Nuevo Amanecer

Poemas


La reconciliación

Juan perdió la pierna derecha
Melchor perdió el brazo izquierdo
En el hospital de Managua, en terapia se conocieron
Melchor vive en San Judas.
Juan en el 380.
Don Jaime, fue responsable de Juan, trabaja con
el compañero Daniel, que fue responsable de Melchor.
Juan y Melchor comparten la mitad de un pico tostado muy azucarado, acompañado de una rojita. Son buenos amigos.
Ortega y Don Jaime, ala, hijuela, se me olvidaban, y con el Cardenal observan mudos la escena.
¡Gracias a Dios!

A Mario
Hermano, te acuerdas.
Te acuerdas de aquel encontronazo equivocado en cerro Chachagua.
Más de una hora de ráfagas, ta, ra, ra, pa,ra, ra,ta, ra,ra,ra. Ta, ra, ra…
Tú con aquel batallón…
Yo con mi batallón…
Tú en lo alto de la loma, te confundí con los Contras.
Yo en la hondonada, me confundiste con los Contrahaz.
En mi radio R-105, ruso, yo comunicaba, ¿quién copia, quién me copia?, Aquí plata para oro… Qap plata
En tu radio R- 105, ruso, tú comunicabas, flecha para trueno, aquí entre en combate, con los hijos de putas. El jefe parece que es Kaliman.
Yo, más perspicaz que vos, por tus maniobras te reconocí, salimos a salvo.
Nos juntamos en la hondonada, tus días sin ver a nuestra madre, tus ojos y los míos, eran vistos por muchos ahí…siempre lo recuerdo. Te dije cuidate, vi tu fuerte cuerpo subir, nuevamente el cerro, yo siempre orgulloso de ti, quedé viéndote, desde el bajo, muy pensativo, te acordás, se acuerdan también los de la juventud, siempre te admiran.
Pero en otro ta, ra ra, ra, ta, ra… La muerte, te acordás, te encontró.
El gordo Rodríguez aún se acuerda.

Herencia de guerra
Toco, abre la muerte
Toco, abre la viuda
Toco, abre el héroe
Toco, abre el mártir
Toco, abre un niño
Toco, abre un dinosaurio
Toco, abre el lagarto
Toco, abre la Churruca la puerta y la vida cierra.

Boxeador
Esquina azul, Kid Pinolillo
Esquina roja, la Mona Lisa

El réferi les acerca los guantes… Listos.
El chaparro con guantes negros y calzoneta roja.
El loco con guantes blancos y calzoneta azul.

Termina el primer round,
el público grita: ¡pegale duro, no jodás hijueputa, sos una mierda!

Una hermosa dama salta de la butaca y, con frenesí,
grita; lo noqueó, así me gusta hijueputa
justo cuando todos le mirábamos las grandes nalgas.