Nuevo Amanecer

Varado en el medio de la nada

A mi nieto recién nacido, Andrés Alejandro Francisco de Asís, hoy que cumplo 62

Siempre amé a las mujeres intensas
con la misma pasión irracional del incomprensible maldito odio
que le tenían los blancos a los negros en el sur de los Estados Unidos,
y volví diario a mi martirio
como un asesino regresa al lugar de su crimen.
Aunque viva tocando la armónica y tenga música por dentro
las mujeres me decapitaron, me hechizaron
y me dejaron hablando solo, como un títere sin cabeza.
Hay muchas formas de matar a una persona,
unas son lentas y otras duran toda la vida.
Cuando uno se ve envejecer siente que jugó, ganó y perdió
pero uno siempre tiene un diablo adentro
varado en el medio de la nada.
A mi juventud le gustó malinterpretar la verdad.
Yo tuve, como todos, una juventud invulnerable
y una insaciable vara de medir la vida en la entrepierna.
Mujeres hermosas, peligrosas, orgullosas,
caminaron desnudas hasta mí en rituales aborígenes
y como unas polillas pervertidas se comieron mi música.
Muchos de nuestros errores son las mejores cosas de la vida
y la idea de que otra persona nos completa
me hizo encumbrar el animal interior de las mujeres
que cuidaron con extrema devoción el abismo
/infinito de mi juventud
y entelaron mis sueños igual que entelaron mis dudas.
La juventud es la belleza trocada en verdad
y su prisión es una jaula de ciegos tropezando.
La infelicidad en la juventud
es indefinida como un pozo profundo,
enciende fogatas con las pasiones desgraciadas que arden
y conduce a un inválido ciego que le teme a la oscuridad.
La juventud no le teme a nada ni a nadie
porque tiene güevos de acero inoxidable.
La juventud se pinta los labios con rojo carmesí
/y las uñas con rojo pasión.
La juventud es capaz de transformar el mundo sin tocarlo.
La juventud no tiene memoria,
tiene rostros ayunos, llagas y animales de la noche
que no se espantan con el terror de la quietud,
ni con la fascinación de las flores salvajes del desierto.
La juventud es una complicada fantasía y el enredo del drama.
La juventud siempre se sale a la piel como un ciervo arisco
y a las mujeres les pone los ojos de las gatas salvajes.
La juventud es el gavilán y la presa
y cuando mata muere.