Nuevo Amanecer

La Habana, paraíso de mis recuerdos


de Pedro Martínez Duarte

La Habana, paraíso de mis recuerdos” es el inicio de una bitácora frente a la nostalgia del autor. Un monólogo que abre sus puertas a la aventura de un viaje entre la metáfora del vuelo y la ciudad que evoca un pasado inmerso en la vivencia de los hombres.
En la obra, el paisaje y la atmósfera cobran una importancia estrictamente aérea. Sobre todo si se trata de contemplar el cielo; “el cielo amaneció lindo para volar”, observa Pedro Martínez, o en enunciados más elocuentes como: “ella sonrió como lo saben hacer las aeromozas, es decir con una sonrisa de altura”. Las razones de estas comparaciones se hacen evidentes cuando el personaje confiesa que su sueño como militar era ser piloto.
La Habana, en sus más exuberantes descripciones toponímicas, es descrita como un paraíso con mucho ritmo y sabor.
Quienes llegan allí caen en un estado melancólico del que difícilmente logran recuperarse. Hay que saber volar para ir y volver mil veces. Saber volar y soñar para contarlo.

Francisco Ruiz Udiel
Managua. Ed. Ardisa, 2006