Nuevo Amanecer

Los Demonios Internos


Retrato último:

Diurno

Todo:

HEMOS PERDIDO LA EFIGIE PRÍMULA DE LA NOCHE.
El bote sublunar está vacío, vacío, mientras flota
barcodepapel peinando y despeinando al oleaje.

Lo que queda en el lecho cóncavo
son pestañas que botaste como plumas tremoladas
y ausencias que en su desnudez ríen y bailan sobre la almohada.

…Ya no mires a esta sonrisa donde los dientes ya
no viven, ya no me toques -Isis de mis sueños-
si mis manos se han perdido en tus manos.

Ahora que me busques ya me habré ido.

Ya no espero que se encienda el adiós
como un fuego ante tus tobillos,
que el pañuelo que nos bordó la noche
nos limpie el sudor de la frente
y que mi vejez se rejuvenezca en tu retrato.

—ojalá mi piel algún día te confiese
que iba a tejerse para ser tu mortaja
cuando todos se hubieran ido.

Ayer es mañana hoy es ayer mañana es ayer.

En la reunión con tus ojos,
de cada pupila nacían dos bocas para decirse
lo que los Adanes del silencio aún no han nombrado;
y en aquellos decires -en aquellos ritos crueles que se llaman miradas-
nuestros ojos hacían lo que nuestros cuerpos no nos permiten.

Lo mío ya no es mío y lo tuyo ya no es tuyo.

(A veces éramos
dos sombras sin forma precisa
que cambiaban a diario su aspecto,
tomando cotidianamente el de una pareja distinta
que no conociera ni el polvo ni el fuego)

((así, vos a diario eras otra mujer pero siempre la misma
y yo otro hombre sin dejar de ser tuyo))

(((y eso era ser más que nosotros mismos)))

Canciones que los muertos cantaban a los vivos
estaban en tus manos, guardianes de los sueños
donde se despuntan flores que se encienden como antorchas en la noche.

Ayer es tiempo hoy no es hoy mañana no es mañana.

Todo es tu espejo amarrado con mecates a mi espalda.

Sos la poeta: me nombras y existo;
desenvuelvo desde un punto geométrico
y crezco como un árbol anhelando follaje en medio de la ciudad.

Una muerte más muerte y una vida más vida
busca uno—mendigo viajero sueño—
ante el pecho convertido en un país desconocido.

Los hijos que no tuvimos
eran las cosas que nos rodeaban,
pero con una sonrisa de quien descubre
a una madre y a un padre.

Yo, verso caminante,
bajo la sombra del agua me escondo como debajo
de una piedra—

yo busco trémulo el olvido trémulo,
-y pronto iré a mi tumba a depositar flores-
llevado por la mano de tu nombre.