Nuevo Amanecer

“En Mensajes Cifrados, usted es parte de la maturranga”


“Mensajes Cifrados” es una llamada de atención al deseo, nunca a la cordura. El poeta ya se arriesgó a romper el amor, aunque la intimidad sea un dardo con el bisturí herido. Sin duda, Edgard Escobar Barba, su autor, es un conocedor del laberinto obsceno de las pesadillas. Un visionario del cuerpo asido del humor y de sus conocimientos. Muchas “sorpresas” del tramado del olvido encuentro en la lectura de “Mensajes Cifrados”, que quedan resueltas por el ojo buscador y preciso del poeta, que ha quemado sus pies, una y otra vez, con estoicismo y férrea voluntad de contar lo que le pasa a la vida desde el horizonte del dolor.
Escobar Barba se mete a desentrañar los impasibles velos ocultos de la vertiginosa memoria y los recuerdos sobre el cordel en llamas, para caminar y hablar sobre los inventarios de la desesperanza y la ocasión vital, estimulada, no disimulada, para no declararse culpable la ingrata refriega que provoca el vacío de la tristeza.
“Mensajes Cifrados” hace estallar en el desván de la noche perdida los aceros del arrepentimiento, los que quedaron abandonados, para cortarle la lengua al decir del silencio. Este libro del narrador Escobar Barba, fugaz en la distancia, un guía mordaz en el espesor del contagiante humor, no pasa pena, siembra y extremiza los hilos de las historias que crea y se matizan en diversos géneros que al final se leen, se protegen, se encumbran en el desasosiego, pero no sucumben ante la penumbra de la espera.
Escobar Barba ha sabido encontrar en estos largos años de escritura los libros profesionales de su creación, de su bregar de sacrificios, auxilios a su alma emprendedora y nunca pusilánime a ocultar sus incómodos dolores.
En la lectura de “Mensajes Cifrados” cerramos los ojos y los abrimos, para encontrar una flor sollozando sobre una sombra humillada en la impaciencia, pidiendo beber sed en las aguas de los brazos del poeta. Escobar Barba ha sabido escoger al contar sus historias desde la realidad interior, sin dejar de expresar, desde la observación profunda y el análisis, lo que le pasa a la vida en su trémula pasión de crecer en sus personajes. Celebro que Edgard Escobar Barba siga estudiando los secretos de la escritura y exponiéndose a la crítica, pero reflexionando para influir en los caminos de la incomunicación como un emprendedor de la autonomía de sus libros.