Nuevo Amanecer

El Güegüence y el Señor Letrado


Señor Letrado.-
Ruego a mi Díos proteja a usted Señor Güegüence y a toda su folklórica familia.
Güegüence.-
Ruego a nuestro Dios por que siga su prosperidad señor representante de la “Ciudad Letrada”.
Güegüence.-
Forsico, hijo mío, sangre de mi sangre y de nuestro Padre, Diriangén, mande a suspender en toda Diriamba, en el campo y en la ciudad, toda festividad, toda fiesta patria, política, religiosa, toda actividad comercial, escolar y universitaria y todo trabajo y que Don Ambrosio, tu medio hermano que vaya a solicitarle a los señores gobernantes y señores principales, que suspendan en sus campamentos toda música, bailes, cantos, y danzas y motivos agradables y que nos reunamos en Apompuá para debatir nuestra verdad precolombina, no necesariamente la que nos han dado a leer la cultura dominante, vamos a hacer y decir las cosas como son, como Dios manda.
Forsico.-
Sí Tatita, tiene usted razón, yo vivo confundido, dicen de usted y de nuestra gente, un montón de barbaridades y mentiras, ahora he venido comprendiendo que lo hacen desde su condición económica, política, cultural y religiosa y desde sus intereses y desprecio a nuestra verdad, Dios bendiga a nuestro pueblo y a usted Tatita.
Don Ambrosio.-
Voy para allá Güegüence, aunque yo esto y más confundido, porque usted me ha mantenido y me ha dado todo su respaldo, no así los señores principales que me han querido mantener en la ignorancia, lo que pasa es que me carcome la existencia por querer imitar a lo que no me pertenece y hablar mal de usted, a sabiendas que su verdadero tesoro es su cariño, esfuerzo, alegría, sabiduría, su noble causa rebelde, su protesta y su amor, no así lo que otros valoren que es su cajonería de oro y plata.
Güegüence.-
¡Válgame Dios!, ya era hora que dejaras de ser un muchacho hablador, como un loro colorido, mal agradecido y boca floja.
Señor Letrado.-
Válgame Dios, Señor Güegüence, ahora hasta el muchacho, su entenado, cree en usted…
Güegüence.-
¡Válgame Dios!, Ambrosio ha despertado en su vida y decisiones, ya no vive tratando de imitar otras vidas ajenas, extrañas cuyas culturas viven en vanidades, obsesiones, indiferencias al verdadero motivo del vivir, para ellos la vida es un negocio, el hogar es un negocio, la salud y la educación es un gran negocio, el espíritu, la mujer, la guerra, la paz es un negocio, el sueño, la honestidad, la función y el cargo público, superarse es un negocio, nacer y hasta morir es un negocio, destruirse, alegrarse, hablar, callar, orar, todo es un negocio, antes vivíamos conviviendo con las estrellas, la naturaleza, la comunidad, el amor, nuestras creencias y principios, éramos nosotros mismos.
Señor Letrado:
Y cuál es su verdad Güegüence, ¿acaso no hemos escrito hasta la saciedad sobre lo bonito, escénico y folklórico de su obra y de toda conducta y aptitudes?, hemos hecho grandes y costosos esfuerzos junto a los gobiernos y los señores principales para que se hable de ustedes en organismos nacionales e internacionales, en teatros, diplomados, talleres, exposiciones, presentaciones, mal agradecido es usted Güegüence.
Güegüence.-
¿Y qué es lo que han dicho y afirmado de mí? Que soy sinvergüenza, embustero, cochonero, cínico, borracho, ladrón, pícaro, burlón, ignorante, palmado, que no tengo donde dormir, que me visto mal, que no tengo con qué defenderme, que ando con chancletas, que no tengo identidad, que soy mestizo, he perdido mis principios, mi ética, que nací en cualquier parte, confundirme con el Macho Ratón o el Toro Huaco en los libros, periódicos y escritos, me pregunto porqué jodido ustedes los “Letrados” desde 1630 se han referido a mí solamente para denigrarme con todos esos adjetivos prejuiciosos estigmáticos? nuestro máximo genio literario Rubén Darío, escribió “El Güegüence habla por el pueblo!, Carlos Fonseca, apreció su estrategia de resistencia ante el genocidio en su oportunidad, Dávila Bolaños, reconoció a los Cerros Altos—Diriamba como mi cuna indiscutible y otros reconocieron mi identidad como la UNESCO, cuando llegaron a ver la representación de El Güegüence en las fiestas de enero en mi inequívoca Cuna—Diriamba, observaron, analizaron y reflexionaron que ese nativo es la verdadera representación de la manguesa, por eso sus más de 375 años de estar en las calles, en un innegable estado vivo y que por eso me universalizaron, se me ha tildado muy negativamente, percibido como ignorante, pero realmente soy protagonista del sentir de mi cultura!
