Nuevo Amanecer

Demarcación de la propiedad comunal en la Costa Caribe


Alvaro Rivas, Rikke Broegaard

Contribuyeron a esta publicación Wani, la revista del Caribe Nicaragüense, publicación del Centro de Investigaciones y Documentación de la Costa Atlántica, de la Universidad Centroamericana (CIDCA-UCA), de donde se tomó la casi totalidad de esta selección, y a Horizonte 3000, el organismo austriaco sin cuyo financiamiento hubiese sido posible la aparición de este texto.
Álvaro y Rikke, compiladores, entre otros autores son los que dieron a luz este documento acerca de los derechos de los pueblos indígenas, el cual inicia con aspectos históricos y antecedentes de la Ley 445 y el proceso de demarcación terri­torial en el Caribe nicaragüense. A continuación fragmento de la introducción de la obra:
“. .. propiedad es un derecho en el sentido de una demanda que se puede hacer cum­plir; [...] mientras la posibilidad de hacerla cumplir es lo que lo hace un derecho legal, esa habilidad en si misma depende de la fe de la sociedad en que sea un derecho moral.[‘…] Propiedad no está percibido como un derecho por ser una demanda que se puede hacer cumplir; es una demanda que se puede hacer cumplir, porque es per­cibido como un derecho humano” (Macpherson 1978: 11).
El respeto a los derechos de propiedad puede ser percibido como un derecho humano, como muestra la cita que encabeza esta introducción. Con la reciente aprobación de la Ley 445, la sociedad nicaragüense ha evidenciado su posición en torno a que los derechos de propiedad de los pueblos indígenas y comunidades étnicas es un derecho moral que esta so­ciedad tiene la obligación de hacer cumplir. Sin embargo, a pesar de la existencia de esta Ley, todavía quedan muchos elementos pendientes para lograr poner en práctica el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas en Nicaragua. Todavía falta gran parte de la demarcación de los territorios indígenas y la resolución de tantos conflictos de propiedad. Como siempre, aunque el marco legal es un paso importantísimo para expresar el reconoci­miento de derechos, los cambios prácticos y reales en la vida de los miembros de los pueblos indígenas dependen de la implementación de esta Ley.
Las contribuciones de este volumen parten en su mayoría de la importancia del reconocimien­to de los derechos de los pueblos indígenas como derechos humanos. Empezamos con una mirada rápida a la historia y los antecedentes de la Ley 445 y el proceso de demarcación terri­torial en el Caribe nicaragüense.
La lucha de los pueblos indígenas por el reconocimiento legal de sus territorios lleva varios siglos. No fue sino hasta hace poco más de dos décadas que el nivel de organización de es­tos pueblos en los diferentes países -caso concreto, Nicaragua- y en el ámbito del continente americano han acelerado la toma de conciencia de la sociedad internacional en torno al re­conocimiento de estos derechos territoriales y el acceso de los recursos naturales, principal­mente. En 1989, la adopción por parte de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), del Convenio 169 sobre pueblos indígenas -hasta la fecha, no ratificado por Nicaragua-, proveyó un instrumento que otorga las garantías necesarias para el reconocimiento de las sociedades indígenas, dentro del orden jurídico de los países, como sociedades con identidad propia que poseen un cuerpo claro de derechos fundamentales.
Uno de estos derechos sigue siendo el de la tierra según la tradición, la cultura y la voluntad de cada pueblo. Sin embargo, pro­blemas de degradación ambiental, desigualdad social y conflictos siguen entretejiéndose con los temas de regularización, demarcación y legalización de las tierras, al igual que muchas demandas conflictivas de derechos de propiedad y una distribución desequilibrada de tierras, en todos los países en desarrollo”.