Nuevo Amanecer

Tierra sin tiempo


Alvaro Urtecho

Poeta, crítico literario y ensayista. Nació en Rivas el primero de noviembre de 1951. Se bachilleró en el Instituto Nacional “Rosendo López” de su ciudad natal.
Hizo estudios de Humanidades en la Universidad Centroamericana y de Filosofía y Letras en Madrid y Barcelona. Luego pasó a Costa Rica, donde escribió su extenso poema “Cantata estupefacta” que, sumado a otros poemas, integraría su primera obra.
Trabajó, entre 1979 y 1983, en la UNAN-Managua como profesor de Filosofía y Literatura. Posteriormente se desempeñó como Investigador Literario en el Ministerio de Cultura.
Desde 1988 se dedica de tiempo completo al periodismo cultural.
Jorge Eduardo Arellano valora la obra Tierra sin tiempo: “Una vez más, Urtecho –el último en retomar la vertiente metafísica y visionaria de la poesía nicaragüense a través de fuentes europeas- medita sobre la soledad y la muerte, el cosmos y la música contemporánea: traza figuraciones del tiempo y rechaza “la impostura del dinero y de la mentira”, despliega recuerdos de infancia y retrata personajes entrañables, describe espacios telúricos y evoca paisajes pueblerinos: refiere –en fin- experiencias eróticas.
Dos secciones de Tierra sin tiempo (2007) –su quinto poemario- sorprenden: “Fémina suite”, por su inusitado despliegue sensual (¡toda una celebratoria galería de mujeres!; y “La corona de espinas”, por su transfiguración humana de Jesús”.

De Fémina Suite
Flash
Ni menuda, perfumada y pulcra jovencita
de recatada sonrisa con ojo seco de ardilla
que se vuelve ofidio en las gélidas oficinas
de la ciudad que nunca acaba. Ni larguirucha
y delgada mujer bíblica con cejas
de pájaro nacional asomándose
a los palomares de la tarde, apretando
el libro de los Salmos sobre el pecho
con olor a yerba.
No. Ni todas ellas
en una ni en ninguna. Ni solas ellas
en casas cuidadosamente cerradas
con candados y entrevistas en velos a través
de limpias persianas de vidrio.
¡Sí Isolda Cash! Pupila negra
sobre charco blanco.
Frente comba como nalga.
Ensortijado cabello como sartas
de arbusto o hiedra. Mujer negra
toda noche. Cacao y chocolate.
Regusto de sombra en curva.
Isolda Cash: al cash, al agarre,
a la toma, a la deriva, al si no te agarro
te persigo por Santa Ana en donde dobla
el bus y suenan las campanas
de tu iglesia.
Isolda al cash,
quitándote las chapas como estrellas,
quitándote tu cadena de fantasía
del grueso cuello sudoroso
que te incita al canto, al grito visceral
de la tribu, a la confesión del corazón
que necesita tanto la paz, el amor,
la cordura. Hablando de los hijos
que guardas para resguardarlos
de las alas del Mal. Escuchando
timbales y tambores que hacen
temblar la carne en cada bajo hondo.
Escuchándote a ti, mi amor,
y a Cran Berri, en este instante.