Nuevo Amanecer

Cristo resucitado y ¡en el cielo!


Diversos especialistas en Teología y estudiosos de las Sagradas Escrituras coinciden en que la vida y muerte de Jesucristo es todo un compendio de amor, penas, pobrezas, peligros, persecuciones, intrigas, milagros, traición, burlas, muerte atroz y perdón…
Bien marcado por ello se considera que es siempre viva y dolorosa la vida y muerte de Jesucristo. En las Bodas de Caná se abre y opera un gran misterio y dio fe su madre María. Tuvo Jesucristo la protección de Dios, quien lo proclamó “Hijo Amado” cuando Juan lo bautizó en el Jordán y esa divina protección fortaleció su fe para llevar hacia el final su misión redentora y se ha reconocido y se reconoce que Jesucristo vivió, murió y resucitó pidiendo con fe y amor el bien y misericordia por nosotros. Su paso por el mundo fue de socorro al prójimo, curando enfermos y volviendo la vida a los muertos, escuchó ruegos y supo perdonar a los que lo injurariaron.¡Ni duda! En su pasión terrena es invisible el sufrimiento que soportó con dignidad por su total entrega a cumplir con el rol que le asignó su Padre Dios, nuestro Señor.
El ritual del Jueves Santo es la viva esencia de su sabido como doloroso final peregrino; cena, beso, traición, captura, flagelo, burla y muerte… ¿Cuánta pena mi Dios! Maltratado por Pilatos, violentado y escarnecido por los soldados, cargando pesada cruz y conducido al patíbulo como reo de peligro.
Ahora meditemos y venga a nuestros corazones sentir y vivir lo que fue para Jesús el doloroso y cruel camino de amargura… y desfilen pues los misterios dolorosos. La oración de Jesús en el Huerto. Entra a Getsemaní y de rodillas dice “Abba, Abba, Padre, aparta de mí este cáliz, pero que se haga tu voluntad”.
Se acercó Judas, la traición toda, lo saludó, lo besó, vendió y lo entregó… Fue flagelado y duramente azotado y se impuso la mentira y la injusticia con deleite y cinismo. Y vino la burla y el escarnio… Jesús fue coronado de espinas. ¡Qué ignominia!
Su destino, la vergonzosa crucifixión y resplandece si su bondad pide a su Padre Celestial perdón para sus verdugos y pasadas tantas penurias vino triunfal la gloria, con definida alegría, su resurrección como primer paso para culminar con la ascensión a la casa de su Divino Padre, el cielo inmaculado y dijo alguien en altas voces crean, crean; este divino Jesús vendrá y siempre con amor y humildad. Jesús, sabio maestro, santificado sea tu nombre. ¡Así sea!
Me asegura el estudioso en Teología don Alberto José Dávila Montenegro que la resurrección enmarca la fe, el amor y entusiasmo de la Pascua florida, y veamos que Cristo pidió a sus compañeros vivir para predicar el evangelio, con devoción y fortaleza.
La Pascua es página sentida y solemne que nos obliga a meditar el triunfo de Jesucristo sobre la muerte y el pecado…
Escucha Cristo nuestros ruegos con sagrada paciencia.