Señor Letrado.-
Pero qué atrevimiento Güegüence, si en realidad ustedes no existieran si no fuera por nosotros, somos los que nos mantenemos vivos, “La Ciudad Letrada”. Los revivimos, si no, nadie diera cuenta de ustedes.
Güegüence.-
Un momento señor Letrado, nosotros no somos “Vulgares”, ni ignorantes, somos una actitud, una conducta, una posición, una civilización, una cultura, una respuesta a la aculturación; somos una identidad, somos una filosofía, por qué han ignorado a nuestro Padre el Gran Cacique Diriangén? acaso no se roban y se siguen robando nuestra cajonería de oro y plata, nuestras riquezas, vivimos no por ustedes, sino porque estamos siempre por los siglos de los siglos en las calles de los Cerros Altos—Diriamba, llegamos de todos nuestros campos en carretas, sonamos nuestros tambores indígenas, hacemos nuestras enramadas para compartir con todo nuestro picadillo, buñuelos, chicha jengibre, nos vestimos con nuestros colores de añil, adornamos nuestras protestas con principios y creencias, con nuestras inditas y su huacal, marimba, chischiles, y adelante va nuestra Danza Guerrera del Toro Huaco, somos todo un pueblo que sigue vivo, fiel a su identidad, por eso es que vivimos, no por documentos anónimos, percibidos e interpretados por gente que ni siquiera estuvo ni ha estado en los Cerros Altos—Diriamba.
Güegüence.-
Además ponga mucha atención sr. representante de los letrados, desde hace muchas lunas, han venido agentes de Managua, Granada, Masaya, León y de fuera con mañas, astucia y dinero en busca de nuestros viejos guardianes de nuestra cultura y sabiduría, con el fin de apropiárselas, ¡qué tonterías! esos agentes sí son embusteros, porque la verdad es que solo mi pueblo las ha mantenido vivas, ¿qué interés hay en deformar la verdad y publicar documentos en donde confunden y desvirtúan? ¿por qué omiten e ignoran mi origen?, ¿por qué realizan conferencias egoístas, actos pintorescos?, a nosotros nos interesa nuestro origen, nuestro pensamiento y sentimientos, nuestra creencia, y nuestro presente, el Güegüence que hasta hoy está vivo.
Forsico.-
Su mensaje Tatita ha sido entregado, ruego a Dios Misericordioso que llene de humildad, tolerancia y honestidad a los que nos tratan de omitir, desvirtuar y mantener como un simple pueblo folklórico.
Güegüence.-
Ruego a Dios, Forsico, hijo mío que cuando te cases con la Suche Malinche y procrees hijos transmitan en la verdad, que éstos se sientan orgullosos y dignos de ser de la estirpe del Cacique Diriangén, dignos, cultos y valientes con alta estima, que no se afrenten de sus padres, y sus raíces y válgame Dios no continúen refiriéndose a El Güegüence como igualado.
Sr. Letrado.-
Ruego a Dios Güegüence, que usted tenga la suficiente capacidad para debatir sobre su origen, identidad y cultura. No sé que van a argumentar ante la ciudad letrada; señores principales y señores gobernantes Güegüence.
Güegüence.-
De los Cerros Altos—Diriamba, no hemos enviado a nadie a investigar, descubrir ni imitar ninguna costumbre, bailes, máscaras, procesiones, comidas, documentos de civilizaciones colindantes para poder justificar nuestra identidad, nosotros somos nosotros mismos, y así hemos permanecido en el tiempo y el espacio como “Güegüence mestizo” por más de 375 años.
Desde los Cerros Altos—Diriamba
En el corazón de la Gran Manguesa
Con cariño, admiración y respeto
A nuestro mundo diverso
Diriamba, 17 de abril del 2007
(En el 487 aniversario de la heroica batalla del Cacique Diriangén contra el invasor extranjero)