Nuevo Amanecer

De allá me llaman


Hace poco envié una circular a colaboradores y amigos de NUEVO AMANECER CULTURAL y míos, informándoles que éste sería el último mes que laboraría en EL NUEVO DIARIO como director de este extraordinario suplemento y digo extraordinario gracias a la calidad de los textos de nuestros colaboradores y a la lealtad de nuestros innumerables lectores. Todo esto, el vínculo cultural y afectivo entre nosotros, lo he percibido una vez más en los mensajes recibidos, y hasta en los reclamos de quienes no recibieron en su momento dicha circular. Mis disculpas a estos últimos, y mi explicación a todos sería que, Locos pretextos, como el de mi jubilación, estando aquí ¡de allá me llaman!
Reitero que siempre estarán con ustedes Onofre Guevara López, mi brazo izquierdo en estos últimos años aquí, y mi antigua secretaria Victoria Bustillo, reliquia por todos conocida, y desde noviembre mi sucesor en esta Dirección, el escritor Erick Aguirre Aragón, a quien les pido brinden todo su apoyo. Después de veintisiete años y cuatro meses de aparición puntual, consecutiva e ininterrumpida, el de este sábado es el último NUEVO AMANECER CULTURAL que dirijo, y quiero hacer constar que aunque quise que nuestro viejo Consejo Editorial continuara como hasta ahora, sus integrantes discretamente han preferido acompañarme en este mi retiro, que no implica que la aventura del espíritu que pregonaba José Coronel Urtecho haya cesado para nosotros, sino tan solo que vemos como Un viento de espíritus pasa.
Mi profundo agradecimiento por lo tanto para José Coronel Urtecho, Fernando Silva, Claribel Alegría, Ernesto Cardenal, Ernesto Castillo, Julio Valle-Castillo y Onofre Guevara López, por su complicidad. Mis mejores deseos para el futuro de NUEVO AMANECER CULTURAL. Me voy con la sensación de un servicio cabalmente cumplido, y por lo mismo satisfecho, orgulloso y ebrio de azur. A partir de ahora, desde la ventana de Alfonso, cotidianamente estaré comprobando que Un trozo azul tiene mayor/ intensidad que todo el cielo, ya que en mí, repito, siento bullir locos pretextos./ que estando aquí ¡de allá me llaman!