Nuevo Amanecer

Vida, poesía y libertad

A los cincuenta años del fallecimiento del escritor Manolo Cuadra y a los treinta y uno del asesinato de Carlos Fonseca Amador, como homenaje ofrecemos este texto de Onofre Guevara y la reproducción de un viejo pero vigente artículo de Cuadra

Los prologuistas de dos libros de Manolo Cuadra, el poeta Julio Valle-Castillo y el novelista Lisandro Chávez Alfaro, coinciden en que el motivo de su separación del Movimiento de la Vanguardia granadina tiene una raíz social y, en consecuencia, también ideológica. La parquedad del anuncio periodístico de la aparición del libro “Itinerario de Little Corn Island” (1937) se debió, según Lisandro, a que “por miopía intelectual o por recelo no supieron leer sus contemporáneos en la acerada brevedad de un libro (…) que había entre ellos un excelente narrador, que ya no tenían que profetizarlo, ni esperarlo, ni buscarlo en la lejanía.” (*)
Valle-Castillo precisa que el “haber calificado como técnico en radiotelegrafía” fue para Manolo pasar de “la convergencia e identificación artística, clasista y generacional” con la Vanguardia, a su divergencia y hasta del enfrentamiento posterior. Y para los que vieron en su oficio técnico “un descenso en la estratificación y en las relaciones sociales”, para Manolo fue “uno de los orígenes de su evolución ideológica.” (**)
Estas cápsulas biográficas de Manolo, tuvieron expresión durante toda su vida. Siendo el segundo intelectual de gran valía en ligar sus ideales estéticos con sus ideales sociales, después del poeta Salomón de la Selva, superó a éste en cuanto a que sus actividades literarias, sociales y políticas las ligó de forma permanente e indisoluble.
El libro “Itinerario” lo concibió durante su confinamiento en la Pequeña Isla del Maíz de nuestro Caribe. El dictador Anastasio Somoza García le confinó poco tiempo después de que Manolo encabezara el comité de huelga de los choferes de Managua en 1936, como miembro del Partido Trabajador Nicaragüense (PTN). Hubo otra ocasión en la cual Manolo dejó testimonio de su activismo social y político, y fue en 1935, cuando una asamblea del comité central del PTN, en Masaya, lo eligió miembro de la comisión redactora del programa partidario. Quizá el documento no lo haya redactado solo, sino junto a los otros comisionados, Ricardo Zeledón, poeta y zapatero, y el sastre Jesús Maravilla Almendarez, pero sin duda que refleja su “evolución ideológica”.
En este programa, radical para aquella época, posiblemente también para la actual, tiene un claro ideal de justicia, que Manolo dejó registrado en aquel documento. Veámoslo, si no, en el siguiente resumen:
Democracia funcional (congreso nacional con representación obrera y campesina); Código del Trabajo, para no permitir el desempleo, establecer el salario mínimo, proteger a las mujeres y los niños, y al obrero ante accidentes de trabajo; jornadas de siete horas en la ciudad y de cinco en el campo, y derecho de huelga; abolición de las deudas hipotecarias; derecho a gozar agua de forma gratuita; libertades de reunión, asociación, locomoción y expresión; impuesto progresivo al capital; derecho a la vivienda y la tierra.
Socialización de las empresas industriales y agrícolas; eliminar el agio, clausura de bancos y casas de préstamos, y un banco de préstamos del Estado; el Estado debe desarrollar la industria y la agricultura; abolir impuestos sobre los artículos importados de primera necesidad y aumento de los impuestos a los artículos de lujo importados; sólo el Estado debe ser el dueño de la tierra; lucha contra el imperialismo; unidad centroamericana; cancelación de la deuda externa; abolición de los tratados que lesionen la soberanía nacional; socializar la educación; derecho al trabajo y la vida… y quien no trabaja no come.
Mucho del contenido de este programa es factible, otros radicales y hasta utópicos, como se dice hoy, pero hacen un solo clamor por la justicia social que para hombres como Manolo es la razón de su vida, de su poesía y de su amor a la libertad.
Hay consecuencia de Manolo como intelectual de izquierda en todas las etapas de su vida; incluye su militancia en el PTN, su lucha antisomocista, su amistad con el Partido Socialista Nicaragüense y, por iniciativa de este partido, su encuentro con Carlos Fonseca Amador en Costa Rica.
Esa amistad nació cuando Fonseca llegó a Costa Rica, enviado por el PSN, en busca de salida hacia Europa para asistir al Séptimo Festival Mundial de la Juventud de Moscú, 1957. Este hecho es de interés histórico aclararlo. Carlos Fonseca, para protegerse y cubrir su vínculo con el PSN –y seguramente de acuerdo con Manolo—, le atribuye al poeta la iniciativa de su viaje a la URSS en su libro “Un nicaragüense en Moscú”. Esto no se ha querido reconocer, por sectarismo y miopía política.
Meses después del encuentro con Fonseca, el 14 de noviembre de 1957, Manolo moriría en Managua. El recién pasado jueves ha cumplido cincuenta años de fallecido, y este resumen de su vida es un homenaje a su memoria. También lo hacemos en memoria de Carlos Fonseca, ya que el 8 de este mes se conmemoró el XXXI aniversario de su muerte.

(*) Prólogo del libro “Solo en la compañía”; (**) Prólogo del libro “Tres amores”.