Nuevo Amanecer

Al rescate del patrimonio histórico


Vivir no es suficiente, hace falta legar lo vivido para que conste que la existencia ha valido la pena. Cientos de líneas se han escrito sobre los acontecimientos relevantes de nuestro camino como República, como parte de esa necesaria memoria colectiva de la que todos nos ufanamos. Sin embargo, nuestra historia no es sólo de papel, sino que también buena parte de ella ha sido calcada en imágenes tejidas en documentales, cortos y películas que nos transportan a escenarios totalmente ajenos a nuestra realidad.
Lamentablemente hay muy poca bibliografía que recopile los vestigios cinematográficos de las producciones nacionales, sin embargo, no podemos perder de vista que durante el régimen somocista la producción fílmica se limitó a documentales en los que se exaltaba la figura de dictador y que se proyectaban antes de la exhibición de las películas en las salas de cine que existían en Managua, con el fin de lavar la imagen de Somoza ante el pueblo. La realización de estos materiales estuvo a cargo de Producine, propiedad de Somoza García.
Abolido el régimen, el rumbo de las producciones fílmicas giró hacia lo onírico, cuando dos meses después del triunfo revolucionario se creo el Instituto Nicaragüense de Cine, Incine, una plataforma artística desde la que se pretendía salvar, promover y difundir los valores culturales, así como divulgar los proyectos de la revolución.
Como parte integral de este proyecto está la Cinemateca Nacional, ese espacio que nació gracias al empeño del cineasta Rafael Vargarruiz, y que ha sobrevivido a diferentes tipos de gobierno.
La Cinemateca es como una caja del tesoro, pues en ella se encuentran todos los referentes históricos que se han impregnado en cintas. Según su actual director, Marcio Vargas Arana, “la Cinemateca tiene material desde los años 30 hasta el 95 en Nicaragua, contiene una gran cantidad de filmes en 35 y 16mm”.
Con orgullo, el joven cineasta dice que la Cinemateca “llegó a ser el archivo fílmico más grande y mejor acondicionado de la zona, y el segundo en Latinoamérica, por la calidad de sus equipos y por la riqueza histórica que contenía”.
Asimismo, lamentó que al desaparecer Incine, por falta de presupuesto, los gobiernos de turno (Barrios, Alemán y Bolaños), hayan descuidado este invaluable recuento provocando que muchas cintas se dañaran.
“Vino un experto venezolano que ha estado hasta en África y dijo que nunca había visto nada igual, que la única razón para que se estuviera destruyendo era la falta de inversión. Gracias a esa actitud, actualmente una gran parte está en mal estado, sin embargo, aún tenemos el archivo más grande de Centroamérica”, aseguró.

Cuatro colecciones
La compilación está dividida en tres colecciones. La primera es la Colección Somoza, compuesta por materiales producidos desde 1930 hasta 1974. La segunda es la llamada Incine, que abarca de 1974 hasta 1990. La Colección Chamorro es la última y recoge trabajos de 1990 a 1995.
“Los archivos más dañados son de la Colección Somoza, por ser los más antiguos. Se dañaron porque no tenían una óptima climatización. Lo único bueno es que en 1999 el gobierno de Japón donó una máquina llamada telecine, que permitió trasladar de cine a video, así que algunos materiales que hoy están dañados tienen copias de respaldo”, compartió Vargas.
Ese descuido del material más el saqueo que se dio en los 90, fueron en detrimento de este nuestro patrimonio, sin embargo, para conmemorar su 30 aniversario, la Cinemateca está estrenando un cuarto frío valorado en 10 millones de córdobas, financiado con dinero de Proyectos de Inversión Pública.
En ese espacio aclimatado a 10 grados, en el que se le helan los huesos a cualquiera, nuestras memoria fílmica estará a salvo. “Nicaragua ya puede estar tranquila, porque su memoria no se seguirá deteriorando, porque un país sin imágenes es un país sin historia”, aseguró Vargas.
Cabe resaltar que el cuarto frío es apenas el inicio del esfuerzo de conservación, pues luego de que las cintas hayan sido depositadas en él se procederá a restaurar. Según Vargas, ese es un proceso más largo, delicado y costoso, porque hay que comprar químicos, sin embargo, mencionó que la Cinemateca cuenta con dos restauradores capacitados en el exterior, ellos son Marvin Salmerón y Romualdo Alemán, quienes forman parte de esta institución desde los años 80.
El cuarto frío es un gran logro, sin embargo, es sólo el inicio de la gesta histórica de rescatar esa patria plasmada en imágenes y sonidos que nos pertenece.