Nuevo Amanecer

Traicionero, engañoso, amante corazón


Veo pasar hojas coloridas arrancadas de sus ramas.
Se apagan las velas con la misma humildad
con que se extinguen las angustias y las ansiedades
y el agua y el fuego de los dones.
Pronto no habrá hielo que me separe, ni fuego que me una
en el juego peligroso de los sentimientos.
La muerte va al grano
y sus víctimas adorables tienen un alma lírica,
que no confía en quien perdona la vida.
Yo jugué recio para crear la voz propia de mi vida.
Soy un artista que encarné todos los personajes
y acabé con todos.
Traicionero, engañoso, amante corazón,
sólo me levanté para destruirme.
Me di la vida para arrebatármela.
La edad escarba hondo, me incumbe y lastima,
me canta canciones tramposas
con la voz de una sabandija desde una guarida de delicias
sobre una muerte más miserable que la vida,
sobre una vida sucia con una muerte limpia,
sobre ojos empañados
que miran como mira un animal
las margaritas gigantes de la mujer de tu prójimo,
sobre subir a los cielos en las alas de las pájaras del trópico
llevando las pequeñas porquerías de la dulzura y la inocencia,
o me canta letras sobre cómo hacerle caso al corazón
para que mi alma lo siga,
o para poner el agua mansa de mis abrigos rocosos
en los íntimos apartes de mi vida.

GRANADA, 4 de agosto, 2007