Nuevo Amanecer

Envío abril 2007


Equipo Nitlapán-Envío analiza los cien días de gobierno bajo el título “Cien días en Babel”. Triángulo de las Bermudas, como le llamó en 2005 Emilio Álvarez Montalbán, historiador y político conservador, o Torre de Babel.
Cómo será presidente Ortega: Alemán libre y el cardenal Obando sigue como “Líder espiritual”, incorporado al nuevo gobierno. Le entregamos algunos de los aspectos más relevantes de este análisis:
“Arnoldo Alemán Libre Por Dos Razones: Daniel Ortega decidió dejar libre el 16 de marzo a Arnoldo Alemán bajo la fórmula de “país por cárcel”, una conce­sión que le otorgó Ortega, pero que asumió “institucionalmente” el Siste­ma Penitenciario. Con esta decisión Nicaragua entró al penúltimo capítu­lo de la crónica de una vergüenza anunciada. El último será la libertad definitiva de Alemán, para la que nos han venido acostumbrando gradual­mente, dándonos “atol con el dedo” y “de a poquito”, para que podamos di­gerir lo que tendría que ser indigerible.
Ninguna palabra usó el Presiden­te ni ninguno de sus funcionarios para cubrir la vergüenza, dejando así al des­nudo los dos objetivos de esta decisión de la que Ortega es único responsable.
Alemán continúa siendo un pode­roso factor de división entre los libe­rales, algunos de ellos ya en pláticas para lograr la unificación en un único partido. Recorriendo el país para se­guir manteniendo cautiva de su lide­razgo a la población liberal rural, la menos informada y tradicional, Ortega se garantiza que esa fractura se profundice.
Y eso --una gira de mil kilómetros por las zonas de mayor tradición libe­ral del país-- fue lo primero que hizo Alemán, a pesar de que los anteriores privilegios que se le concedieron a este reo le fueron otorgados por su condi­ción de “valetudinario” con diez enfer­medades crónicas y graves.
A cambio de dejar a Alemán reali­zarse políticamente en ruedas de pren­sa, declaraciones y giras políticas por su país-cárcel, pero manteniendo pen­diente su sentencia definitiva, Ortega obtiene los votos de los diputados del PLC para llevar adelante sus proyec­tos, para asegurar nombramientos de incondicionales en los cargos públicos y para las reformas constitucionales que ya se están cocinando y que se deben servir a la mesa antes del fin de este año para entrar en vigencia en 2008.
El Pacto Sigue: Dame Y Te Doy: Ortega liberó a Alemán y Alemán le cumplió a Ortega. El 28 de marzo el PLC se unió al FSLN para elegir en la Asamblea Nacional a cuatro magistra­dos de la Corte Suprema (dos y dos), al Fiscal y a la Fiscal Adjunta (uno / una) ya 16 conjueces (ocho / ocho) y a otros diez cargos, siguiendo las coordenadas trazadas por el pacto desde 1998: mi­tad / mitad, ahora yo / después tú, dame / te doy. Después de haber llenado gar­gantas, mantas, afiches y spots durante la campaña, la palabra “pacto” ya no se emplea tanto, pero su significa­do permanece intacto.
El gobierno de Ortega, que siem­pre la rehuyó, no le ha buscado nin­gún sinónimo eufemista. Tampoco el PLC. Junto a los liberales de Alemán, los danielistas en el gobierno argumentan diciendo que en toda democracia sucede así: negocian quienes tienen votos y hacen mayoría de votos quie­nes saben negociar. Con esta elección, muy pronto se demostró que no había razones para tantos “beneficios de la duda” que le obsequiaron al nuevo gobernante después de su triunfo electo­ral. No hay duda alguna: es con los ladrillos del nefasto pacto que ha destrui­do cualquier sentido de institucionalidad en Nicaragua, con el que se levan­ta hoy el nuevo proyecto, la nueva Ba­bel en la que los nicaragüenses deberemos comunicarnos por los próximos cinco años sin entender lo que somos o lo que decimos.
Un Nuevo Cargo “Ad Hoc”: En el otro vértice del triángulo que sostiene la torre que hoy se levanta reaparece el cardenal Miguel Obando, que decidió por fin aceptar la oferta que le hizo en febrero el presidente Ortega para encabezar el Consejo de Reconciliación y Paz, nueva institución que Ortega le creó “ad hoc” para que el prelado continúe dando declaraciones, protagonizando mediaciones, hacien­do recomendaciones, aconsejando y exhortando, espacios que había ido perdiendo desde que en abril de 2005 el Vaticano le aceptara, por razones de edad, su renuncia al cargo de arzobis­po de Managua, que ejerció durante siete lustros.
La oferta hecha por Ortega a Obando provocó escándalo en un sec­tor de la opinión pública y divisiones en la Conferencia Episcopal: tres obis­pos expresaron su desacuerdo con que el Cardenal aceptara ese cargo. ¿Qué sentido real tenía integrarse al gobier­no con una misión tan genérica como la de reconciliar, tantos años después, a los bandos enfrentados en la guerra de los 80 o para administrar tareas tan propias de otros ministerios como conseguirles tierras, estudios, pensiones o proyectos de desarrollo a los ex com­batientes de ambos ejércitos?
Calculando lo inapropiado de la oferta y el escándalo que estaba cau­sando, el presidente Ortega escribió al papa Benedicto XVI rogándole que le permitiera al cardenal dar el sÍ. Días después, Obando, sin disimular su deseo de ocupar el cargo, viajó a Roma a una audiencia privada con el Papa para presentarle sus puntos de vista.
Mensajes Contradictorios: En esta situación, la economía perma­nece como rehén de la política. La zona económica de la torre aparece llena de palabras ambivalentes y gestos ambi­guos que construyen un discurso co­yuntural.
Si el proyecto político está muy claro para la pareja gobernante y su círculo cercano y es de largo alcance, lo que vemos en la economía refleja que se carece de una estrategia de desarro­llo económico y social de mediano pla­zo. “¿Para dónde va esto?”, se pregun­ta mucha gente en cualquier ocasión, y la respuesta es alzar los hombros con incertidumbre e impotencia. Para mu­chos, “sólo Dios sabe”. Para otros, “que se haga lo que Dios quiera”.
El gobierno no ha dejado de enviar mensajes contradictorios, buscando satisfacer simultáneamente las expec­tativas de la cooperación internacional y las de los empresarios extranjeros y nacionales que aguardan en el lado de la derecha, y la de los aliados latinoamericanos y sus bases partidarias, que lo aplauden y apoyan en el lado de la izquierda”.
Marina Ester Salinas Martínez