráfico -“el gran corruptor”-, el tráfico de menores y las migraciones masivas.
Su capacidad analítica en torno a estos temas -derivada, en parte, de la participación activa que tuvo en movimientos sociales y políticos de su país-, aunada a un talento narrativo que ha sido distinguido en más de una ocasión -el Premio Latinoamericano de Novela José María Arguedas en 2000, entre otros galardones-, se ve reflejado en “El cielo llora por mí”, una historia en la que el tráfico es el leit motiv, pero los personajes, con todo y sus contradicciones, son el eje.
A decir del propio Ramírez, “El cielo llora por mí” es una novela que retrata a dos policías de la división antinarcóticos del estilo clásico que provienen de las viejas filas de la guerrilla nicaragüense, los del mundo clandestino que lucharon por el derrocamiento de Anastasio Somoza.
“A la caída de la dictadura, los guerrilleros se distribuyeron entre el ejército, la vida civil y ellos se fueron para la policía. Lo particular es que pertenecen a ese tipo de autoridad que aún responde por los ecos éticos de una revolución que ya no existe, que se evaporó. Son pobres y combaten el narcotráfico con armas muy pobres”.
Lo que él denomina como “el pie musical para meterme en la trama propia de la novela”, fue un caso que sucedió hace cinco años en el que se capturó a un capo del cártel colombiano en tierras nicaragüenses.
“Nicaragua es puente del narcotráfico. La posición geográfica del país hace que los cárteles de la droga confluyan aquí para que los reciban los cárteles mexicanos”, explica.
Si bien es cierto que “El cielo llora por mí” es una novela policíaca y conserva algunos de los rasgos característicos del género -como la vena humorística-, Ramírez advierte que “no es al estilo de Miami vice, con balazos y persecuciones. Aquí lo interesante es la construcción cerebral de las hipótesis lógicas que los policías hacen acerca de los hechos con los pocos indicios que tienen, de manera que sea la realidad la que se empareje con las hipótesis”.
El estilo narrativo que Ramírez ha adoptado para la creación de esta novela es “cambiante de acuerdo a las necesidades de la historia”. Asegura, además, que “El cielo llora” por mí fluye con un lenguaje directo que permite crear situaciones imprevistas para el lector.
“Intenté ir siempre delante de él, porque cuando se adelanta en una novela policíaca, se pierde el interés”, concluye el autor.

Tomado de El Informador, de México