Nuevo Amanecer

Paseo entre acacias


Las alamedas de acacias verdes dan sombra a las calles de la ciudad,
son útiles e indispensables.
Nos nutren de oxígeno y mitigan el calor del sol.
Bajo su sombra han acontecido historias imposibles,
cada transeúnte que allí haya pasado
tiene una historia triste o alegre que contar
y si es de una pareja
los resultados serán más fascinantes.
Alamedas las hay por todas partes y en todas las ciudades
y aunque las casas en el frente se mantengan cerradas
los pecados capitales allí florecen o se marchitan.
También la virtud,
que es más oculta
por la mañana o por la noche aflora sus plegarias.
Voy por las alamedas,
casi siempre solo,
disfrutando de las sombras
sabiendo que los instintos de todo hombre y de toda mujer
se agitan, misteriosamente,
como las ramas de estas acacias
altas sobre mi cabeza
Octavio Robleto
DÍA
No quiero estar en este día,
hoy
aquí
pero estoy seguro
de la existencia de otro sitio en otra parte
en donde estaría a mi gusto.
No pretendo imaginarlo
porque esto no me basta,
continuaría aquí
igual
A mi alrededor habría cosas desiguales
novedosas
que tal vez bastarían para darle otro lustre a la vida:
jubiloso
grato
diferente
que daría empuje a mi entusiasmo.
Octavio Robleto