Nuevo Amanecer

Tiempo de Frío


La indiferencia, en su acepción de apatía, de no comprometerse para evitar riesgos es una constante que marca los catorce relatos que el narrador hondureño Galel Cárdenas presenta en “Tiempo de Frío”, título y paratexto del libro, que a mi parecer ratifica la frialdad con que muchas veces vemos pasar las miserias que agobian a la sociedad contemporánea, con la abulia e insensibilidad de quien ve llover. Galel Cárdenas aborda temáticas rurales o citadinas, y las cuenta con un lenguaje desabrochado, poblado de modismos idiomáticos que sólo son del dominio de quien conoce la idiosincrasia y el habla de su pueblo. Por ello, para darse a entender con ese pueblo, algunos de sus relatos están contados en catracho, es decir utilizando frases y entonaciones frecuentes y características de los hondureños, estilo que recuerda al de “Pobrecito poeta que era yo”, excelente libro del narrador, poeta y revolucionario salvadoreño, Roque Dalton.
Galel Cárdenas, con más de veinte años de ser profesor del Departamento de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, utiliza ironía corrosiva para denunciar las violaciones de derechos humanos en su país. La violencia intrafamiliar --enfocada desde la otra cara del espejo-- está presente en “Pedro Infante Vive”, donde recrea el calvario cotidiano padecido por un varón sometido a la brutalidad femichista de su mujer, hasta que junto a otros varones domados busca su liberación en la organización, que intencionadamente lleva el nombre del charro mexicano, símbolo del macho. O en “El Vivientero”, donde con áspera crudeza denuncia los asesinatos de campesinos hondureños, quizá en Olancho, en los años 70, a manos del ejército, la oligarquía terrateniente y las compañías fruteras extranjeras.
Cárdenas es poseedor de un género versátil, pues también nos entrega relatos en los que el protagonista es capaz de reírse de sí mismo, como ocurre con el muchacho que en la Judea representa a Cristo; o de frustración, como la que carcome el espíritu de albañil al verse incapaz de hacer realidad pequeños sueños, de pequeños miserables en las fiestas de Navidad; o el sarcasmo expreso en las relaciones homosexuales entre cadetes del colegio militar, que recuerdan “La ciudad y los perros”, de Vargas Llosa; o el temor al despido que maniata al pobre oficinista, que llega tarde a su trabajo, a sumergirse, junto a otros, en la rutina improductiva que marchita sus vidas, desde las 8 de la mañana hasta las cinco de la tarde.
“Tiempo de Frío” muestra la impasibilidad con que algunos ven pasar los acontecimientos de sus vidas, comparándolas --como si de ficciones se tratara-- con películas del cineasta Steven Spielberg. Quizá a ello se deba que mientras algunos comentan el macabro hallazgo de las osamentas de gente desaparecida, quizá hondureños, otros hablen del martirologio de los judíos en la Alemania hitleriana, recreada en La lista de Schlinder, vista desde la comodidad de las butacas, de la sala acondicionada del centro de compras, la noche anterior.
El Dr. Galel Cárdenas obtuvo en 1986 el Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío en Nicaragua. Ha publicado los libros de poesía “Pasos de animal grande” (1986) y “Estación Madura” (2002); el cuento “La sangre dio una sola vuelta” (1992) y las novelas “Zona viva” (1993) y “Fiebre sin fin”, en 1999.
Managua, abril 2007.