Nuevo Amanecer

Paraíso del amor e infierno de ojivas


A mi amigo Rolando Steiner, quien con su
sideral silla a los astros conmocionó.

Es un día domingo, de un nostálgico mes de julio. Son la una y veinte de la tarde, el verano ha cercado Berlín, casi por completo.
Estoy en el aeropuerto de Schonnefeld, Berlín oriental. Me marcho de Europa para siempre... bueno eso espero; aquí el frío es muy frío. Anhelo las poéticas calles de la espectral ciudad de Matagalpa, en donde un día conversé en absoluta intimidad con los robustos pinos del parque central... allá por el año de 1977, en una oscura noche de dictadura militar. Regreso “al país de la áspera armonía” a la América “que aún reza a Jesucristo”.
Estuve cuatro insensibles inviernos, en el grisáceo Berlín. En el “real socialismo”: ese concepto significa que para los socialistas alemanes así como para Moscú, los únicos y verdaderos comunistas son ellos...
Atrás han quedado muchos amigos, de todas las latitudes, Michael del Congo Brazaville, Enche de Mongolia, Abad del Yemen, Gunter, un alemán que cifra los ochenta y cinco años de edad, quien al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tuvo que regresar a pie de Etiopía a Berlín... ahora vive en un cómodo apartamento que le dio el Estado, cerca de Ho Chi Min strase. ¡Vive solo!
...El socialismo está siendo sacudido por una renovación... Perestroika ha sido nombrada... En el otoño de 1988 vino a la capital berlinesa Michael Gorvachov, yo vi el veloz y enigmático desfile de las azabaches limosinas, que sobre la avenida Unter den Linden dirigíanse hacia el palacio de gobierno.
Gorbachov tuvo una fuerte discusión con el presidente Erich Hocneker; el presidente Hocneker le ha dicho que si quiere destruir el socialismo en la URSS, que lo haga, pero que no retire los misiles nucleares de suelo alemán. Gorbachov le ha respondido que la decisión del PCUS es irrevocable...
Llevo poco equipaje, tanto recuerdo no podía alcanzar en mi pequeña burjaca. Dejo tantos sueños, tantas alegrías, tantos días duros y tristes de disciplina, estudio y espíritu. Amores de fruslería y un gran amor, la mexicana: Lourdes de Coyoacán, de la avenida insurgentes, México, DF.
Viví cuatro largos años en el pueblito de Bernau, 30km al norte de Berlín. Estudié ciencias políticas, la mayor enseñanza que obtuve es: lernen, lernen, aprender, aprender...
Mientras... en el aeropuerto (flughafen), de Schonnefeld; los recuerdos hacen largas filas, tienen sus pechos henchidos y sus ojos humedecidos... no puedo asirlos a todos... hago lo que puedo. Entre la multitud de raudos recuerdos, se aproxima el insigne, el elegido, es casi un icono para mí... y es el que ha fraguado estas hiperestésicas notas, es: Wandlitz.
Wandlitz es para mí el paraíso mismo, está situado a 5 km de Bernau, estuve ahí en dos ocasiones. Sus campos verde emboscada y azul napoleónico son serpenteados por una ebanica y estrecha carretera, flanqueada por elevados pinos y gráciles abedules, que hacen que la travesía sea embrujante: creo que sí, por alguna razón el camino a Wandlitz estaba embrujado. O donde hay árboles, hay lúdico embrujo. ¡Ahí dentro, en la espesura de la vegetación, posábale al sideral manto la escuela de la juventud!
Cada otoño llegan a este lugar --como benignas torcazes-- joviales trovadores que acampan delgados y confusos... y al despoblarse la estiválica estación: parten henchidos de nostalgia y más confusos aún... but life is life!
Por las noches, las guitarras lloran, melodiosas voces, interrumpen el tranquilo sueño de los árboles, y púberes canéforas se juntan en folklórico ramillete de inefable armonía, dando formidable testimonio de lo perenne e infalible del amor.
Aún resuenan en mí, como ontológico campanario, las eróticas y fecundas risas juveniles, preñadas de pasión y frenesí.
Extraña y hermosa entelequia, ha hecho viajar miles de kilómetros a estas inéditas almas, para darse cita a este cósmico enjambre de delirantes y contumaces cupidos, que procuran la prolongación de la angustia y la fe...
Al centro del bosque, un apacible lago, azul imaginación, refleja fiel, diamantinos corazones, prosternándose ante provocativas y sensuales esmeraldas... tan es así que, los mismos astros, literalmente embelesados, se arremolinan para mirar tan bello y mágico ritual...

“pues la rosa sexual
al entreabrirse
conmueve todo lo que existe
con su efluvio carnal
y con su enigma espiritual...”

Lo paradójico y fantasmal de este epifánico bajel de ensueños es que está rodeado por doquier de misiles nucleares... en Wandlitz han esculpídose dos eternas luchas: el bien y el mal.
¡Wandlitz es un paraíso del amor e infierno de ojivas!

Berlín, 31 de julio de 1989.