Nuevo Amanecer

La eternidad no puede ser suicida

“Los jueguitos de palabras han echado a perder el mercado del libro de poesía”

“Escribo de una forma clara, sencilla y directa. No soy un cazador de imágenes, para mí si la imagen viene está bien, pero nunca, nunca sacrificaré contenido por meter una imagen por muy brillante que sea”, comenta el poeta costarricense Juan Antillón, en este su periplo por Centroamérica, y quien ahora mismo se encuentra en Managua disfrutando de la poesía nacional.
Y es que, como ustedes sabrán, de un tiempo acá (tiempo relativo) han aparecido una suerte de poetillas que se dejan llevar por el poder de la imagen y se entregan a ella irreflexivamente, olvidando que el contenido de un texto es crucial, sobre todo cuando se trata de textos poéticos.
Por eso Antillón reitera que cree en la coherencia a la hora de construir las imágenes. “Yo no construyo imágenes con base en el absurdo. Es decir, hay juegos de palabras que se usan en la poesía y hay poetas que abusan, digamos, de la licencia poética. Por ejemplo, estas líneas: el tiempo se convierte en una eternidad suicida, no dicen nada, son una contradicción, son palabras vacías”.
“Les decía que no me gusta lo absurdo y la eternidad no puede ser suicida”, aclara el vate mientras reflexiona con los dedos entre su larga barba blanca estilo gurú oriental, ya que él tiene su teoría personal de la lírica: “Se trata de descubrir los matices ocultos de la realidad, no de inventarla. Por eso no hay que dejarse engañar porque eso que parece sugerir mucho es lo que no dice nada. Hay que usar los recursos para comunicarse, no incomunicarse. Los jueguitos de palabras han echado a perder el mercado del libro de poesía”.
Y el mismo Juan Anitllón (Heredia, 1940) ha sido víctima de ese mercado salvaje que no da entrada a un género legendario como la poesía, no obstante el futuro se percibe con buenas vibras para este bardo, pues es posible que pronto salgan a la luz ediciones salvadoreñas, guatemaltecas y nicaragüenses de su célebre poemario Isla, uno de los más sobresalientes del itsmo, pero que ha sido excluido durante casi veinte años de las antologías poéticas costarricenses.
A este respecto Antillón asegura que esta exclusión deliberada se debe “a que mi poesía es diametralmente opuesta a lo que se hace en Costa Rica, excepto por Oswaldo Sauma y Rodolfo Dada. “Ni siquiera Carlos Francisco Monge me puede ubicar”, literariamente hablando. Aunque vale la pena mencionar que Antillón sí fue incluido en la reciente y polémica antología Sostener la palabra, realizada por el poeta y escritor Adriano Corrales.
El poemario Isla fue merecedor del premio Ramón del Valle Inclán o Latinoamericano Educa, de 1987. A su vez este poemario obtuvo el premio nacional de Costa Rica Aquileo J. Echeverría, en la rama de poesía, convirtiéndose en el primer poemario doblemente premiado de la suiza centroamericana. Entre otras publicaciones de Antillón se encuentran Rosa de papel e Iba como bandera de música. El bardo anunció que próximamente publicará los poemarios En los pabellones del sueño, Territorio enemigo y Cómo no cortar una flor.
Durante esta semana, poetas y artistas nicaragüenses tuvieron la oportunidad de conversar e intercambiar impresiones con el poeta Antillón antes de su partida.