Nuevo Amanecer

Los sueños son una Rosa Carmesí


A Gloria

Entre la niebla y la noche
los sueños son una rosa carmesí,
los sueños son el momento para la franqueza brutal.
La hechicería de la vida viene de la magia de los sueños
y todo lo que vivimos sucede primero en el cielo,
todo lo que vivimos sucede primero en los sueños.
El alma en el sueño vive en un tiempo primitivo
y los miedos buscan su hogar en el sueño.
Toda vida en el mundo es una sagrada repetición
de los sueños.
El hombre está abierto por la parte de los sueños
para que entren obsesiones y fantasmas,
santidades y demonios.
Toda vida reconstruye el mito
que le entra por el boquete de los sueños.
Siempre acontece el mismo acontecimiento
desde tiempos inmemoriales.
Se nace, se sufre, se muere y se vuelve a resucitar.
Como en un juego apasionadamente infantil
repetimos aprendiendo y aprendemos a repetir.
Hay que adivinar el futuro
donde yacen ocultas las semillas en las selvas
donde los petirrojos cantan y las palomas arrullan,
donde los caballos invisibles y vulnerables
desbordan la realidad.
Hay que averiguar la vida viviéndola
y hay que adivinar el futuro en los sueños,
allí donde hay ojos de salamandra y piel de murciélagos,
dientes de serpiente, baba de oropéndola,
pezuña de tristeza, ala de cormorán
placenta de arañuela y ballena blanca de Ahab.
Hay que averiguar la vida viviéndola y adivinar el futuro
en donde la euforia del amor con mujeres inexistentes
te voltea el mundo patas arriba.
Así uno se despierta lamentando que toda la creación del mundo
fue necesaria para que esa mujer apareciera desnuda
frente a mis ojos;
así uno se despierta lamentando que la belleza de esta mujer
no apareció antes de la desdicha del Diluvio.
Pero el luto no debe durar más que la pena
y cada mañana, después de los sueños,
agobiado por el miedo y acosado por el odio,
le doy la bienvenida al nuevo día
con flores, tierra y polvo de primavera.
Granada, 22 de enero del 2007.