Nuevo Amanecer

En manos de la juventud


Ars poética (Premio Internacional Neustadt) es la reciente compilación de poesía de Claribel Alegría que se presentó el martes 20 de marzo en la sala principal del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica. Esa noche, a las seis y media, según se podía observar, la juventud se dio cita para escuchar, leer y compartir con Su Majestad los versos que representan siempre un espíritu evolucionado y nostálgico, con el endémico e inherente estilo de Claribel, fluidos y deliciosos los versos al pasar por los labios y perderse en el viento. Con Ars poética se presentó el libro de Missael Duarte Somoza, Líricos Instantes, ganador del Segundo lugar en los V Juegos Florales de Centroamérica, Panamá y Belice 2006.
Ars poética está dedicado “A todos los jóvenes de Centroamérica, en especial a los poetas y escritores”. Y toda la elaboración del mismo ha estado en manos de jóvenes que hacen la literatura a diario, procurando vivirla a plenitud. La selección es de Francisco Ruiz Udiel, que ha elegido la más representativa poesía de Claribel en las diferentes etapas de su vida y obra, una antología que va desde el año 1948 hasta el año 2006. El cuido de la edición a cargo de Ulises Juárez Polanco, el diseño de portada y diagramación es creación del joven diseñador gráfico editorial Jorge Pavón, de 26 años, todo esto con el apoyo financiero de Leteo Ediciones, Holcim (Nicaragua) S.A. y la Asociación Nicaragüense de Escritoras Anide.
Un libro de Su Majestad a cargo, en todo su proceso editorial, de jóvenes, un público lector lleno de vida y prácticamente de edad entre 18 y 40 años, un escritor de 29 ó 30 años que presenta su obra hombro a hombro con la maestra y una dedicatoria fresca y sincera es la mejor demostración de que la literatura centroamericana está en manos de la juventud, que demuestra cada día su capacidad de dar lo mejor y de brillar por sí solas o en grupos sociales ante los espectros de la vida común, trabajo, carestías, limitaciones, ofuscaciones políticas, medio ambiente casi destruido, violencia, la competencia que es cada vez más inteligente, extrovertida, genial.
A esta juventud nos acompaña la escuela de la elaboración de literatura con razón y con sentimiento, sin ser olvidada la magna emoción que mueve toda esta cultura creadora. Según se lee en los poemas de Claribel, existe una capacidad de soñar, creer y buscar el destino. Claro es y de conocimiento de todos la belleza de sus versos, la palabra insinuante que se manifiesta en imágenes no descritas, que se desenvuelve en el pensamiento propio al absorber su obra; la esclarecedora vibración mística de quien es y será un ser con vocación cosmopolita, un ser completo en carne, alma, espíritu y literatura como hija, descrita una personalidad en su identidad nicaragüense, salvadoreña, del mundo. Una educación y enseñanza que no necesita de lecciones, basta con que escriba Claribel para que quien tiene el deseo de aprender aprenda, basta con unas líneas. Es, entonces, una poesía algo así como decir “epigrafiada”, la cualidad única de “epigrafiar” su poesía con la propia palabra, dar rienda suelta a una imagen y un estado de ánimo para que se conozca el nacimiento y el fin de un poema con solamente una insinuación de la autora.
En uno de mis poemas favoritos se puede leer parte de esta filosofía que nos demuestra que a veces la poesía da energía para todo, y uno se admira de cómo un acto subjetivo, intangible e inmensamente pleno y majestuoso puede encarrilar posiciones y rutas de la vida común --y no poética-- hacia capacidades y talentos brillantes, una fuerza poderosa que despierta energías en las personas, sencillamente es así como son los sueños, que uno mismo los produce.
SON ALTAS
Son altas las columnas de mi sueño,
van hacia el canto de los pies descalzos
del fondo de mí misma se levantan
Y suben por el viento en espirales.
A veces las sorprendo entre las nubes
en la tarde dorada, en las estrellas
en todo lo que es bello se detienen
y siguen en su viaje iluminadas.
Qué finas las columnas de mi sueño
casi se me confunden con la niebla
no las puedo ver más, angustia, sombra
qué miedo de que caigan y se quiebren.
No, no pueden caer, van hacia el canto
hacia el canto que es suyo y las espera.
del fondo de mí misma se levantan
y suben por el viento en espirales.
Y, de toda esta poesía hecha realidad y palabra viva, Claribel espera que “algún poema o dos le sirvan a alguien para iluminar su camino o embalsamar su herida”. Clara Isabel Alegría.
27 de marzo 2007.