Nuevo Amanecer

El paradigma Wu Wei

(Doce tesis)

Como no encontré portones en las iglesias, partidos y universidades donde clavarlas, las dejo aquí.
1. Wu wei literalmente significa no acción, pero no es pasividad, es abandono de sí mismo, acaso sea, desde occidente, a lo que se refiere Heidegger con su expresión “cada uno es el otro y nadie sí mismo”. Este paradigma es nadie y puede decir como el mismo Tao: “El mundo se arregla solo”.
2. Todos los paradigmas “occidentales” (incluyendo los de su periferia anti, post y des coloniales) han pasado de un destino sagrado a una acción que lo absorbió después, convirtiéndose en liberación aquel, y en crítica, ésta.
3. Desde los paradigmas griegos hasta los postmodernos, el eje ha sido esperar una verdad trágica o revelada, o partir a buscarla por medio de una acción calculada o no. De tal lección, ni siquiera las ex colonias han escapado. Éstas siguen también persiguiendo una presencia plena por medio de cadenas de representaciones para llenar las ausencias de unos otros/as que no podemos conocer.
4. Los paradigmas modernos desde el funcionalismo, el estructuralismo, el marxismo y el postmodernismo contaban con grandes y pequeñas narraciones emancipadoras. Se trata ahora de no contar con ninguna. Nadie necesita ser salvado más de lo que quiera serlo.
5. O es la utopía o es la crítica, por separado, o ambas unidas por el eje performativo de la acción, el que ha sido el esqueleto de todas las aspiraciones occidentales y sus periferias. Los mil modos alternativos, paradójicos y subalternos de lucha, en realidad un único modo Tao, aún subsisten, y todos los días responden a lo wu wei, como el agua que cae agradecida si se la deja libre, se nivela si nadie la acosa, se congela o hierve si lo permite la temperatura, se desvía si se la obstaculiza, se deja apresar si se la retiene, se hunde bajo tierra si desaparece de la superficie, se evapora si se la sofoca para luego descargarse con generosidad sobre la tierra, castiga con furia si se desencadena como tsunami, se serena si reposa.
6. Ser y deber ser, al fundirse entre ellos, no sólo disuelven la dualidad, sino que se suprimen, dando paso a todas las aperturas y posibilidades que ya están aquí, sin oposición ni resistencias. Cuando nuestra cultura empieza a actuar con una sola de todas las posibilidades, al colocarle la zanahoria al burro, como en los molinos, en nombre de mejorar sus condiciones, el burro no sabe que jamás la morderá. Perseguir lo imposible genera lo posible, decían los modernos. Y nunca hubo necesidad, porque lo posible se hace a sí mismo, le replican los post de todo tipo. El pensamiento es una reacción de la memoria (Krishnamurti) y no es la solución de los problemas, sino el creador de ellos, al introducir en lo que es lo que debería ser; así, el pensamiento introduce el tiempo, al querer cambiar lo que es por medio de la acción. Lo cierto es que, basta que el burro tenga la lucidez de no alcanzar la zanahoria para desengancharse. Entonces atenderá lo nuevo sin comparar. Nada debe ser porque todo siempre es.
7. El “ocho gordo”, esa curiosa figurita iterativa, que aparece en todos los tamaños en los “fractales” dinámicos no lineales, es el buda del dolor. Su repetición crea lo mismo en todos lados, según han demostrado los teóricos del caos. La diferencia de un “budita” con otro, es sólo de tamaño, cantidad y magnitud, es decir, ninguna, pero suficiente, en el campo social, como para dividirnos por ellas.
8. Como en el yin yan, la crítica ya está en la utopía, como ésta en aquella. La diferencia, también, es sólo de tamaño. Ambas, al “saberse” en lugares opuestos, aunque asimétricos, se anulan. ¿Qué queda? El poder. Krishna le dice a Arjuna, al solicitarle consejo para elegir bando: “Lucha tan sólo por luchar /y no te ensuciará la acción pecaminosa”.
9. Ahora lo sabemos. La sabiduría es estrategia pura. Los orientales han sabido esto durante siglos. Por eso fueron guerreros y luchadores, al mismo tiempo que sabios. A veces lo combinaban con el humor (Zen), a veces con el placer (Shiva), a veces con la paradoja (Tao). No hay contenidos de sabidurías, sólo estrategia pura (derrotas convertidas en triunfos, éxitos con base en debilidades nuestras, vencedores sin victorias, triunfos sin luchas, batallas sin ejércitos, enemigos colaborando con el adversario sin saberlo, etc). Así Sun Tzu, Sun Bin, Lao Tse, Chuan Tse, las 36 estrategias chinas, el ju jit su, el kung fu, los samurais, el zen, etc.
10. Viendo así las cosas, la lucha por la lucha misma, sabidos del espejismo de los fines, sólo puede ser tomada como juego ilusorio, y así deben verse las imposiciones que se hacen entre sí los juegos de lenguaje (Wittgenstein), los paradigmas (Feyerabend), los sentidos (Cioran) y los dualismos que impone el pensamiento (Krishnamurti).
11. Los que estuvieron más cerca de tales juegos, como Maquiavelo, Clausewitz, Savanarola, Fuché, Talleyrand, Gracián, Marx, Gramsci, Foucault y otros, comprendieron esto con demasiada seriedad, transmitida por sus horizontes de sentido. Cuando se cree que en el mundo hay una parte radiante y otra oscura, es porque “alguien” cree observar la oscuridad desde la luz y cree que hay que llevarla al otro lado para alumbrarla. Aún cuando todo quedase iluminado, permanecerá siempre la oscuridad que anida en el observador separado de lo observado.
12. El placer cumplido es el dolor de empezar a luchar contra los demás para no echarlo a perder. Huyendo del dolor para buscar el placer, es que conseguimos el primero y, cuando en las pocas ocasiones obtenemos el segundo, empezamos a sufrir al defenderlo. Rafael Pombo, un poeta colombiano (combinando los conceptos claves de estas 12 tesis como placer, dolor, memoria, pérdida, ausencia y presencia ), nos dice de un sólo golpe:
“El recuerdo del placer
es el dolor de su ausencia
y nos duele en su presencia
el tenerlo que perder”.